Panorama Católico

La Insoportable Liviandad de Mons. Laguna

El obispo "demérito" de Morón acaba de mostrar sin tapujos, en unas declaraciones escandalosas, su pensamiento más íntimo. Un lector y amigo de Panorama responde con católica precisión.

Los dichos del obispo.

El obispo "demérito" de Morón acaba de mostrar sin tapujos, en unas declaraciones escandalosas, su pensamiento más íntimo. Un lector y amigo de Panorama responde con católica precisión.

Los dichos del obispo.

Tomados de una entrevista larga dada al semanario Perfil, se reproduce a continuación la síntesis que publicó Infobae. Hasta el momento ninguna de las notas ha sido desmentida por el prelado.

Laguna: "El sexo es para muchas cosas"

El ex obispo de Morón se refirió además a la polémica desatada sobre la ley de educación sexual: "Creemos que es necesaria", dijo el pastor en una entrevista. Señaló también que "habría que despenalizar el aborto en algunos casos" y que "no puede ser que sobreabunden los embarazos no queridos"

El ex obispo de Morón, monseñor Justo Laguna, expresó en una entrevista concedida a un matutino porteño, su descontento en referencia a cómo se está tratando la ley de educación sexual y se mostró a favor de que sea tratada en los colegios, en contraposición a la postura de que deben ser los padres quienes formen a los niños sobre este tema.

El pastor también hizo referencia a la legalización del aborto y se mostró de acuerdo en que se despenalice en "algunos casos", aunque no especificó en cuáles.

Sobre la implementación de una ley que obligue a los colegios a tratar el tema de la sexualidad, el purpurado expresó en una entrevista concedida al diario Perfil que "nosotros creemos que es necesaria la educación sexual".

"No puede ser que sobreabunden los embarazos no queridos, que traen problemas serios: se casan y se separan al tiempo porque son matrimonios forzados", expresó Laguna y agregó que debería "haber mucho conocimiento sobre sexo. De todo. El colegio no cumple su función si no enseña la totalidad de la sexualidad".

Laguna prosiguió diciendo que las instituciones educativas deberían informar más sobre cómo "impedir el embarazo. Mi misión es predicar la castidad. Pero los que querían ser castos, que no lo hagan mal, sin nada".

"La Tradición indica que el sexo es para la procreación. Yo no lo creo. El sexo es para muchas cosas", manifestó Laguna y añadió que "habría que despenalizar el aborto en algunos casos", aunque no enumeró en cuáles casos sería conveniente dicha interrupción del embarazo.

El ex obispo de Morón también mostró sus preferencias políticas al afirmar creer "que este Gobierno es lo mejor que nos puede pasar".

"Tengo una gran simpatía por Cristina (Kirchner), es una mujer de una gran inteligencia", señaló Laguna y pronosticó que será primera mandataria en 2007.

"La veo como presidenta. ¿Será candidata en 2007?", finalizó Laguna.

Infobae, 13 de noviembre

Respuesta de nuestro lector:

Si acaso alguien quisiera recordarle a tan indocto expositor la doctrina de la Iglesia, razonada con magistral valentía y claridad por S. S. Pío XI en "Divini illus magistri", de 1929, única Encíclica pontificia sobre la educación integral, tal vez respondería con la misma liviandad de carácter con que atiende a todas las demás cuestiones que aborda y que, parece, también debe haber sido el único dogma que ha orientado la vida de este "pastor" nublado y ambicioso de vanidades.

El párrafo número 20 de la Encíclica dice así: «En extremo grado peligroso es además ese naturalismo que, en nuestros tiempos, invade la educación en materia delicadísima cual es la de la honestidad de las costumbres. Está muy difundido el error de los que, con pretensión peligrosa y con feo nombre promueven la llamada "eduación sexual", estimando falsamente que podrán inmunizar a los jóvenes contra los peligros de la concupiscencia, con medios puramente naturales, cual es una temeraria iniciación e instrucción preventiva para todos, indistintamente, y hasta públicamente, y lo que es aún peor, exponiéndolos prematuramente a las ocasiones para acostumbrarlos, según dicen ellos, y como curtir su espíritu contra aquellos peligros.

