Panorama Católico

La comunión a los divorciados

Puede ser conveniente que un eventual acceso a los sacramentos se realice de manera reservada, sobre todo cuando se prevean situaciones conflictivas. Pero al mismo tiempo no hay que dejar de acompañar a la comunidad para que crezca en un espíritu de comprensión y de acogida

La Agencia Católica oficiosa AICA publicó este documento que ya circulaba en la red. En él se da cuenta de una guía o directorio para los sacerdotes de la Región Buenos Aires elaborado por los obispos titulares y elogiado por el papa a quien se le envió el texto «por cortesía». Reproducimos en adelante los textos con comentarios a algunos párrafos. 

Los obispos de la Región Pastoral de Buenos Aires elaboraron un escrito, dirigido a sus sacerdotes, con algunos criterios básicos para la aplicación del capítulo VIII de Amoris laetitia, referida al discernimiento sobre el posible acceso a los sacramentos de algunos “divorciados en nueva unión”.

La nota de los prelados bonaerenses aclara que se trata de “un consenso de criterios mínimos” y recuerda que cada obispo en su diócesis tiene de hecho autoridad para precisarlos, ampliarlos o acotarlos.

Por gentileza, la nota fue enviada al Santo Padre, quien respondió valorando su contenido y pidiendo un esfuerzo para promover “una catequesis completa de la Exhortación que ciertamente ayudará al crecimiento, consolidación y santidad de la familia”.

Los obispos señalan en primer lugar que “no se trata de hablar de permisos para acceder a los sacramentos, sino de un proceso de discernimiento personal y pastoral” y este acompañamiento pastoral es “una invitación a seguir el camino de Jesús, el de la misericordia y de la integración”. Este camino, añaden “no acaba necesariamente en los sacramentos, sino que puede orientarse a otras formas de integrarse más en la vida de la Iglesia”.

Sobre la participación en los sacramentos de las personas divorciadas y en nueva unión, las orientaciones pastorales de los obispos de la Región Buenos Aires, exhortan a un “discernimiento” de los casos particulares e indican que este discernimiento no se cierra “porque es dinámico y debe permanecer siempre abierto a nuevas etapas de crecimiento y a nuevas decisiones que permitan realizar el ideal de manera más plena, según la “ley de gradualidad” y confiando en la ayuda de la gracia”.

La Región Pastoral de Buenos Aires comprende las siguientes circunscripciones eclesiásticas: Buenos Aires, Avellaneda-Lanús,Gregorio de Laferrère, Lomas de Zamora, Merlo-Moreno, Morón, Quilmes, San Isidro, San Martín, San Miguel, San Justo, Obispado Castrense, Ordinariato Oriental, Eparquía Armenia, Eparquía Maronita, Eparquía Ucrania.

Escrito de los obispos de la Región Buenos Aires

Estimados sacerdotes: Recibimos con alegría la exhortación Amoris laetitia, que nos llama ante todo a hacer crecer el amor de los esposos y a motivar a los jóvenes para que opten por el matrimonio y la familia. Esos son los grandes temas que nunca deberían descuidarse ni quedar opacados por otras cuestiones. Francisco abrió varias puertas en la pastoral familiar y estamos llamados a aprovechar este tiempo de misericordia, para asumir como Iglesia peregrina la riqueza que nos brinda la Exhortación Apostólica en sus distintos capítulos.

Ahora nos detendremos sólo en el capítulo VIII, dado que hace referencia a «orientaciones del Obispo» (300) en orden a discernir sobre el posible acceso a los sacramentos de algunos «divorciados en nueva unión». Creemos conveniente, como Obispos de una misma Región pastoral, acordar algunos criterios mínimos. Los ofrecemos sin perjuicio de la autoridad que cada Obispo tiene en su propia diócesis para precisarlos, completarlos o acotarlos.

 

Comentario Druídico: Los divorciados en nueva unión están en pecado mortal. Pueden acceder al sacramento de la penitencia siempre que observen un propósito de enmienda. El otro sacramento sobre el que puede hablarse en estos casos, partiendo de la base de que son ambos concubinos bautizados, es el acceso a la sagrada comunión. Sin estar en gracia de Dios no pueden recibirla a riesgo de «comer y beber su propia condenación». Sin propósito de enmienda en materia tan grave tampoco pueden recibir la absolución de estos pecados. Luego se requiere un cambio de vida. La Iglesia ha previsto ya, antes de la Exhortación Amoris Laetitia, que se presenta como novedosa, una solución aplicable en casos en que la autoridad de la Iglesia, el obispo en particular, considere razonable autorizarlo por la determinación de los convivientes y por otros motivos relacionados con el bien de terceros: la convivencia como «hermano y hermana», en continencia absoluta. ¿Qué novedad nos llega ahora por medio de Amoris Laetitia?

