Panorama Católico

La autoridad de Benedicto XVI

Parece evidente que hay una fuerte presión para desautorizar al Papa en todos aquellos puntos en los que su potestad es ejercida contra el ideario liberal modernista. Sin embargo el sostenimiento de ciertos principios contradictorios es aquello que más desgasta la autoridad papal.

Escribe Marcelo González

Parece evidente que hay una fuerte presión para desautorizar al Papa en todos aquellos puntos en los que su potestad es ejercida contra el ideario liberal modernista. Sin embargo el sostenimiento de ciertos principios contradictorios es aquello que más desgasta la autoridad papal.

Escribe Marcelo González

Música sagrada.

“Comenzando en el seminario, los sacerdotes deben estar preparados para celebrar la Misa en Latín, y apreciar el valor del Canto Gregoriano. Los fieles mismos deben ser educados a ese respecto”.

Con esta cita del Sínodo de Obispos celebrado en octubre último, comenzó su intervención el presidente del Instituto Pontificio de Música Sacra, en la Jornada dedicada a esta música por la Congregación para el Culto Divino.

“La prohibición del Latín y el Canto Gregoriano en los últimos 40 años, es incomprensible y deplorable. Un puñado de canciones insípidas, armadas sobre el molde de la música popular más trivial, reemplaza la nobleza y robustez de la música gregoriana”.

Esta escueta noticia de AICA se suma a otros varios indicios sobre la preocupación litúrgica del Papa Benedicto. Esta vez en el campo la Música Sacra. El segundo párrafo destacado impresiona fuertemente. “La prohibición del Latín y el Canto Gregoriano en los últimos 40 años, es incomprensible y deplorable.” 40 años es el término que va entre el cierre del Concilio Vaticano II y la actualidad. La referencia temporal tan precisa no parece casual.

“Un puñado de canciones insípidas, armadas sobre el molde de la música popular más trivial, reemplaza la nobleza y robustez de la música gregoriana”. Verdades de puño. No es solo lo que nos han quitado, sino lo que han puesto en su lugar, algo tan indigno de formar parte del culto divino, de la liturgia y hasta de la peña folklórica que apabulla a la vez que avergüenza no solo al católico de formación tradicional sino a cualquiera poseedor de un moderado buen gusto.
 
Pero en la realidad, las cosas no han mejorado. La cadena de mandos no responde, sea por pertinaz oposición, sea porque las órdenes no les llegan con vigor o bien porque no las entienden.

Encuentro Mundial de las Familias

Hemos podido leer la letra de la canción oficial del Encuentro Mundial de Familias a realizarse en Valencia en el mes de junio. No hemos escuchado la música, pero bastan los textos para imaginar que se aviene a la descripción antecitada: insípida, trivial y sin duda, armada sobre el molde de la música popular. La música popular actual, para colmo de males, que ya ni la dispensa de una rústica simplicidad puede exhibir, como otrora ciertos cantos “piadosos”.

Allí estará el Papa, en Valencia. Naturalmente escuchará y sonreirá ante la multitud, resignado quizás a la vulgaridad -al parecer inevitable- de la música que envuelve estos encuentros. Veremos qué pasa en la liturgia, si abrigar muchas esperanzas.

Martini, y el desgaste papal.

Ciertamente también ha sufrido la autoridad pontificia con el sórdido asunto del Cardenal Martini y sus declaraciones a L’Espresso: “aborto y preservativo” podrían considerarse males menores” en ciertos casos, dijo el ex papabile arzobispo de Milán.  El Papa calla. Manda otros cardenales a responder por él.

Dejemos de lado la torpeza de Lozano Barragán, quien pareció dar la razón a Martini en ciertos puntos y hasta le sirvió en bandeja el dato de un presunto “documento” sobre el tema que, naturalmente, habría de ser “revisionista” de la doctrina tradicional (no podríamos entenderlo de otro modo en el contexto). Luego se sucedieron varias intervenciones.

La más feliz, aunque no por ello impecable, fue la de López Trujillo, quien negó la existencia de documento alguno, afirmó la doctrina tradicional, pero a la hora de condenar los dichos de emérito de Milán se limitó a afirmar no haber leído nunca la opinión de Martini en las páginas del Magisterio… Fue la condena más dura.

Trujillo se manejó según esta estrategia: mantener todo en el campo de la opinión personal cuando de Martini se trataba, llevándolo al campo del Magisterio inmutable cuando de exponer la doctrina en abstracto. El Cardenal López Trujillo penduló para salvar la verdad moral sin condenar a Martini. “Es un biblista”, argumentó el colombiano como disculpa. O sea, no hemos de considerarlo un experto en temas de vida y salud… Pareciera que se puede llegar a cardenal de la Iglesia desconociendo la doctrina moral si se ostentan títulos en otras especialidades.

Documento sobre los homosexuales en los seminarios.

