Panorama Católico

La Derrota Intelectual de la Iglesia

A propósito de las recientes elecciones presidenciales chilenas el autor reflexiona sobre la confusión y el relativismo imperante en la Iglesia Católica. Dos de los candidatos, que se declararon "cristianos" (no atreviéndose a usar la palabra "católicos") participaron de ceremonias paganas como parte de su campaña electoral. Uno de ellos super – numerario del Opus Dei…

A propósito de las recientes elecciones presidenciales chilenas el autor reflexiona sobre la confusión y el relativismo imperante en la Iglesia Católica. Dos de los candidatos, que se declararon "cristianos" (no atreviéndose a usar la palabra "católicos") participaron de ceremonias paganas como parte de su campaña electoral. Uno de ellos super – numerario del Opus Dei…

Escribe Juan Carlos Ossandón Valdéz

El 20 de Julio de 1903, de noventa y tres años, abandonaba este mundo Su Santidad León XIII. El P. Fontaine sintetizó su pontificado de la siguiente manera: "Jamás Papa alguno ha acumulado encíclicas y documentos de todo tipo sobre cuestiones bíblicas, filosóficas y teológicas. Y, sin embargo, ¿Cuál de sus predecesores ha dejado a la Iglesia de Francia en una confusión doctrinal y en una anarquía intelectual igual a la nuestra?"[1].

Lo que este buen sacerdote decía de su patria, podríamos hoy extenderlo al mundo entero. Tal cosa parece desprenderse del juicio emitido por el cardenal Ratzinger en el que compara a nuestra Iglesia con un navío que hace agua y está a punto de zozobrar. Como todos sabemos, la crisis a que alude nuestro actual Pontífice es interna y radica en el relativismo que parece haberse apoderado de todas las mentes en nuestra santa religión. Pienso que expresar tal juicio al final del pontificado de Juan Pablo II puede ser una especie de balance del mismo… nada laudatorio, por cierto. Mas no intentemos penetrar en las intenciones de su autor… esperemos a que él nos lo diga.

Hace algunos lustros, estudiantes universitarios me pidieron redactara la declaración de principios de un nuevo partido político que deseaban fundar. Éste se llamaría "Social Cristiano", nombre usado ya en nuestro país[2]. La idea finalmente no prosperó por falta de financiamiento y la declaración la conservó como recuerdo. Uno de ellos me confidenció que al iniciar los trámites para su reconocimiento legal, el funcionario que los atendió manifestó su profunda extrañeza: ¿Fundar un partido católico a fines del siglo XX? Y para justificar su sorpresa les indicó a los ilusos jóvenes que, hoy por hoy, no existe tal cosa en el mundo entero. Es todo un ejemplo de la derrota intelectual de la Iglesia el que ésta sea incapaz de organizar un partido político que la defienda e intente crear una sociedad compatible con la vida religiosa. Hubo muchos en un pasado próximo. Recuerdo que cuando estudié el texto de la declaración conciliar sobre la libertad religiosa, pensé que hacía imposible la existencia de un político católico. Podrá haber católicos que ingresen a la arena política… pero su catolicismo no ingresará en ella, se quedará en la sacristía.

Puedo ejemplificar con lo que ha ocurrido en la última elección presidencial chilena el extremo al que ha llegado la confusión intelectual entre nosotros.

Se presentaron cuatro candidatos, dos ateos y dos creyentes. Ante la pregunta religiosa, realizada en un encuentro televisado, los creyentes establecieron su carácter de "cristianos"… ninguno de ellos se atrevió a decir que era católico. Es obvio, en un país que cuenta con una activa minoría evangélica, superior al 14% y en rápido crecimiento, es políticamente correcto ocultar el carácter católico.