Yerran estos tales gravemente al no querer reconocer la nativa fragilidad de la naturaleza humana y la ley, de que habla el Apóstol, contraria a la ley de la mente (Rom. 7, 23), y al desconocer aun la experiencia misma de los hechos, los cuales nos demuestran que, singularmente en los jóvenes, las culpas contra las buenas costumbres son efecto no tanto de la ignorancia intelectual (como en el anciano de la noticia, agrego yo) cuanto principalmente de la voluntad débil expuesta a las ocasiones y no sostenida por los medios de la Gracia …

Es tal y tanta nuestra miseria y la inclinación al pecado, que muchas veces de las mismas cosas que se dicen para remedio de los pecados se toma ocasión e incitación para el mismo pecado. Importa pues, sumamente, que el buen padre, mientras hable con su hijo de materia tan lúbrica, esté muy sobre aviso, y no descienda a particularidades y a los diversos modos con que esta hidra infernal (¡"hidra infernal" la llama el Papa, señores educadores católicos!) envenena tan gran parte del mundo, a fin de que no suceda que, en vez de apagar este fuego, lo excite y lo reactive imprudentemente en el pecho sencillo y tierno del niño».

Y el Santo Padre cierra el capítulo con el siguiente carpetazo, si me permite la expresión, que debería retorcer las narices, si no las conciencias, de los susodichos "educadores católicos": «Generalmente hablando, mientras dura la niñez, bastará usar los remedios que con un mismo efecto fomentan la virtud de la castidad y cierran la entrada al vicio». ¿Es claro y simple, no? Y desde luego, es exactamente lo contrario a decir: «Los que no quieran ser castos, que no lo hagan mal, sin "nada"», es decir: Si uno va a pecar, es mejor pecar una barbaridad y no un cachito, por lo tanto, que además usen preservativos y consuman todo tipo de drogas abortivas (que además son nocivas para la salud del cuerpo después de haber matado el alma) y, ciertamente, que de vez en cuando se hagan un "abortito", que no es tan grave.

¿No es lo que sugiere este señor obispo, que tanta agua hace … en doctrina? Pues en el mismo inciso, y como si fuera un asunto meramente incidental y sin importancia, toca también la cuestión del aborto, crimen horrendo cuya cauterización tanto esfuerzo le cuesta al Cuerpo Místico de Cristo… desde luego, como el estilo es el hombre, se acerca al asunto ¡para alentar su despenalización! pues, como todos sabemos, la postura contraria, que es la verdadera y a la vez católica y patriótica (dos cosas que en la Argentina siempre han ido juntas, vaya uno a saber por qué) no goza de buena prensa. Y este hombre perece por verse en los titulares de los diarios… su lema insigne sería "¡Figuración o muerte!" y para eso, es capaz de saltar alambrados (dejando en la hazaña restos arañados de su sotana), inventar religiones a la medida de la prensa (desde luego, lo que él dice no es católico de ninguna forma), y hasta, según su propia recomendación, usar el "sexo para muchas cosas", que -confesamos con rubor de cándidos- ignoramos cuáles puedan ser además de las tradicionales y que tan buena fama (y empleo) han gozado hasta el presente.

Su Santidad Juan Pablo II, en su Encíclica "Evangelium vit&aelig…", ha declarado con categórica solemnidad dogmática que el aborto es un crimen nefando y un pecado que lleva de cabeza al infierno, sin escalas en la todavía no incendiada estación Morón, como el ferrocarril Sarmiento. Y aunque Laguna no lo crea, o tal vez no lo haya previsto, dicho Papa salió en los diarios por tamaña ofensa al mundo, que ya se relamía con los cadáveres de los nonatos que serviría a su sulfúrico señor en las fuentes sacrílegas del ofertorio satánico. Por que el aborto, señor Director, es un rito de adoración satánica… que lo sepan todos es una necesidad apremiante del momento.

Este hombre es un enemigo… su investidura episcopal, lejos de detenernos, nos anima más que nunca a publicar lo que ha hecho y lo que pretende enseñar amparándose en dicha sagrada investidura y, de rondón, en la autoridad de la Iglesia cuya doctrina ofende, pues el daño que hace es en extremo superior a sus entecas fuerzas y a su mentecata personalidad.

Y aún pudiéramos creer, para su bien, que haciendo todo este mal traiciona también a sus más íntimas intenciones, de las cuales, no obstante las pruebas, todavía puede esperase algo mejor… y aún a sabiendas que él, como nadie, será ejemplo vivo de la contradicción mencionada por San Pablo (Rom. 7, 23) en el pasaje que cita el augusto Pío XI en su encíclica tantas veces desatendida.

Saludo al señor Director en Xto. N. Señor y María Ssma, en la fiesta de San Alberto Magno, obispo y doctor.

Luis M. Seligmann Serantes

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Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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