Nos informa The New Catholic que el documento sobre los “Homosexuales en los Seminarios” ha llegado a los responsables de las casas de formación sacerdotal con una adenda de último momento.  Solo hace poco se ha sabido oficialmente de este anexo, porque ha sido publicado en las Acta Apostolicae Sedis (AAS), registro oficial de la documentación vaticana.

El agregado quita a los superiores de seminarios y casas de formación sacerdotal y religiosa la facultad de “inducir a los candidatos, por cualquier medio que sea, a manifestar su propia conciencia, puesto que no es lícito a nadie violar el derecho que posee toda persona de defender su propia intimidad” (agregado a la nota 19). Por lo tanto “permanece estando prohibido a los ordinarios, superiores y autoridades en general” indagar sobre las ocultas inclinaciones de los aspirantes. Podrán proceder solo cuando los candidatos espontáneamente las revelen, o cuando sean sorprendidos in fraganti. Este agregado procedió de la Sagrada Congregación de la Fe que preside el Cardenal Levada y vuelve el documento, en la práctica, casi inútil.  Algo de esto ya se sabía sobre Levada.

Amoldar lo coherente y lo incoherente

Según DICI, el “ministro de relaciones exteriores” del Vaticano, Mons. Lojolo afirma que “El Estado no debe intervenir de modo alguno en las cuestiones internas de las religiones, puesto que no tiene competencia salvo para garantizar la libertad religiosa. A la recíproca, los responsables de las comunidades religiosas no han de interferir en la actividad política”. Para luego decir: “La Iglesia es la firme guardiana de la verdad evangélica sin concesión alguna al relativismo, al hedonismo o a las instituciones contranatura, como el matrimonio de homosexuales”. Por tanto los obispos han de buscar el esclarecimiento de los católicos sobre las cuestiones morales planteadas por la legislación o por los actos políticos.

En tanto el Papa Benedicto  ha denunciado ante la Comisión Bíblica Pontificia a fines de abril la existencia de una tendencia a fundar la legislación en principios laicos, que pretenden asegurar el bien común de los ciudadanos “sin referencia alguna a la ley de Dios”.

¿Como se condicen el “sano laicismo” preconizado, el principio conciliar de la “libertad religiosa” y un ordenamiento civil que tienda a la salvación de las almas? Y todo ello ¿como encaja “a la luz de la tradición”? Como se ve, la contradicciones bajan de los estrados teológicos a la praxis de gobierno, y llevan perplejidad al pueblo fiel y aún al clero.

Nuevamente la libertad religiosa vs. la autoridad.

Esta vez fue el Estado comunista Chino. A pesar de la buena voluntad del Vaticano, China se ha empeñado en demostrar que puede hacer lo que quiere, arrinconando al Papa que busca restañar el cisma. No podemos descartar un acto de fuerza para apurar el corte de relaciones del Vaticano con Taiwan, pero este no es el punto importante. Lo importante es que los obispos consagrados deben caer bajo la pena canónica prevista, es decir, la excomunión.

La Iglesia Patriótica China tiene más de 50 años de cisma formal. Desde tiempos de Juan Pablo II se ha venido recibiendo a sus miembros en los EE. UU. y en Roma misma para darles formación teológica, como si no fueran cismáticos y como si la entidad que los agrupa no estuviese bajo el control del Estado Chino. ¿Una gesto de aproximación? Puede ser. Pero sin reciprocidad. El desafío a la autoridad pontificia en el caso de los obispos consagrados no deja margen de maniobra: deben ser excomulgados. ¿Fueron excomulgados?

Nadie lo sabe. El vocero papal, en este caso, habló de “grave violación a la libertad religiosa” (…) "se trata de una grave herida a la unidad de la Iglesia, para la cual, como es sabido, están previstas severas sanciones canónicas, el canon 1.382 del Código de Derecho Canónico". Pero no está claro si fueron excomulgados porque, aparentemente, los consagrados, victimas de fuertes presiones "no han podido hacer otra cosa que aceptarlas con gran sufrimiento interno". Así pues, nuevamente queda comprometida la autoridad del Papa que no aplica (al menos de un modo público y claro) las sanciones canónicas correspondientes en aras de la diplomacia y argumentando nuevamente la “libertad religiosa”, que en este caso bien podría argumentarse a favor de los chinos cismáticos.

No dudamos ni un instante que el Papa Benedicto quiere solucionar algunos de los graves problemas de la Iglesia de hoy. Pero choca con la oposición de los liberales y queda maniatado por las formulaciones conciliares más difícilmente reductibles al Magisterio mediante el recurso de interpretación “a la luz de la Tradición”. La más problemática, sin duda, la que postula la “libertad religiosa”.

Al parecer, los hechos lo arrinconarán y lo obligarán a definir más nítidamente ciertos puntos y a ejercer con firmeza su autoridad, a riesgo de esta quede devaluada por los desafíos permanentes de su entorno y por las propias contradicciones doctrinales.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *