Panorama Católico

La lección del Rabino

Al ver la transmisión de la visita del Soberano Pontífice a la Gran Sinagoga de Roma, hemos sentido una profunda humillación. ¿En pos de qué bien para la Iglesia y aún para los mismos judíos realiza el Papa este gesto? Su aspecto hierático y incomodidad ¿no delatan, acaso, que él mismo se sentía incómodo en este acto protocolar? ¿No era el Papa Benedicto consciente de que la visita trasciende el ámbito de las buenas relaciones entre ambas comunidades y se interna en un ambiguo terreno teológico?

Al ver la transmisión de la visita del Soberano Pontífice a la Gran Sinagoga de Roma, hemos sentido una profunda humillación. ¿En pos de qué bien para la Iglesia y aún para los mismos judíos realiza el Papa este gesto? Su aspecto hierático y incomodidad ¿no delatan, acaso, que él mismo se sentía incómodo en este acto protocolar? ¿No era el Papa Benedicto consciente de que la visita trasciende el ámbito de las buenas relaciones entre ambas comunidades y se interna en un ambiguo terreno teológico?

Con estos sentimientos de pena, vergüenza ajena y rechazo espiritual hemos ido tratando de discernir la visita, que se nos ocurre tan innecesaria como perniciosa.

Luego conocimos las declaraciones del Dr. Riccardo Di Segni, Gran Rabino de Roma y principal anfitrión del papa en esa histórica jornada. Lo confesamos; lo dicho por el jefe de los judíos de Roma nos devolvió la esperanza y la paz al corazón.

En la entrevista otorgada al mensuario católico Il Consulentere, encontramos razones que nos alientan sobremanera. El Gran Rabino recibió al papa con tanta incomodidad o quizás más que la manifestada por el Sumo Pontífice.

Durante la visita se realizaron acusaciones contra la Iglesia, de las cuales el Santo Padre solo hizo un descargo en lo referido a la cooperación de los católicos con la persecución nazi contra los judíos, asumiendo implícitamente la defensa de Pío XII en esa ocasión, aunque sin nombrarlo.

El tono de superioridad y reclamo de los anfitriones llegó a la descortesía, y hasta en el intercambio de regalos, (un aguafuerte de Il Veronese  obsequiada por la Santa Sede) la Sinagoga llevó las de ganar, porque fue compensado con una obra de importancia menor.

Pero lo más importante y consolador surge como eco de la visita. Es el rechazo de los judíos a la posición católica, aun cuando esta se expone muy tímidamente en un terreno de generalidades y fraseología imprecisas.

Aclaramos: no nos consuela que los judíos rechacen la doctrina cristiana, sino que rechacen una versión muy maquillada y reducida, y aún ambigua de la doctrina cristiana, con plena conciencia de que la Iglesia multisecular piensa de otra manera. Es decir, los judíos temen estar siendo engañados. Pruebas al canto.

El Gran Rabino no acepta la expresión “hermanos mayores”, porque, dice, en las historias bíblicas los hermanos mayores han sido los desheredados por Dios, e interpreta la expresión pronunciada por Juan Pablo II en su primera visita a esa misma sinagoga, como una acusación implícita de infidelidad.

“En esto hay una diferencia teológica fundamental. Si usted toma la Epístola a los Romanos, los judios son Esaú. Incluso en la epístola a los Gálatas son los hijos de la sirvienta. En la imagen tradicional judía, Esaú es Roma …”, afirma el Rabino Capo.

El hermano réprobo, el “mayor” para los cristianos representa a los judíos que no aceptaron a Cristo. Para los judíos, es la imagen de Roma, (es decir, del Cristianismo). 

Además, el rabino es particularmente reticente a la colaboración en campos de la vida moral en los que supuestamente (aunque no en la realidad) tenemos posiciones en común: los valores morales (¿no permiten acaso los judíos el aborto?) y la elevación de la humanidad a una dimensión sobrenatural, lo cual, teniendo en cuenta la hermenéutica bíblica del Gran Rabino, parece más cercana al gnosticismo que a la Fe del verdadero Israel.

Finalmente, la advertencia de que cualquier cambio de rumbo respecto al Vaticano II (¡consideren la enormidad del desplante!) en el sentido en que los lefebrianos lo solicitan significa una ruptura inmediata y definitiva con la comunidad judía.

