Panorama Católico

La imagen de Dios en el Islam

¿Entienden los musulmanes por «Dios» lo mismo que los cristianos? Tenemos que comparar siquiera brevemente la imagen de Dios en ambas religiones.

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Por Paul Josef Cordes

¿Entienden los musulmanes por «Dios» lo mismo que los cristianos? Tenemos que comparar siquiera brevemente la imagen de Dios en ambas religiones.

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Por Paul Josef Cordes

No hace mucho tuvo lugar un encuentro multitudinario en Roma entre biblistas, cuyo tema era el encuentro entre cristianos e islámicos, pues también en Italia son cada vez más frecuentes los encuentros entre las personas de ambos mundos y religiones. Al ponente se le había asignado la tarea de despertar entre los oyentes cristianos un sentimiento de comprensión y de apertura respecto de las otras religiones. Era una intención más bien pastoral, aunque quizá también se buscaba una cierta paz social… y, desde luego, de ningún modo se pretendía ganar, mediante el testimonio, al seguimiento de Cristo a alguno de los visitantes extranjeros.

A pesar de una perspectiva tan limitada, el ponente extrajo conclusiones erróneas. Experto en Biblia como lo es, utilizó un pasaje del Antiguo Testamento para ilustrar la vinculación entre el cristianismo y los seguidores de Mahoma. Lo que citó fue una página del bello libro de Rut, en donde están la propia Rut y su suegra, la viuda Noemí. La joven no quiere dejar sola a la mayor, la cual, después de la muerte de su marido y de su hijo, vuelve del país de Moab a Belén. Rut la ha acompañado con todo amor y solicitud. La israelita propone a la moabita que debería volver a su lugar de origen, a su pueblo y a su Dios. Entonces aparece en el Antiguo Testamento la frase que, en la opinión del ponente, debería servir como indicadora para el trato con los creyentes del islam: «Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios» (1, 16).

«Tu Dios será mi Dios». ¿Entienden los musulmanes por «Dios» lo mismo que los cristianos? La globalización de la vida y de las culturas, la paz entre pueblos que debería ser promovida por las distintas religiones, todo eso puede inducir al mal uso de citas bíblicas como la anterior. Para evitar este mal uso tenemos que comparar siquiera brevemente la imagen de Dios en ambas religiones. Para eso debemos interrogarnos por algunas de las verdades que son fundamentales para el islam, comunes a sus diferentes corrientes (ya Mahoma dijo que su religión se dividiría en 72 sectas).

El Corán, que según el Islam es el libro que Dios ha dictado al profeta [4], dice en la sura 4:

«¡Gente de la Escritura (es decir, judios y cristianos)! ¡No exageréis en vuestra religión! ¡No digáis de Dios más que la verdad: que el Ungido, Jesús, hijo de María, es el enviado de Dios y su Palabra, que Él ha comunicado a María un espíritu que procede de Él! ¡Creed, pues, en Dios y en Sus enviados! ¡No digáis "…tres"…! ¡Basta ya, será mejor para vosotros! Dios es solo un Dios Uno. ¡Gloria a Él! Suyo es lo que hay en los cielos y en la tierra… ¡Dios basta como protector!» (172).

En una breve sura (la 112), que es recitada por los islámicos una y otra vez como una confesión de fe, se lee:

«¡En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso! Di: "…Él es Dios, Uno. Dios es el eterno. No ha engendrado ni ha sido engendrado. No tiene par"…».

Alá tiene en el Corán 90 nombres distintos que describen su grandeza y su esencia, pero nunca es denominado «Padre». La paternidad de Dios es rechazada tajantemente en el Islam, lo mismo que la encarnación, afirmando que rompe los límites entre Dios y las criaturas. También la sura 3, que en general trata del nacimiento de Jesús del seno de María, niega a Cristo cualquier comunidad ontológica con Dios. Según esa sura, Jesús sería igual a Adán, como él procedente de la tierra. La sura continúa luego diciendo: «No serviremos sino a Dios, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como Señor fuera de Dios» (65).

