Panorama Católico

La Complejidad del Mensaje de Fátima

El domingo de Pentecostés de 2016 intercambié unas palabras con un viejo amigo a la salida de misa. Era 15 de mayo y yo había publicado horas antes algunos artículos sobre Fátima. Este amigo me comentó que le había resultado novedosa la compleja trama de las apariciones y el mensaje allí apenas sugeridos. La conversación me confirmó que hay muchas personas formadas, devotas y fieles que no conocen muchos de los detalles de la revelación privada más importante de los últimos tiempos

El domingo de Pentecostés de 2016 intercambié unas palabras con un viejo amigo a la salida de misa. Era 15 de mayo y yo había publicado horas antes algunos artículos sobre Fátima, en vísperas de los 99 años de la primera aparición. Este amigo me comentó que le había resultado novedosa la compleja trama de las apariciones y el mensaje allí apenas sugeridos. Mensaje revelado los días 13 de cada mes, entre mayo y octubre de 1917, excepto el mes de agosto, en que los niños fueron impedidos de asistir al lugar en la fecha convenida por la fuerza pública.

La conversación me confirmó que hay muchas personas formadas, devotas y fieles que no conocen muchos de los detalles de la revelación privada más importante de los últimos tiempos. Sin duda, la clave de los siglos XX y XXI. Y a esto se debe en parte que no se preste la debida atención a los pedidos de la Virgen o que se relativice esta aparición como “una más”, o con el argumento, materialmente correcto pero superfluo de que, siendo revelación privada no es “de Fe” y por lo tanto no obliga a creer en ella. Sobre esto se podría decir mucho, y tal vez lo hagamos en otro lugar.

Algo ya hemos comentado en el artículo “99 años de Fátima” que , confieso, tuvo un interés sorprendente, por lo que parece necesario señalar otros puntos no tocados allí, o aludidos al pasar, para ir completando el panorama. Y para invitar a todos a la lectura detenida de los documentos de esta historia que resume los designios de Misericordia de Dios sobre quienes se vuelven a él con el corazón contrito.

“Y habrá niños santos”, San Pío X

Entre las cosas que omitimos detallar en ese escrito están los detalles del modo progresivo en que la Hermana Lucía fue revelando el mensaje por medio de distintas “memorias” –cuatro en total relativas a la aparición– es decir, relatos, en los que además de historiar lo que los pastorcitos vieron y oyeron por pedido de los distintos superiores de por entonces joven religiosa dorotea ­–Lucía ingresó a esa orden a los 18 años– también trazó una semblanza muy detallada de la vida espiritual de sus primitos, Jacinta y Francisco Marto, los primeros santos confesores niños, aunque la canonización está pendiente todavía.

Lo primero que se suele ignorar es que el 13 de mayo de 1917 no fue la primera aparición sobrenatural que vivieron los pastorcitos, ya que un Ángel, que primero se llamó a sí mismo “el ángel de la paz” y luego se identificó como “el ángel de la guarda de Portugal”, los preparó para las apariciones de la Virgen diciéndoles expresamente que estaban llamados a cumplir una misión que Dios les iba a comunicar, instándolos a ofrecer sacrificios, reparaciones y enseñándoles las oraciones que muchos fieles conocen, aunque no siempre están informados de su origen. Fueron tres oportunidades distintas, bien detalladas por Lucía en su primera memoria. En la última visita, el Ángel les dio la comunión con hostias que goteaban sangre sobre un copón. Para esa época solo Lucía Dos Santos había realizado su primera comunión sacramental.

Revelación gradual de hechos ocurridos en poco tiempo

Estas memorias se fueron completando entre 1935 y 1941. Lucía era analfabeta en el momento de las apariciones de la Cova da Iría, y pese a su natural inteligencia le llevó un cierto tiempo aprender no solo los rudimentos sino la expresión más refinada de una pluma que llegó a alcanzar una rara sencillez, a la vez elegante y despojada de todo lo que no fuese relato puro o detalle solicitado expresamente por quienes le pedían poner por escrito los hechos.

Lucía se reveló a sí misma en su estilo: la humildad y la obediencia encarnadas. Por eso, vale la pena decirlo nuevamente: se fantasea sobre su silencio de la vidente ante las interpretaciones facciosas y hasta ridículas del llamado “tercer secreto”. Ella, afirmaba a quienes se lo inquirían, no tener por misión “interpretar” sino testimoniar los dichos del Cielo. Resulta penosa, también, la teoría de la “falsa Lucía” (resabio del falso Paulo VI de los años ‘70) que algunos sostienen como “explicación” de diversos hechos para ellos inexplicables. La respuesta que buscan es mucho más simple y está en la lectura de los documentos de su puño y letra. Es el camino más seguro para no descarriarse en estos temas, pero también se requiere algo del espíritu de humildad de la relatora.

Lo más parecido a una “falsa Lucía”

Lo más parecido a una “falsa Lucía” que podemos registrar en esta historia es la que “responde” a la famosa entrevista del P. Fuentes, publicada a fines de los años ‘50 en diversas conferencias en castellano e inglés. Él presentó este texto como un diálogo con Lucía, pero si comparamos su forma de hablar parece se apartase del estilo que le conocemos en sus memorias. Sin embargo no es necesario recurrir a tales sutilezas, la explicación ya es clara y pública.