“Ellos o nosotros”, significa: si la Iglesia vuelve a sus posiciones doctrinales tradicionales, se acabó la buena relación. Nos preguntamos si existe una “buena relación” o un displicente patrocinio de los judíos que quieren actuar como perdonavidas de la Iglesia en tanto esta se humille hasta lo abyecto.

 Poderosa disyuntiva para un Papa que quiere amalgamar. Un formidable separador de aguas en tres palabras: “ellos o nosotros”. No aceptarán ninguna relación si el Sumo Pontífice, en uso de su autoridad y legítimo derecho y deber reinterpreta ciertos puntos oscuros del Vaticano II, particularmente la Nostra Aetate.

No queremos saber nada con la Iglesia de antes del Concilio, dice el Gran Rabino. La única que reconocemos, -con grandes dudas y reservas- es la Iglesia posconciliar.

Esta confesión, sin duda bien premeditada, del Rabino Mayor de Roma, pone el hacha en la raíz del problema de la Iglesia conciliar. No se acepta otra identidad que la nueva, generada por lo que el Papa llama la “hermenéutica de la ruptura” y los tradicionalistas ven como ruptura en sí. El rabino reclama de un modo explícito y terminante que esa ruptura sea el dogma fundante de la nueva religión católica con la que están dispuestos a dialogar desde una posición de patrones. Dice esto de un modo tan claro que no hay posible ambigüedad.

Lo dice de un modo que todos los católicos debemos agradecerle. Porque en su rechazo se dibuja nuevamente, con un perfil muy nítido, la verdadera identidad católica, el verdadero rostro de la Iglesia.

Gracias, Sr. Rabino Mayor de Roma: nos ha devuelto la esperanza.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Comentarios

Anónimo
29/01/2010 a las 4:14 pm

LOS JUDIOS ACEPTAN EL ABORTO EN VARIOS CASOS
Por motivos que no vienen al caso tuve que investigar un poco el tema. Les mando un resumen hecho POR UN JUDIO que aclara perfectamente la cuestión de si los judíos están o no a favor del aborto EN CIERTOS CASOS. Incluso, como se verá, aceptan considerar al niño por nacer como un PERSEGUIDOR.

Augusto del Río

http://www.aishlatino.com/a/cym/48419512.html
Por Daniel Eisenberg

Como el aborto reaparece como una cuestión política en las elecciones presidenciales, vale la pena investigar el enfoque judío de la cuestión. La opinión judía tradicional del aborto no encaja cómodamente en ninguno de los grandes “campos” en el debate real sobre el aborto. Ni prohibimos completamente el aborto, ni permitimos el aborto indiscriminado “a demanda”.

Una mujer puede sentir que hasta que el feto nace, es una parte de su cuerpo, y por lo tanto, conserva el derecho a interrumpir un embarazo no deseado. ¿El judaísmo reconoce el derecho a “elegir” el aborto? ¿En qué situaciones la ley judía permite el aborto?

Obtener un entendimiento claro de cuando el aborto está permitido (o incluso es requerido) y cuando está prohibido, requiere una comprensión de ciertos aspectos de la halajá (ley judía), que regulan la situación del feto (1).

La forma más fácil de conceptualizar un feto en halajá es imaginarlo como un verdadero ser humano – pero no del todo (2). En la mayoría de los casos, el feto es tratado como cualquier otra “persona”. En general, uno no puede deliberadamente dañar un feto. Pero, aunque sea evidente que el judaísmo hace responsable a alguien que intencionadamente causa un aborto en una mujer, las sanciones recaen incluso sobre alguien que golpea a una mujer embarazada sin intención alguna causando un aborto (3). Esto no quiere decir que todas las autoridades rabínicas consideran al aborto un asesinato. El hecho de que la Torá exige un resarcimiento monetario por causar un aborto es interpretado por algunos rabinos como indicación de que el aborto no es un crimen capital (4) y por otros como una mera indicación de que no se ejecuta a alguien por realizar un aborto, a pesar de que es un tipo de asesinato (5). Hay incluso desacuerdo respecto de si la prohibición del aborto es bíblica o rabínica. Sin embargo, es un acuerdo universal que el feto se convertirá en un ser humano y debe haber una razón muy convincente para permitir un aborto.

