Panorama Católico

La Casa del Lago (The Lake House)

Dos motivos nos llevan a comentar este filme. El primero: el interés generado porque ha sido dirigido en Hollywood por un argentino, y lo protagonizan figuras estelares. Segundo, porque varias personas jóvenes de misa y rosario lo han encontrado "…encantador"…. Cuando esto ocurre, estamos frente a una rara excepción… o a una peligrosa confusión.

Dos motivos nos llevan a comentar este filme. El primero: el interés generado porque ha sido dirigido en Hollywood por un argentino, y lo protagonizan figuras estelares. Segundo, porque varias personas jóvenes de misa y rosario lo han encontrado "…encantador"…. Cuando esto ocurre, estamos frente a una rara excepción… o a una peligrosa confusión.

Dirigida por Alejandro Agresti
Guión cinematográfico David Auburn

Los antecedentes cinematográficos de Agresti no nos estimulan mucho a la hora de esperar una película conforme a la visión católica del mundo. Pero, como se ha dicho, personas de misa y rosario le han encontrado encanto y, además, ninguna escena objetable desde el punto de vista moral.

Siendo anchos de manga, podemos aceptar lo segundo. No aparecen escenas ofensivas ni procaces. Claro que la situaciones dan por supuesto un modo de vida lejano al de la moral católica. Sin embargo, esto es casi tan inevitable como salir a la calle.

Luego viene el tema del argumento. La historia se desenvuelve sobre la relación entre dos habitantes de una casa sobre un lago. Uno de ellos, Alex Wyler (Keanu Reeves), es hijo del arquitecto que la construyó, y de hecho pasó allí los días más felices de su infancia. Ahora volvió a ella mientras reconsidera su vida y la relación con su padre (Christopher Plummer, el Capitán Von Trapp de "…La Novicia Rebelde"…), un hombre duro, distante y a quien acusa de haber abandonado a su madre para triunfar en la profesión.

La otra habitante es Kate (Sandra Bullock), una médica solitaria, sentimentalmente frustrada, que alquila ese lugar para vivir su tiempo libre lejos de todo, salvo de su perro Jack.

La relación entre ambos se produce de un modo misterioso, porque a través del buzón de correos de la casa se intercambian cartas fechadas, ¡con 2 años de diferencia! Para ser más claros, se comunican por carta, a través del buzón de la casa pero él vive en 2004 y ella en 2006.

El resto es fraseologia dulzona sobre los pesares de la vida: qué sola estoy, como me hubiera gustado conocerte, no pierdas la esperanza… Los une también el perro y un libro. El primero que pertenece a ambos en tiempos distintos y el libro (Persuasión, de Jane Austen) que ella olvida en una estación de trenes, él pasa a recogerlo justo a tiempo como para verla de lejos, porque ese olvido fue en el presente de él pero en el pasado de ella y ella le avisa desde el futuro que vaya a tal lugar donde estuvo en su pasado. ¿Se entiende?

Bien, no vamos a meternos con el tiempo ni la utilización poética que de él se pueda hacer. Sí vamos a decir que el aspecto "…maravilloso"… tiene sus aristas de riesgo. Lo mismo que podríamos decir de "…Sexto Sentido"…, de Shymalan, solo que, en ese caso, respecto a "…esta vida"… y la "…otra vida"….

El misterio del tiempo y el modo de volver sobre el pasado o ir al futuro han sido siempre temas de interés. No siempre sano, sin embargo. Lo mismo que el de la realidad y la apariencia, tópicos de la literatura universal. Una mente aunque formada puede, sin embargo, empantanarse con piezas literarias de buena calidad cuando cuestionan el sano sentido común -¡cuidado con Borges!- y los sentidos que lo nutren. Así, si bien no todo lo que los sentidos nos sugieren es real, el único modo de conocer lo real es por medio de los sentidos, inicialmente, hasta desarrollar la abstracción. Pero diríamos que permanentemente nuestra relación cotidiana con el universo material (y aún espiritual) está estrechamente ligado a los sentidos. Si no fuera así, no tendría sentido la liturgia.

Descreer de los sentidos ordenados a la razón es un grave tropiezo intelectual y espiritual, particularmente en estos tiempos en que la "…espiritualidad"… de moda se sustenta en la fantasía.

No compartimos la calificación del filme como encantador. Nos parece apenas curioso, mientras vamos descubriendo qué es lo que pasa y hasta que advertimos el juego de ingenio que permite el encuentro de los dos corresponsales. Pero para muchos resulta encantador. Y al no ser moralmente ofensivo, disfrazarse de "…bueno"… le cuesta poco. Especialmente para los adolescentes (la adolescencia es tan larga en estos tiempos…). Lo bueno, en este caso, es que no hay un trasfondo religioso, se plantea como una metáfora, pero no deja de ser una visión de la vida.

Creemos prudente advertir que quienes la vean deben tener en claro la imposibilidad de que ocurra lo que allí se relata. Es una verdad de Perogrullo, pero Perogrullo está en terapia intensiva. Lo subrayamos especialmente para advertir el peligro de que genere en ellos interés por "…otras dimensiones"…, "…mundos desconocidos dentro de nuestro mundo"… o cualquier otra forma de falsa espiritualidad. Para saber sobre las cosas creadas del mundo invisible hay que leer el catecismo (que puede resultar aburrido, pero necesario) y las vidas -bien escritas- de los grandes santos, nunca aburridas, donde el misterio de Dios se cae de la manos a los protagonistas a cada rato.

¿Por qué no se harán películas sobre los grandes santos taumaturgos o místicos? ¿Será que la Iglesia no tiene fondos para financiarlas?

Calificación: Implícita en las objeciones ya expuestas.

Elenco:

Keanu Reeves …. Alex Wyler
Sandra Bullock …. Kate Forster
Shohreh Aghdashloo …. Anna Klyczynski
Christopher Plummer …. Simon Wyler
Ebon Moss-Bachrach …. Henry Wyler
Willeke van Ammelrooy …. Madre de Kate
Dylan Walsh …. Morgan
Lynn Collins …. Mona
Mike Bacarella …. Mulhern
Duración: 105 min
País: USA
Idioma: Inglés
Color: Color

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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