La realidad es que ella no escribió tales palabras, ni las dijo en respuesta a una entrevista, aunque nunca afirmó, tampoco, estar en desacuerdo con lo que esas palabras advertían sobre el olvido del pedido de la Virgen y los terribles castigos anunciados.

Tal vez con celo imprudente el buen sacerdote, que conocía muy bien el pensamiento de Lucía y había tratado muchas veces con ella sobre estos temas por su encargo de postulador de las causas de sus primos, creyó hacer un bien al darle cierta forma literaria. Es evidente también, ya en esos días, un deseo de parte de la jerarquía de atenuar las expectativas del secreto que debía revelarse en 1960 y lo incómodo de lo que dicho texto podría contener: el resultado fue un penoso entredicho y varias versiones deformadas de lo que el P. Fuentes dijo con licencias literarias pero sin faltar a la verdad en lo esencial.

Un detalle más antes de enviar al texto de sus memorias: Lucía nunca quiso hacer nada sin la autorización “del Cielo”, frase que ella repetía dando a entender elípticamente que, de un modo u otro, la Virgen o Nuestro Señor se le manifestaban por vía de aparición o de locución interior, en particular para animarla tras momentos durísimos de tribulación espiritual y grandes padecimientos de salud durante los cuales se temió por su vida en más de una oportunidad. Algo que parece raro hoy considerando que esta mujer murió casi centenaria y gozando de plena lucidez y aparente bienestar corporal.

Ella tenía la convicción inconmovible que la voluntad de Dios se le manifestaría de un modo directo o bien por la de sus superiores, en particular confesores, superiores religiosos y naturalmente sus obispos, que tuvo varios porque mudó residencia a lo largo de ese tiempo entre España y Portugal más de una vez. Así, en cierto momento recibió “del Cielo” un mensaje durísimo sobre el episcopado español que se le debía hacer llegar a la Conferencia de esa nación, y fue tal la violencia que tuvo que hacerse para transmitirlo que parecía no podría superarla. A causa de su respeto a la jerarquía, la que, aunque más virtuosa que la actual por mucho, tenía grandes pecados que purgar. Y esto fue después de la Guerra Española de 1936-39

Fue un obispo español, que había sido su confesor y fue luego elevado a la plenitud del sacerdocio, quien hizo de nexo y transmisor de la reprimenda, recibida con gran indignación por muchos colegas suyos, sobre todo por venir de la pluma de una “monja”. Claro que la monja era la mensajera de la Virgen, y finalmente la mayoría de ellos admitió que era una justa llamada de atención. Esta es una de las tantas aristas de la misión de Lucía que casi nadie conoce.

“Un tiempo en la tierra…”

La Hermana Lucía vivió “un tiempo” en la tierra para ser instrumento de la Santísima Virgen. Un tiempo de casi 85 años, si descontamos los que tenía al momento en que la Señora le profetizó cuánto viviría mediante esta enigmática frase.

Sin pretensión de sentar opinión, señalo simplemente, como lo he dicho otras veces, que la expresión “un tiempo de paz” podría ser un indicio sobre cuanto vivirá la humanidad esa misteriosa “paz” que nos promete la Santísima Virgen cuando Rusia se convierta, tras la consagración que el papa, un papa, el que Dios tenga determinado, realice finalmente ese acto nunca cumplido.

Para invitar entonces a iniciarse más en profundidad en este tema ofrecemos un archivo del libro “Memorias de Lucía”, del P. Luis Kondor, con prólogo y notas del P. Joaquín Alonso. Ambos ilustres fatimistas y personas expertas en los procesos de beatificación de los pastorcitos videntes muertos en plena niñez.

Conviene advertir que la “interpretación oficial” de la Santa Sede que aparece en el libro, leída en el año 2000 en Fátima por su autor, el Card. Ratzinger, se aparta notoriamente de la visión del tercer secreto y resulta imposible de aplicar al ataque sufrido por el papa Juan Pablo II. Ha sido un texto forzado por el entonces todopoderoso Secretario de Estado, el Card. Angelo Sodano, del que Ratzinger ha dicho “me torcieron la mano”, indicando que fue presionado para avalar con su prestigio una versión completamente inverosímil sobre el presunto “cumplimiento” de la visión ahí mismo revelada al mundo.

Es claro que Juan Pablo II sentía gratitud hacia Nuestra Señora de Fátima por haber salvado su vida en el ataque sufrido el 13 de mayo de 1981. E impuso su ya menguado poder para que se abriese el secreto al mundo. Pero a la vez había fuerzas muy poderosas que querían impedir que tal difusión pudiera impulsar la reacción anticonciliar creciente. Se propuso así un “antídoto” como para que nadie piense que lo visto por los pastores todavía debía cumplirse, o bien se estaba cumpliendo de un modo alegórico con la destrucción posconciliar.