Como norma general, en el judaísmo el aborto esta permitido solo si hay una amenaza directa para la vida de la madre por llevar el feto a término o por el parto mismo. En tales circunstancias, el bebé se considera equivalente a un rodef, un perseguidor (6) “que va tras la madre con la intención de matarla”. No obstante, como se explica en la Mishná, (7) si fuera posible salvar a la madre mutilando al feto, como por ejemplo amputándole un miembro, el aborto estaría prohibido. A pesar de la clasificación del feto como un perseguidor, una vez que la cabeza del bebé o la mayor parte de su cuerpo ha salido a través del canal de parto, la vida del bebé se considera igual a la de la madre, y no podemos elegir una vida sobre otra, porque se considera como si se persiguieran el uno al otro.

Es importante señalar que la razón por la que la vida del feto esta subordinada a la madre se debe a que el feto es la causa del peligro de muerte de la madre, ya sea directamente (por ejemplo, debido a la toxemia, placenta previa, o presentación podálica) o indirectamente (por ejemplo, la exacerbación de diabetes, enfermedades renales, o hipertensión previamente existentes) (8). Un feto no puede ser abortado para salvar la vida de cualquier otra persona cuya vida no este directamente amenazada por el feto, tal sería el caso si se pretendiera hacer uso de los órganos fetales para un transplante.

El judaísmo reconoce factores psiquiátricos, así como los físicos en la evaluación de la amenaza potencial que plantea el feto a la madre. Sin embargo, el peligro que plantea el feto (ya sea físico o emocional) debe ser probable y sustancial para justificar el aborto (9). El grado de enfermedad mental que debe estar presente para justificar la terminación de un embarazo ha sido ampliamente debatido por las autoridades rabínicas (10) sin un claro consenso de opinión sobre el criterio exacto para permitir el aborto en tales instancias (11). No obstante, todos estaban de acuerdo en que cuando un embarazo cause que una mujer se convierta en suicida, hay motivos para el aborto (12). Sin embargo, varias autoridades rabínicas contemporáneas dictaminaron que dado que las depresiones durante el embarazo y las de post-parto son tratables, el aborto no se justifica (13).

Como regla general, la ley judía no asigna valores relativos a diferentes vidas. Por lo tanto, casi la mayoría de los principales poskim (rabinos calificados para decidir sobre los asuntos de la ley judía) prohíben el aborto en casos de malformaciones o anomalías encontradas en el feto. El Rab Moshé Feinstein, uno de los más importantes poskim del siglo pasado, dictamina que incluso la amniocentesis esta prohibida si se realiza para evaluar únicamente los defectos de nacimiento para que los padres puedan solicitar un aborto. Sin embargo, un examen puede realizarse si es con vistas a llevar a cabo una acción permitida, tal como el rendimiento de la amniocentesis o el dibujo de los niveles de alfa-fetoproteína para mejorar el tratamiento médico del peri-parto o del post-parto.

Si bien la mayoría de los poskim prohíben el aborto por fetos “defectuosos”, el Rab Eliézer Yehudá Waldenberg es una notable excepción. El Rab Waldenberg permite el aborto en el primer trimestre de un feto que nacerá con una deformidad que le ocasionara sufrimiento, y el aborto de un feto con un defecto mortal como el Síndrome de Tay-Sachs hasta el séptimo mes de gestación (14). Las autoridades rabínicas también discuten la permisión del aborto para madres con la rubéola y de fetos con Síndrome de Down confirmado.

Hay desacuerdo también respecto al aborto por adulterio, o en otros casos de embarazo que son fruto de una relación bíblicamente prohibida. En casos de violación e incesto, la cuestión fundamental seria el “peaje” emocional exigido a la madre por llevar a término el embarazo. En los casos de violación, el Rab Shlomó Zalman Aurbach permite a la mujer utilizar métodos que impiden el embarazo después de tener relaciones (15). El mismo análisis utilizado en otros casos de daño emocional se podría aplicar aquí. Con respecto a los casos de adulterio se interponen consideraciones adicionales en el debate, con sentencias que van desde la prohibición hasta el ser una mitzvá el abortar (16).

He tratado de destilar la esencia del enfoque tradicional judío al aborto. No obstante, el caso de cada mujer es único y especial, y los parámetros que determinan la permisión de abortar de acuerdo a la halajá son sutiles y complejos. Es fundamental recordar que cuando uno se enfrenta a un paciente, una autoridad halajica competente debe ser consultada en todos los casos.