La divinidad de Alá crea una distancia insuperable respecto de los seres humanos. Desde luego, Alá es conceptuado como compasivo, pero sobre todo es inaccesible, y tiene su trono en la distancia invisible. Según el Islam, tampoco Jesús le conocería… en el Corán responde cuando Alá le pide que manifieste su grandeza: «Tú, Dios, sabes lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en Ti. Tú eres quien conoce a fondo las cosas ocultas» (sura 5, 117). De este modo, según el Islam, Jesús manifestaría exactamente lo contrario de lo que realmente manifiesta jubilosamente respecto a la feliz unidad entre Padre e Hijo: «Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar» (Mt 11, 27). En lugar de la cercanía del Padre para los suyos, el Corán defiende una y otra vez la inaccesible voluntad de Alá. Él «hace lo que quiere» (2, 254… 3, 157… 5, 19… 5, 65… 42, 51, etc.) y, por lo tanto, no está libre de los rasgos de un arbitrio divino. Las numerosas referencias a la «guerra santa» y a la aniquilación de los infieles estremecen. Consecuentemente, la respuesta humana a Alá no puede ser el amor. «Islam» significa «sumisión». Y esta sumisión no se dirige a la persona de Alá, sino a su voluntad. Dios no tiene amor en el Islam, y menos aún es amor. Alá recibiría esta sumisión, pero de ninguna manera la llevaría a su plenitud. Aquí lo que se produce es, más bien como en el caso de la «dependencia» entre los mortales , que el amado tiene completamente en su mano al amante.

La extraordinaria importancia de la voluntad de Alá se refleja en un diferenciado catálogo de normas que ordenan toda la vida cotidiana: «La administración de justicia árabe («figh») ha desarrollado los aspectos legales de la vida de una forma increíble. Históricamente, la primera reflexión sobre el Islam tiene un carácter jurídico, no teológico» (Samir K. Samir, profesor de islamología en Beirut). El Islam es una religión de la ley, por eso predomina en ella la practicidad. El ser humano no encuentra allí el rostro de un Tú. Su amor a Dios no alcanza la paz mediante una unión bienaventurada.

En el islam, el amor hacia Alá no tiende a la unificación, sino a la dualización. Ciertamente los maestros islámicos de mística hablan de amor a Dios, pero ese amor es despersonalización, sumisión total. Desde luego, el islam ha producido algunos místicos, pero vivían aislados, totalmente fuera de su comunidad, y por eso sobrepasaron a su religión. «El islam es extraordinariamente preciso al definir quién es musulmán y quién no lo es. Sin embargo, lo que una multitud de orientalistas llama `mística musulmana"… no tiene nada en común con el islam» 5. La fe de los cristianos en la encarnación de Dios y en un nuevo orden que se crea entre Dios y el ser humano es entendida por el islam como una blasfemia 6. Por último también en lo que se refiere al misterio del Padre eternodebemos recordar aquí la alternativa cristiana: la felicidad en Dios que nos muestra el Hijo. El hecho de que Dios en su segunda persona es Hijo, Palabra e Imagen del Padre, significa que la primera persona continúa dando su vida, se manifiesta, se da a conocer. De este modo, Dios es viviente consigo y en sí, en la medida en que se da y recibe en el amor. Dios es amor no solo porque ama a las criaturas. Ya antes de la creación es Dios en sí, en relación consigo mismo, amor. La vida divina consiste en la relación personal de las personas divinas. Por ello así como sucede en la Trinidad , nadie puede vivir plenamente sin amor. Y las personas divinas viven continuamente la felicidad de aquel amor que se da al otro. Hermann Volk, que luego sería cardenal, se expresaba así al hablar humanamente de la alegría de Dios: «A Dios todo le va bien, a Dios todo le va muy bien, a Dios le va infinitamente bien, A Dios le va inevitablemente bien… Dios es total y absolutamente feliz».

Notas:

[4] Cfr. El Corán, München 1959… H. VOLR, Gott lebt und gibt Leben, Münster 1959… H. DE LUBAC, Théologies d"…occasion, Paris 1984… H. KÜNG y otros, Christentum und Weltreligionen, München 1984… M. BORRMANS, Islam e Cristianesimo. Le vie del dialogo, Roma 1993… Il Nuovo Areopago. Le sfide dell"…Islam (número especial), Forlí/Italia 18 (1999), número 3.

[5] Cit. en H. DE LUBAC (nota 80), pp. 44 ss.

[6] Interesante y contundente respecto a la forma de entender a Dios en el islam es la siguiente afirmación del cardenal inglés Henry Newman: «Suponiendo que algún obispo o sacerdote quisiera afirmar en estos días que el islam o el budismo son una revelación directa e inmediata de Dios, la Iglesia se vería obligada a decir con su autoridad dada por Dios que semejante opinión es incompatible con la identidad cristiana y que sus defensores no pertenecen a ella… y tendría que añadir que el grupo de personas que sostuviera esa opinión, si no se desdijera, estaría separada de la fe y de la communio» (A Grammar of Assent, London 1986, pp. 128 ss).

(*) Paul Josef CORDES es Arzobispo y desde 1995 Presidente del Consejo Portificio «Cor Unum». 28-05-2004

Fuente: Conoceréis la Verdad

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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