Panorama Católico

La Comisión Permanente de la CEA y una declaración desconcertante

En plena vigencia del Plan Nacional contra la Discriminación (Decreto 1086/05) -a 7 meses de haberse sancionado- se acaba de pronunciar sobre el particular la Conferencia Episcopal Argentina (14/15-04.06).

 

Se ha de saber que aquella norma legal (casi subrepticia, al no estar publicada en forma completa por el Boletín Oficial) respira una intensa fobia contra la moral y la religión católica, avanzando en los programas más drásticos de destrucción del orden natural.

 

En plena vigencia del Plan Nacional contra la Discriminación (Decreto 1086/05) -a 7 meses de haberse sancionado- se acaba de pronunciar sobre el particular la Conferencia Episcopal Argentina (14/15-04.06).

 

Se ha de saber que aquella norma legal (casi subrepticia, al no estar publicada en forma completa por el Boletín Oficial) respira una intensa fobia contra la moral y la religión católica, avanzando en los programas más drásticos de destrucción del orden natural.

 

Se trata de un decreto sin precedentes, minucioso, largísimo (400 páginas)… algo increíble que evoca las persecuciones tiránicas más rebuscadas. Siempre llamó la atención el silencio general (inexplicablemente guardado también por la Iglesia argentina) sobre semejante maniobra gubernamental fijada por Decreto. Salvo –es justo señalarlo- la lúcida voz opositora de la Corporación de Abogados Católicos y de algunos observadores independientes.

 

La principal característica del decreto 1086 es su bárbara incursión sobre temas morales y religiosos fundamentales. Sin embargo la escueta declaración de la Comisión Episcopal realmente no ha pasado de la ironía: que el Plan antidiscriminatorio “discrimina”… Va de suyo, que no se remonta a los principios religiosos conculcados, a partir de la Ley de Dios pisoteada, ni alude jamás al mandato de Cristo, ni a la religión de los argentinos despreciada burdamente.


Asombroso  

 

Lo más llamativo –al tope de cualquier otra consideración- es que al modo de una ONG neutral, como impulsada por la tendencia a complacer, la Comisión Permanente advierte que la carencia de una adecuada distinción de niveles atenta contra los "grandes objetivos del texto”. En este punto la crítica –siempre respetuosa de la autoridad eclesial- se desmorona asombrada. Pero no puede menos que subrayar el desconcierto creado… porque los “grandes objetivos” del texto del Decreto de marras, concretan una política irreligiosa impregnada de obsesión homosexual, sin omitir un solo detalle para eliminar los rastros cristianos de la Argentina. Como abrir las puertas a la promoción de la anticoncepción y del aborto, la promiscuidad, la homosexualidad, la cirugía para cambio de sexo en función del género elegido… la educación sexual de niños y jóvenes en manos del Estado… el matrimonio homosexual… el “enfoque de género transversal a todas las políticas públicas” (sic)… la dignidad laboral de la prostitución… la adecuación de simbologías confesionales (eliminación de los crucifijos ?) en los ámbitos oficiales… el replanteo (contra la Iglesia) del art. 2º de la Constitución Nacional… el espionaje en los medios de comunicación estatales  y  privados que incluyan cualquier tipo  de discriminación. Y así de lo demás, en sus 400 páginas rebosantes de odio contra la fe católica.

 

Juan E. Olmedo Alba Posse
Abril de 2006

 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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