Panorama Católico

La Iglesia Anglicana quedó al borde de un profundo cisma

La prensa grande ya reconoce abiertamente el quiebre de la Iglesia Anglicana en al menos dos grandes fracciones. En la siguiente crónica queda en evidencia que los hechos se precipitan.

 

La prensa grande ya reconoce abiertamente el quiebre de la Iglesia Anglicana en al menos dos grandes fracciones. En la siguiente crónica queda en evidencia que los hechos se precipitan.

 

Genera polémica la elección de una mujer al frente de los obispos de EE.UU.
 
La ordenación sacerdotal y el nombramiento episcopal de hombres que practican la homosexualidad y la bendición de uniones de personas del mismo sexo son los temas que están deterioriando la unidad de la Iglesia Anglicana y preparando el terreno para un cisma definitivo. Lo que hasta el momento era sólo una posibilidad es ahora algo que probablemente suceda.

La designación de Catherine Jefferts Schori como obispo de Nevada y primado de los EE.UU., difundida la semana pasada, fue la gota que colmó el vaso. Ayer, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, sugirió a los 38 primados que integran la Comunión Anglicana, que las iglesias que no compartan la base teológica de la mayoría integren ese organismo en la figura de asociados y sin representantes en el Consejo Consultivo.

En esa categoría -el paso previo a la separación definitiva- quedarían los anglicanos estadounidenses (agrupados bajo la denominación de Iglesia Episcopaliana), los de Nueva Zelanda y, quizá, los de alguna otra iglesia de posturas liberales que no reconocen como verdadera la fe histórica y apostólica.

La crisis, agravada con el nombramiento de Jefferts Schori no se sustenta en su condición de mujer, sino principalmente en que es una de las voces más activas en favor de la bendición de uniones civiles entre homosexuales y de la ordenación de sacerdotes gay.

Así lo afirmó a LA NACION monseñor Gregorio Venables, primado del Cono Sur de América y, como tal, miembro del Consejo Mundial de Iglesias Anglicanas, presentes en 164 países y que suman unos 80 millones de seguidores.

"En un plazo muy corto todas las iglesias deberán afrontar el debate sobre estas cuestiones", dijo Venables, al afirmar que la principal diferencia no es ideológica sino conceptual. "Este problema surgió a partir de la designación de un obispo gay practicante, pero la principal diferencia es entre la fe bíblica y la fe cristiana posmodernista. En la primera hay una verdad -Dios- objetiva y en la segunda, cada uno tiene su verdad, aún cuando sean opuestas entre sí", dijo Venables. Y agregó: "En el mundo posmoderno la cultura define la fe cuando, en realidad, es al revés".

La Iglesia Episcopaliana a la que adhieren unos 2,5 millones de residentes en los Estados Unidos, ya había dado un paso hacia el cisma a fines de 2003, al consagrar obispo de New Hampshire al sacerdote Gene Robinson, que declaraba públicamente su práctica gay. Con esa decisión los anglicanos estadounidenses "fueron en contra de casi el 90% de los 80 millones de fieles que quería mantener la fe tradicional católica", dijo Venables, que conduce a unos 25.000 anglicanos de Perú, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y la Argentina.

"Separación controlada"

A raíz de la designación de Robinson, de hecho, el Consejo Consultivo pidió en 2004 que los episcopalianos se tomaran un tiempo para decidir si se mantienen unidos a la comunión anglicana. Esa "separación controlada" se sugirió para evitar en ese momento un cisma, dijo el primado del Cono Sur que es, también, obispo de la diócesis de Buenos Aires y agregó: "El nombramiento de Jefferts Schori empeora la situación porque indica que no les interesa demasiado la comunión con las demás congregaciones".

Los pasos finales para la separación de los estadounidenses se darán seguramente en febrero de 2007, en la reunión de los primados convocada por Williams, cuya opinión es determinante. A diferencia de la Iglesia Católica, donde la figura del Papa es la cabeza y autoridad máxima, el arzobispo de Canterbury y jefe de los anglicanos en Inglaterra es considerado primus inter pares (primero entre iguales)… lidera los debates, pero sus decisiones no necesariamente deben ser aceptadas por los demás obispos.

Por Silvina Premat
De la Redacción de LA NACION

Comentario Druídico: el 7 de junio, asegura The Times de Londres, el Cardenal Kasper, encargado romano del Diálogo Ecuménico, advirtió al Dr. Rowan Williams y a sus colegas “obispos” anglicanos que las relaciones ecuménicas entre la Iglesia Católica y el anglicanismo sufrirían un golpe durísimo si se consagraban “obispas”. Pues bien, parece que la advertencia no ha servido de mucho. Ahora hay que ver qué medidas toma Roma, dado que no queda ya margen alguno de “diálogo” cristiano con quienes no reconocen ni el orden natural ni tienen el menor respeto por el sacerdocio jerárquico… Aunque, después de que el Card. Bergoglio recibió el “bautismo del Espíritu” de manos de pastores protestantes… todo es posible.

Claro que a Dios no le será indiferente la cosa.

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