Benedicto XVI, más de una vez repetirá que la profecía de Fátima “no está cerrada”. Su renuncia y los hechos posteriores hasta el día de hoy parecen un indicio muy firme de la certeza de este juicio. Por eso guardamos reservas sobre los documentos que completan esta obra en esa materia.

Sería motivo de otra investigación los cuestionamientos nunca respondidos con hechos convincentes que nacieron de la clara intención de sofocar el efecto del mensaje desde ese lejano 2000 hasta hoy, que fue como encender la lámpara y esconderla bajo el celemín.

Leer o descargar el archivo del libro Memorias de Lucía cortesía del sitio Corazones.org

Notas.

El archivo que adjuntamos puede leerse on line o descargarse en formato pdf. Es todo un libro con ilustraciones, los textos de las cuatro memorias prologados y anotados. Primer paso para profundizar lo que Fátima significó y lo que anuncia para un futuro ciertamente no muy lejano.

Anexo: Secuencia de apariciones y hechos trascendentes relativos a Fátima.

En 1915 y fechas sucesivas inciertas, preparación para las apariciones de Nuestra Señora; un ángel quien se identificó como el Ángel de Portugal, les habló en primer lugar a los niños diciéndoles: “No teman. Yo soy el ángel de la Paz. Recen conmigo”.

Luego él se arrodilló, doblándose hasta tocar el suelo con su frente y rezó: “Dios mío, yo creo, yo adoro, espero y os amo!, Os pido perdón por aquellos que no creen, no adoran, no esperan y no os aman!” El dijo esta oración tres veces.

Y también: “Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes y sacrilegios con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pecadores”. Esto fue en la última aparición, cuando les ofreció la Sagrada Comunión.

Después de cada misterio del Santo Rosario la Virgen pidió rezar esta jaculatoria: “Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”.

Para ofrecer mortificaciones y sacrificios por los pecadores y reparación de las ofensas a Dios: “O Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los sacrilegios cometidos contra el Corazón Inmaculado de María”.

 

La primera aparición de Nuestra Señora ocurrió el día 13 de Mayo de 1917. La Virgen se apareció flotando en una nube, rodeada de una luz brillante y sosteniendo un Rosario posándose encima de una pequeña encina.

13 de mayo de 1917, primera aparición de la Virgen a los tres pastorcitos en Fátima. Luego una cada mes los días 13, excepto el de agosto que fue 19 por razones de fuerza, en el mismo lugar. Cada vez iba más gente hasta llegar a una multitud enorme dado el lugar, los medios y el clima de ese día.
13 de octubre de 1917, última aparición de la Virgen y milagro del sol. Llovió torrencialmente toda la noche y el mismo día por la mañana. El camino era un barrizal intransitable. El sol apareció y “bailoteó” durante varios minutos a la vista de todos. Este milagro fue presenciado por 70.000 personas más, entre ellos periodistas y los considerados “librepensadores” de la época. El periodista Avelino de Almeida, del diario liberal y anticlerical O seculo, repitió reiteradamente en su relato: “yo lo he visto… yo lo he visto”.
28 de abril de 1919, se inicia la construcción de la Capilla de las apariciones.
13 de octubre de 1921, se permite por primera vez celebrar la Santa Misa.

*10 de diciembre de 1925. Devoción de los primeros cinco sábados de mes. Lucía era postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra, España cuando tiene una aparición de la Virgen sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. La Santísima Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su corazón rodeado de espinas. El niño le dijo: “Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas.”

Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía: “Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación”
13 de octubre de 1930, el obispo de Leiria declara dignas de fe las apariciones y autoriza el culto de Nuestra Señora de Fátima.
13 de mayo de 1931, primera consagración de Portugal al Inmaculado Corazón de María, siguiendo el mensaje de Fátima.

* 25 de enero de 1938 Prodigio de la “aureola boreal” vista en toda Europa, anuncio de una inminente Segunda Gran Guerra anunciada condicionalmente en 1917: ‘Cuándo veáis vean una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que esto es el gran signo dado a vosotros por Dios de que Él está a punto de castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, el hambre,…’.
31 de octubre de 1942, el Papa Pío XII, hablando por la radio, consagra el mundo al Inmaculado Corazón de María, según pedido por Nuestra Señora.
* 13 de mayo de 1946, la estatua de Nuestra Señora de Fátima ubicada en la capilla es coronada por el Cardenal Marsella, Legado Pontificio. La corona fue ofrecida por las mujeres portuguesas en agradecimiento por haber librado a Portugal de la Segunda Guerra Mundial.
13 de mayo de 1967, el Papa Pablo VI viaja a Fátima en el cincuentenario de la primera aparición para pedir la paz.
12 y 13 de mayo de 1982, Juan Pablo II viaja a Fátima como peregrino para agradecer el haber salido bien del atentado sufrido exactamente un año antes en la Plaza de San Pedro.
25 de marzo de 1984, el Papa Juan Pablo II consagra una vez más, el mundo al Inmaculado Corazón de María.
El 13 de mayo de 2000, Juan Pablo II, ante una multitud de peregrinos en Fátima, beatifica a dos de los pastorcitos.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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