Panorama Católico

Kate & Leopold

Una comedia de 2002 que tiene algo de miga para sacar, cierto ingenio y aciertos humorísticos. Algunas cosillas que saltearse por decoro…
Director: James Mangold
Sobre una novela de: Steven Rogers
Guión cinematográfico de James Mangold

Una comedia de 2002 que tiene algo de miga para sacar, cierto ingenio y aciertos humorísticos. Algunas cosillas que saltearse por decoro…
Director: James Mangold
Sobre una novela de: Steven Rogers
Guión cinematográfico de James Mangold
Leopold es un duque inglés que vive en Nueva York en 1876. Su mayordomo se llama Otis. El duque reniega de la nobleza, le gusta el progreso y es inventor. Naturalmente inventa el ascensor y bautiza con el nombre de su fiel lacayo la marca más famosa de elevadores.

Todo lo anterior es falso, pero es lo que el guionista nos hace creer. Así también como que Stuart, el biznieto de Leopold, (¡genes de genio en la sangre! ) descubre una “falla” en el tiempo que está en uno de los pontones del Puente de Brooklyn. Por este abismo temporal puede entrar en el pasado y salir de él bajo ciertas condiciones. Así pues Stuart se cuela por la “grieta temporal” y se en búsqueda del duque, su bisabuelo, quien al verlo, por la indumentaria y cierto aparatejo que lleva consigo, una cámara digital, se interesa, lo sigue y llega accidentalmente al siglo XXI, donde queda atrapado hasta nuevo aviso.

La traza de la historia se complica en detalles que no vale la pena anticipar, sino en los aspectos que nos parecieron más jugosos: el encuentro de un hombre del siglo XIX, de cultura refinada, aunque considerado la “oveja negra de la familia” en su tiempo, no tanto por libertino cuanto por excéntrico, y hombres (y mujeres) del siglo XXI, de clase media, que se codean con gente del ámbito empresario, cultural y científico.

Aquí el efecto cómico es casi tan fuerte como el trágico: pocas veces hemos visto en un producto comercial cinematográfico un contraste tan bien logrado entre la cultura, la fineza y los modales de europeo decimonónico y la vulgaridad del “occidental” de hoy. No solo en cuestiones de buenos modales: también en las vinculadas a un código ético, el don de gentes, el sentido del honor, el desprecio por la mentira y el engaño… Esto es lo más interesante, porque finalmente queda en pie que cuanto más se descristianiza una sociedad, más se embrutece.

Naturalmente el lenguaje contemporáneo se expresa con alguna crudeza, así como la alusión a ciertas situaciones comunes en las costumbres modernas. Esta indelicadeza debe ser advertida a los futuros espectadores. También, otro logro casi inconsciente del guionista: mostrar eficazmente el respeto que impone un hombre respetuoso entre personas groseras.

Sigue habiendo una primacía de la virtud que vence y logra cierta reverencia de parte de los palurdos tecnificados que conforman, en gran medida, nuestra sociedad “posmoderna”. Los buenos modales imponen respeto. La nobleza, de algún modo misterioso, aún obliga. Toda persona de bien lo habrá experimentado alguna vez. Y hasta con frecuencia.

Esto es lo que vale la pena. El resto es entretenimiento que nos hará reír un rato.
Meg Ryan … Kate McKay

Hugh Jackman … Leopold

Liev Schreiber … Stuart Besser
Breckin Meyer … Charlie McKay
Natasha Lyonne … Darci
Bradley Whitford … J.J. Camden
Paxton Whitehead … Uncle Millard
Spalding Gray … Dr. Geisler
Josh Stamberg … Colleague Bob
Matthew Sussman … Ad Executive Phil
Charlotte Ayanna … Patrice
Philip Bosco … Otis
Andrew Jack … Roebling
Stan Tracy … Photographer
Kristen Schaal … Miss Tree

Duración:
118 min
País: USA
Idiomas: Inglés / Francés
Color: Color (DeLuxe)

Ficha Técnica: www. IMDB.com

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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