Pues bien, estos dos "cristianos" mostraron serlo de modo muy original. Uno de ellos, super-numerario del Opus Dei según me han confidenciado, no dudó en prestarse para una curiosa ceremonia litúrgica. De visita en el norte del país, en donde abundan descendientes de los Aymaras, aceptó disfrazarse de tal y ponerse de rodillas mientras un brujo de la tribu (¿?) invocaba a la Pachamama, la diosa tierra, y le suplicaba que le diera el triunfo a este candidato en las próximas elecciones. El otro tampoco dudó en participar en "liturgias" araucanas en el sur del país. Y ningún obispo dijo nada.

La Sagrada Escritura dice, en numerosos lugares, que los dioses paganos son demonios[3]. De modo que este candidato le ha solicitado a Satanás el triunfo. ¡Vaya cristiano! Se me dirá que el segundo se limitó a asistir a una ceremonia pagana sin participar en ella. Supongamos que así fue. Sin embargo cabe preguntarse si es lícito participar en ese tipo de ceremonias.

¿Ya nos hemos olvidado de lo que nos enseña san Pablo?

"No os juntéis bajo un yugo desigual con los que no creen. Pues ¿qué tienen de común la justicia con la iniquidad? ¿O en qué coinciden la luz y las tinieblas? ¿Qué concordia entre Cristo y Belial? ¿O qué comunión puede tener el que cree con el que no cree? ¿Y qué transacción entre el templo de Dios y los ídolos?[4]

No puede ser más duro el lenguaje del Apóstol. Aparece clara la idea que identifica a los ídolos con Satanás (Belial) y por ello la absoluta prohibición de que el cristiano participe de la idolatría. El mero hecho de no creer en Cristo es una iniquidad, por mucho que el que la sufre sea inocente por carecer de medios para descubrirla. Por ello digo "la sufre", ya que la ha heredado de sus antepasados… pero no deja de ser una iniquidad. De ahí que no puede haber comunión alguna entre creyentes en Cristo y paganos. Al fin y al cabo, por el bautismo, somos convertidos en templos de Dios. En consecuencia, ¿qué hacemos en el templo de Satanás? Parece increíble que los católicos de hoy hayamos olvidado la Revelación que el Espíritu Santo nos hace a través de san Pablo.

Durante el concilio ecuménico Vaticano I, los obispos pidieron se coleccionaran las diversas leyes religiosas en forma de un código único para facilitar su labor. La petición fue escuchada por San Pío X, pero fue Benedicto XV quien tuvo que terminarla y editar el Codex Iuris Canonici. Por cierto que no se trata de una nueva legislación sino de la reunión de la legislación tradicional en un solo cuerpo. De modo que sus leyes son tradicionales y expresan lo que siempre ha pensado la Iglesia. ¿Qué establece sobre este particular?

Canon 1258: "No es lícito a los fieles asistir activamente, o tener parte, de cualquier modo que sea, en las funciones sagradas de los acatólicos".

Claro está que el código autoriza a las personas que están obligadas a ello, en caso de matrimonio o defunción, por ejemplo. Pero, incluso en esos casos, su presencia ha de ser meramente pasiva.

Una de las sorpresas del nuevo código es el haber suprimido este canon… ¡y después nos quejamos del relativismo que ha invadido la Iglesia! Un paso obvio para poner fin a dicho relativismo es volver a expresar claramente el repudio de nuestra santa Religión por toda religión falsa que engaña a sus cultores. Así se evitaría el lamentable espectáculo que nuestros únicos candidatos "cristianos" han dado a la población católica.

[1] Cfr. "Il est ressuscité" Nº 42, pág. 19.

[2] El autor se refiere a Chile, su patria. Tener en cuenta para entender lo que sigue.

[3] Tal identificación aparece en muchos salmos. Limitémonos a consultar el Levítico (XVII, 7) donde se prohíbe a los israelitas volver a sacrificar a los demonios, y al Deuteronomio (XXXII, 17) donde Moisés le recuerda al pueblo que ha sacrificado a los demonios y no a Dios.

[4] 2&ordf… Co. VI, 14-16. Belial es nombre de Satanás en la tradición judía.

Volver a la Portada

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *