Panorama Católico

La hora de la verdad

El ministro de Salud de la Provincia de San Juan, don Roberto Correa, es objeto una presecusión religiosa y política, por parte del diariucho que oficia de Boletón Oficial del Gobierno y que acaba de publicar una nota electrónica (por razones de piel delicada no utilizamos dicho pasquín para los fines que solemos dar a los restantes diarios, así que no lo compr

El ministro de Salud de la Provincia de San Juan, don Roberto Correa, es objeto una presecusión religiosa y política, por parte del diariucho que oficia de Boletón Oficial del Gobierno y que acaba de publicar una nota electrónica (por razones de piel delicada no utilizamos dicho pasquín para los fines que solemos dar a los restantes diarios, así que no lo compramos) que transcribe un reportaje, estudiadamente redactado en el formato “denuncia sensacionalista” (escrache moral), según el cual, el buen funcionario ha osado ¡oh, perdido! negarse a repartir masivamente en su provincia el DIU (dispositivo intrauterino) enviado por el Gobierno nacional, por que –según él afirma– viola el código penal, que reprime el delito de aborto.

Los “progres” lo fusilan sin juicio ni misericordia –después de todo, la misericordia es un atributo más propio de los aspirantes a cierta bondad, que buscan la semejanza de Dios, y no de estos pillos– intentando demostrar a través de un supuestamente “hábil” interrogatorio, realizado por otro qué tal, que el honrado ministro estaría dejando sin cumplir la ley del Gobierno que fomenta el antinatalismo y el aborto en la Argentina.

Los diálogos netos, y las frases breves y entrecortadas demuestran que el Ministro ha sido interrumpido por el grosero periodista inquisidor, cuanta vez ha sido de su agrado (del periodista), o mejor aún, de su conveniencia; el Ministro ha intentado varias veces explicar que los “dispositivos” son contrarios a la ley divina, moral y humana, sin que lo dejaran hablar; y ha sido criticado por tener principios religiosos verdaderos, por no ser un criminal que permite el asesinato de los habitantes de su provincia, y porque no reparte un adminículo probadamente maligno, abortivo para el feto y cancerígeno para su portadora. El diablo es tentador y, después de tentar, acusador de los que han caído en su tentanción; estos “periodistas” quieren ser iguales: interrogan con mala fe, embrollan y, después, acusan, aunque esta vez, sin nada en las alforjas.

El articulista, que como buen empleado debe saber mejor que nadie qué piensa su patrón, despeja hasta la menor duda que se pudiera abrigar sobre las convicciones, militancia y agresividad antinatalista y abortista del ilegal Gobierno argentino, de cuyo Ministro de “Salud” se afirma con total desparpajo que es «ferviente defensor del Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva y de la entrega gratuita de anticonceptivos a toda la población». Pero, por si algún Fiscal de la Nación está leyendo este o aquél artículos, y se le ocurriese acusarlos de lesiones gravísimas en grado de tentativa (nunca se sabe; a ver si alguno aprendió a leer y escribir) declaran sueltitos de cuerpo que, sobre el carácter abortivo del diú, “no hay evidencias que lo avalen”. Desde luego, ya se sabe que la ignorancia de un periodista, sobre todo si es mercenario, es excusable siempre, pero la de un Ministro, no.

Échele uno agua y el asunto no será más claro: El gobierno es totalmente contrario al crecimiento poblacional y autor consciente de un drástico programa de reducción demográfica, en consonancia con las instrucciones impartidas por los gerentes del “novus ordo seculorum”; el “Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva”, es el eufemismo de su crudo y directo ANTINATALISMO, y ninguno de sus miembros se detendrá ante la mentira, el robo y el homicidio mismo –el aborto es un homicidio– con tal de imponer este “programa” de destrucción nacional.

Y de paso, de atacar al catolicismo; el señor Ministro de San Juan ha dicho con toda claridad: «soy cristiano y no me avergüenzo», expresión que el Boletón del régimen cree provechosa para escarnecerlo y burlarse del catolicismo y del señor Ministro. ¿Y qué hay del “odio racial o religioso”, como agravante del delito de lesiones gravísimas … ?

¡Adelante, valiente ministro! Cristo ha dicho que “a quien me reconozca en este mundo, Yo lo reconoceré ante el Padre”. Perseveren Ud. y el Gobierno Gioja que integra, en la patriótica lucha que han emprendido contra la muerte. Y que Dios los bendiga y auxilie.

La Argentina la fundamos y la mantenemos a flote los católicos, para hacerla amable, habitable y tolerante para todos los hombres del mundo que quisieran venir a vivir aquí, sin distinción alguna; esta canalla que hoy intenta demoler la Religión y la Patria no es argentina; ni siquiera, fiel y agradecida con la Nación que mitigó, generosamente, la exangüe pobreza extranjera que traían sus antepasados, como único equipaje, al arribar a estas costas de paz y abundancia; y que construyó sobre un desierto de antropófagos y paganos, con la sangre de sus soldaditos de frontera, sus gauchos rudos y piadosos y con toneladas métricas de aceite hirviendo, una Nación única, excepcional, grande, libre y … envidiada.

Escipión el porteño

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