Panorama Católico

La Iglesia Reconoce el Milagro n º 67 de Lourdes

Lejos del milagrerío evangelista o carismático, la Iglesia ha guardado siempre una muy prudente reserva sobre las curaciones milagrosas.

Lejos del milagrerío evangelista o carismático, la Iglesia ha guardado siempre una muy prudente reserva sobre las curaciones milagrosas.

Aunque debamos lamentar que la falta de devoción haya amenguado el favor divino sobre las aguas milagrosas de la gruta donde Santa Bernardita vio y habló con la Inmaculada Concepción, aún se producen curaciones. Recientemente se ha proclamado el reconocimiento oficial del milagro nº 67 (en 150 años). Sin duda ha habido muchos más que están a la espera de confirmación. De todos modos, tengamos la seria precaución de discernir los espíritus. Allí donde se produce un milagro por día, o por hora, no está la mano de Dios. Más bien, la del Mono de Dios.

El Vaticano proclama oficialmente
el milagro número 67 de Lourdes

Monseñor Gerardo Pierro, arzobispo de Salerno -en el sur de Italia-, proclamó oficialmente el pasado viernes la "curación milagrosa" de una mujer, que hoy tiene 90 años y que ocurrió en Lourdes en 1952. Con éste ya son sesenta y siete los milagros oficialmente reconocidos por la Iglesia católica que han tenido lugar en la ciudad francesa de las apariciones de la Virgen María.

La enferma, Anna Santaniello, sufría desde su infancia una malformación cardiaca, declarada incurable por los médicos. Al cumplir los cuarenta años, su estado de salud empeoró gravemente y, a pesar de la oposición de los médicos y de su familia, decidió viajar en peregrinación a Lourdes.

Esta malformación le impedía caminar y hablar claramente. Asimismo, le causaba cianosis en la cara y edemas en las extremidades inferiores. "Ya casi no lograba respirar y le dije a mi hermano que mi último deseo era ir a Lourdes", explica Anna Santaniello en el diario "La Citt&agrave…" de Salerno. Dicho y hecho, la italiana consigió llegar "viva aunque en camilla" a la ciudad francesa como era su deseo.


Anna Santaniello en 1952

Curación instantánea

Una vez allí, las religiosas la introdujeron en la piscina y Santaniello explica que "el agua estaba helada, pero sentí inmediatamente algo que hervía en el pecho, como si me hubieran restituido la vida. Después de pocos segundos, me levanté con mis propias fuerzas y comencé a caminar, rechazando la ayuda de los camilleros, que me veían con incredulidad".


Anna Santaniello en 2005

Al regresar a casa, pidió consultar a un ilustre cardiólogo de aquella época para que reconociera su estado de salud tras su visita a Lourdes. Éste "me dijo que no tenía nada, que estaba sanísima y que no podía explicarse todos los certificados y exámenes hechos precedentemente", asegura. Desde este acontecimiento crucial en la vida de Anna Santaniello, ésta ha vuelto en otras ocasiones a Lourdes para ofrecer su servicio como voluntaria en la ayuda a los enfermos.

En la ceremonia de proclamación del milagro número sesenta y siete de Lourdes, en el seminario metropolitano "Juan Pablo II" en Pontecagnano, participó la propia Anna Santaniello, acompañada por sus familiares y amigos.

La Razón, España

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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