1) En primer lugar recordamos que no conviene hablar de «permisos» para acceder a los sacramentos, sino de un proceso de discernimiento acompañado por un pastor. Es un discernimiento «personal y pastoral» (300).

2) En este camino, el pastor debería acentuar el anuncio fundamental, el kerygma, que estimule o renueve el encuentro personal con Jesucristo vivo (cf. 58).

3) El acompañamiento pastoral es un ejercicio de la «via caritatis». Es una invitación a seguir «el camino de Jesús, el de la misericordia y de la integración» (296). Este itinerario reclama la caridad pastoral del sacerdote que acoge al penitente, lo escucha atentamente y le muestra el rostro materno de la Iglesia, a la vez que acepta su recta intención y su buen propósito de colocar la vida entera a la luz del Evangelio y de practicar la caridad (cf. 306).

 

Comentario Druídico: Lo que no es palabrería poco clara solo puede significar una «conversión» de una situación de pecado grave a otra de vida en la gracia. Sin estar en gracia no es posible practicar la caridad. Luego el propósito que seguramente han querido decir los obispos es la práctica de la castidad. De allí en más, con tan buen propósito llevado a la acción serán posibles otras virtudes y la verdadera práctica de la caridad sobrenatural.

4) Este camino no acaba necesariamente en los sacramentos, sino que puede orientarse a otras formas de integrarse más en la vida de la Iglesia: una mayor presencia en la comunidad, la participación en grupos de oración o reflexión, el compromiso en diversos servicios eclesiales, etc. (cf. 299).

 

Comentario Druídico: el párrafo es confuso. No acaba necesariamente, esto es obvio, porque siempre está la posibilidad de que se fracase en el proceso de conversión, pero sí debe acabar en los sacramentos, porque en caso contrario habría un estado de semi-gracia que se podría dar si los concubinos adúlteros, por ejemplo, participan de las actividades parroquiales. Por ejemplo en la oración. Un estado valioso y suficiente para su salvación. Pero la doctrina dice que esto no es suficiente. De modo que si el propósito final del sacerdote no es sacar a los convivientes del pecado, es garantizarles un falso estado de vida de la gracia. 

5) Cuando las circunstancias concretas de una pareja lo hagan factible, especialmente cuando ambos sean cristianos con un camino de fe, se puede proponer el empeño de vivir en continencia. Amoris laetitia no ignora las dificultades de esta opción (cf. nota 329) y deja abierta la posibilidad de acceder al sacramento de la Reconciliación cuando se falle en ese propósito (cf. nota 364, según la enseñanza de san Juan Pablo II al Cardenal W. Baum, del 22/03/1996).

 

Comentario Druídico: Esto no tiene ninguna novedad y resulta obvio. Si se ha pactado y aceptado la vida en continencia y hay caídas, se deberán reparar con la confesión y la penitencia. Nada que no supiéramos. La mención a las «dificultades de esta opción» suena más bien a laxitud. «Ya sabemos que esto no puede funcionar».

6) En otras circunstancias más complejas, y cuando no se pudo obtener una declaración de nulidad, la opción mencionada puede no ser de hecho factible. No obstante, igualmente es posible un camino de discernimiento. Si se llega a reconocer que, en un caso concreto, hay limitaciones que atenúan la responsabilidad y la culpabilidad (cf. 301-302), particularmente cuando una persona considere que caería en una ulterior falta dañando a los hijos de la nueva unión, Amoris laetitia abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía (cf. notas 336 y 351). Estos a su vez disponen a la persona a seguir madurando y creciendo con la fuerza de la gracia.
 

Comentario Druídico: Aquí el pantano se hace más profundo. Ya damos el hecho por imposible, pero igual vamos a ver como se puede llegar. Hay «limitaciones que atenúan la responsabilidad y la culpabilidad», ¿de qué? ¿De la situación dada o de su permanencia en la situación dada? Todo rezuma laxitud.

