Panorama Católico

La Iglesia arrojada a los perros…

El 'cura verdugo"

El 'cura verdugo"

Me pregunto yo, qué pintaría el clérigo Christian Von Wernich enfangándose hasta el alzacuello en lo más sórdido de la represión perpetrada por la dictadura militar argentina. Me pregunto hacia dónde miraba su obispo cuando el clérigo Christian (un sarcasmo de nombre) ejercía de nómina en aquellos siniestros comandos que acabaron con la oposición asesinando, torturando y encarcelando. Al cura verdugo, como lo denominaron los familiares de las víctimas, le ha caído la perpetua. Nunca es tarde para hacer justicia. El clérigo Von Wernich, capellán de la Policía política, reconoció haber delatado secretos arrancados en confesión a los detenidos y de haber participado en siete homicidios, 31 casos de tortura y 42 detenciones ilegales. Apenas si se inmutó cuando le leyeron la sentencia a cadena perpetua y cuando le retiraban de la sala, esposado, salió profiriendo latinajos. Al cura verdugo no le han valido ni la oprobiosa pero derogada Ley de Punto Final, ni el blindaje de las sotanas. Se ha hecho justicia. También aquí, la extrema derecha se empeña en que no es conveniente recordar, en que la memoria es un estorbo para la reconciliación. La transición como punto final y todos tan contentos. Aquí también, curas como Von Wernich colaboraron con entusiasmo en la más inhumana represión, bendijeron con su presencia ejecuciones sumarísimas y conocieron impávidos muertes en las cunetas y en fosas comunes. Nadie les juzgó en la tierra, pero no podrán escabullirse del juicio de la memoria.

 

Pablo Muño, Diario de Noticias, España

Comentario Druídico: el responsable de esta notita ignora, miente y distorsiona. En la guerra antisubversiva -como en la española.- no se enfrentaban oficialismo y oposición. Era una guerra revolucionaria promovida por potencias extranjeras para imponer en ambas naciones un régimen soviético. El P. Von Wernich era capellan de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, es decir, de la policía que persigue a los delincuentes, no de una "policía política". Nunca reconoció ninguno de los cargos y puso gran énfasis en negar el haber violado el secreto de confesión, punto especialmente importante para un sacerdote y para la Iglesia, algo en lo que la Iglesia, a pesar de las miserias de sus miembros, ha tenido siempre un comportamiento ejemplar.

Finalmente el memorioso articulista acusa al clero español de los días de la Cruzada de asistir a los que era fusilados por decisión del poder político – militar del lado nacional. Muchos de estos habían masacrado a obispos, sacerdotes, religiosos y fieles católicos, que es su conjunto sumaron miles. Y aún así los los sacerdotes los asistieron espiritualmente, sin rencores, perdonando en nombre de Dios y en el propio.

A veces, queriendo denigrar, se elogia.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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