Panorama Católico

La Caída de Marini, el estado laico y el derecho natural

Ya es un hecho: el sector bugniniano ha perdido su dama. Piero Marini ha terminado su carrera de regiseur y parece confirmada la misa Tridentina del 2 de diciembre, inauguración del año litúrgico, celebrada por el Sumo Pontífice. Otro merecido castigo a la memoria de Mons. Bugnini.

Escribe Marcelo González

Ya es un hecho: el sector bugniniano ha perdido su dama. Piero Marini ha terminado su carrera de regiseur y parece confirmada la misa Tridentina del 2 de diciembre, inauguración del año litúrgico, celebrada por el Sumo Pontífice. Otro merecido castigo a la memoria de Mons. Bugnini.

Escribe Marcelo González

La guerra antimodernista tiene hoy su principal frente en el campo litúrgico. Es su teatro de operaciones natural. Por eso la caida de Piero y el encumbramiento de Guido Marini, ex y nuevo cereremonieros pontificios respectivamente, es una maniobra táctica fundamental, que no puede disociarse de la conocida intención papal de darle la mayor autoridad moral al rito tridentino celebrando él mismo de un modo solemne la misa de apertura del año litúrgico, el primer domingo de Adviento.

A pesar del los comentarios burdos de algunos corresponsales religiosos (“es la primera vez en 40 años que el Papa celebrará en latín…”) –el papa celebra siempre en latín en las grandes fiestas- en medio de la torpeza o la desinformación estudiada, el modernaje acusa el golpe. Porque hechos son amores y no buenas razones.

Juan Pablo II publicó numerosos documentos sobre el ars celebrandi y las normas litúrgica. Pero luego borraba con el codo lo que con la mano buenamente escribía, apareciendo en penosas y creativas ceremonias – show fruto del intrépido magín de Piero: desde nativas en topless hasta brujos diversos y danzas no precisamente clásicas.

Se va acabar… ¿se va acabar…?

Es nuestra esperanza, por los antecedentes y la escuela de la que viene don Guido, que es la del Card. Siri, por un pelito “no papa” cuando la elección de Juan Pablo II.

El desconcierto nos llega por el lado de Fátima. Y viene desde el propio Siri y su hostilidad al mensaje de Sor Lucía, parte III. Y de Bertone, hombre de la misma escuela, que ha sido elemento clave en la negación de ciertos hechos angulares para desentrañar esta irrealizada conversión de Rusia y el consecuente tiempo de paz sucedáneo. Es decir, el poder de los genoveses aparentemente apoya la lucha en el campo litúrgico, pero no en la cuestión de Fátima, otro frente donde el Papa tiene puesto el ojo.

Comisión teológica internacional

Otro hecho esperanzador y desconcertante a la vez. El discurso a la Comisión Teológica Internacional. Una lección de primer año de buen bachillerato de otros tiempos a los “expertos” que han zamarreado el limbo para decir que finalmente no tenían mucho que decir, más que “la esperanza…”. Hay que empezar de abajo, tal vez. Pero con expertos así, más vale gastar menos en comisiones.

Por de pronto, nos basta el Catecismo Mayor de San Pío X para conocer lo que el Santo Padre le ha dicho a los peritos, lo cual, dicho sea de paso, deja picando la cuestión irresuelta del “sano laicismo” que supuestamente reemplazaría el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo. Irresuelta según los cánones hermenéuticos al uso hoy. Porque aquí no vale el refrán “otros comieron las peras y a nosotros la dentera”. La peras las comimos (las comieron) los que predicaron el estado laico y promovieron la descristianización de los estados por medio de los concordatos desde Juan XIII en adelante. Ahora ¿llorar sobre la leche derramada de las leyes antinaturales?

Si Cristo no es Rey de las naciones, sus leyes no pueden regir las sociedades. Y si no se rigen por medio de la ley de Cristo ¿por cual?

El Papa ha dicho que la democracia misma peligra si las naciones no se guían por la ley natural. Tal vez haya gente que se asuste y sea un argumento ad hominem. A nosotros nos gustaría más una buena monarquía católica, o una respetable república aristocrática. En ellas es posible que la ley de Cristo tenga vigor. En caso contrario, los negadores del derecho inscripto en la mente humana que hace evidente lo que es bueno de lo que es malo, siempre tendrán el poder.

“Las mayorías pueden equivocarse”. Es más, generalmente se equivocan. También lo ha dicho el papa, al menos lo primero.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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