7) Pero hay que evitar entender esta posibilidad como un acceso irrestricto a los sacramentos, o como si cualquier situación lo justificara. Lo que se propone es un discernimiento que distinga adecuadamente cada caso. Por ejemplo, especial cuidado requiere «una nueva unión que viene de un reciente divorcio» o «la situación de alguien que reiteradamente ha fallado a sus compromisos familiares» (298). También cuando hay una suerte de apología o de ostentación de la propia situación «como si fuese parte del ideal cristiano» (297). En estos casos más difíciles, los pastores debemos acompañar con paciencia procurando algún camino de integración (cf. 297, 299).

 

Comentario Druídico: muy bien. Al final, volvemos al punto ya planteado: ¿qué significa camino de integración? ¿Será buscar la conversión o legitimar el estado de pecado? Naturalmente, el pastor no debe abandonar a los pecadores empedernidos, pero tampoco darles la impresión de que esto se salda con una vida «participativa» de la actividad parroquial. ¿Se busca convertir o llenar las iglesias? Aquí está la cuestión.

8) Siempre es importante orientar a las personas a ponerse con su conciencia ante Dios, y para ello es útil el «examen de conciencia» que propone Amoris laetitia 300, especialmente en lo que se refiere a «cómo se han comportado con sus hijos» o con el cónyuge abandonado. Cuando hubo injusticias no resueltas, el acceso a los sacramentos es particularmente escandaloso.

 

Comentario Druídico: Es verdad, cuando hubo injusticias no resueltas el acceso a los sacramentos es particularmente escandaloso. Sobre todo si la injusticia es para con Dios, violando su ley divina. Y ¿cómo se resuelven esas injusticias? ¿Cómo se reparan? Aquí parece que Dios no tuviera nada que ver.

9) Puede ser conveniente que un eventual acceso a los sacramentos se realice de manera reservada, sobre todo cuando se prevean situaciones conflictivas. Pero al mismo tiempo no hay que dejar de acompañar a la comunidad para que crezca en un espíritu de comprensión y de acogida, sin que ello implique crear confusiones en la enseñanza de la Iglesia acerca del matrimonio indisoluble. La comunidad es instrumento de la misericordia que es «inmerecida, incondicional y gratuita» (297).

 

Comentario Druídico: ahora si llegamos a las aguas profundas. ¿Por qué saltamos a un eventual acceso a los sacramentos? ¿A cuales? De manera reservada, si es que la comunidad se escandaliza. Y con el deseo de convencer a la comunidad de que abandone esa actitud de escándalo cuando ve a los pecadores públicos recibir el sacramento de la comunión. Imaginamos que ningún fiel se escandalizaría de ver a un pecador confesándose. Luego el sacramento no puede ser otro.

10) El discernimiento no se cierra, porque «es dinámico y debe permanecer siempre abierto a nuevas etapas de crecimiento y a nuevas decisiones que permitan realizar el ideal de manera más plena» (303), según la «ley de gradualidad» (295) y confiando en la ayuda de la gracia.

 

Comentario Druídico: ¿Qué es la ley de la gradualidad? ¿Que se trabaje gradualmente para convencer a los convivientes para que enmienden su situación? ¿O que les van a dar la comunión aunque no hayan enmendado debidamente su vida, según el caso, para ir luego gradualmente… no se sabe qué? Si el ejemplo de los apóstoles es válido, las recriminaciones que les hacen a los cristianos que han caído en pecados graves no son muy graduales que se diga. Y la vida de estas comunidades no estaba menos expuesta a tentaciones y malos ejemplos que la actual.
 

Somos ante todo pastores. Por eso queremos acoger estas palabras del Papa: «Invito a los pastores a escuchar con afecto y serenidad, con el deseo sincero de entrar en el corazón del drama de las personas y de comprender su punto de vista, para ayudarles a vivir mejor y a reconocer su propio lugar en la Iglesia» (312).

Con afecto en Cristo.
Los Obispos de la Región. 5 de septiembre de 2016

 

Conclusión Druídica: Esto es un eco de la Amoris Laetitia, quizás un poco más prolijo. Una cortina de humo para justificar lo que es imposible. Lo que de hecho ya se hace en muchos lados. Solo que ahora con permiso papal. Resulta difícil pensar que Dios siga dando tiempo a los hombres de Iglesia para enmendarse cuando ya tan groseramente violentan sus mandamientos. Ciertamente, vendrá un gran castigo del que los fieles y los arrepentidos aprovecharemos y que todos sufriremos. Pero es muy lamentable que esto siga y se profundice, pues como ha dicho Nuestra Señora en Fátima, precipita a incontables almas al infierno. 

Fuente: Aica

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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