1 Si bien existe el debate entre los rabinos si el aborto es una prohibición bíblica o rabínica, todos están de acuerdo sobre el concepto fundamental de que básicamente, el aborto esta permitido solamente para proteger la vida de la madre o en otras situaciones extraordinarias. La ley judía no permite un pedido de aborto sin una razón apremiante que lo justifique.
2 Igros Moshé, Joshen Mishpat II: 69b.
3 Shuljan Aruj, Joshen Mishpat, 423:1
4 Ashkenazi, Rab Yehudá, Be’er Hetiv, Joshen Mishpat 425:2
5 Igros Moshé, Ibíd.
6 Maimónides, Mishne Torá, Leyes de Asesinato 1:9; Talmud Sanedrín 72b
7 Oholos 7:6
8 Véase Steinberg, Dr. Abraham; Enciclopedia Judía de Ética Médica, “Aborto provocado e involuntario”, de un extenso debate sobre las indicaciones para el aborto ante los riesgos de la mujer embarazada.
9 Igros Moshé, Ibíd.
10 Véase Enciclopedia Judía de Ética Médica P.10, por referencias.
11 Véase Spero, Moshé, Judaísmo y Psicología, Págs. 168-180.
12 Zilberstein, Rab Yitzjak, Emek Halajá, Assia, Vol.1, 1986, pp. 205-209.
13 Rab Shlomó Zalman Aurbach y Rab Yehoshua Neuwirth citado de la edición en ingles de Nishmat Abraham, Joshen Mishpat, 425:11, p. 288.
14 Tzitz Eliezer, Volumen 13:102.
15 Rab Shlomó Zalman Aurbach y Rab Yehoshua Neuwirth citado de la edición en ingles de Nishmat Avraham, Joshen Mishpat, 425:23, p. 294.
16 Véase el excelente capitulo en ingles Nishmat Avraham, Joshen Mishpat, 425 por el Dr. Abraham Abraham, en particular p. 293.



    Anónimo
    31/01/2010 a las 7:14 pm

    El Rabino Bergman dijo por
    El Rabino Bergman dijo por televisión que aceptan el aborto hasta el cuarto mes. Ellos siguen con creencias antiguas (que ahora les conviene) como en las épocas de San Agustín ya que este Santo sostenía que hasta el cuarto mes no había vida. Lo que es lógico ya que sólo se lo siente mover después de ese período.
    Lo bueno de nuestra Fe en este caso es que no deja la ciencia de lado y sabemos que ya se es persona desde la concepción.



      Anónimo
      04/02/2010 a las 4:48 pm

      Error sobre el aborto
      Son ya demasiadas las mentiras sobre este asunto.

      El criterio generalizado de los rabinos sigue a Rachi, rabino del siglo XII que afirmó que el feto es “como el muslo de la madre” (parte de su cuerpo y no ser independiente); y por consiguiente “no es persona hasta que sale la mitad de la cabeza”.

      Los rabinos no “aceptan”, promueven el aborto; ya que afirman, conforme a Rachi, que la mujer es suprema en la decisión y ellos la avalan por encima de cualquier pretensión en contra del marido y de quien sea.

      TODO EL MOVIMIENTO ABORTISTA TIENE ESTA CAUSA: LOS RABINOS SIGUEN EL TALMUD DE BABILONIA QUE ESTABLECE IGUALMENTE CONFORME A LAS 7 LEYES NOÁQUIDAS QUE SOMOS REOS DE MUERTE POR ADORAR A JESUCRISTO, PECADO PARA ELLOS DE IDOLATRÍA.

      ¡ LOS IDÓLATRAS DEBEN MORIR !



    Anónimo
    04/02/2010 a las 5:13 pm

    Se quedó usted con un solo problemita
    La campaña a favor del aborto en el mundo tiene dos características: La magnitud de su financiamiento y el exito de su imposición.

    Por tanto, si a todo efecto corresponde una causa proporcionada y no son los judíos los fautores del crimen, entonces, ¡diga usted quién!

    Vale



Anónimo
29/01/2010 a las 4:35 pm

Una de cal y otra de arena.
Una de cal y otra de arena.

Dos buenas tomadas de ACI de éstos días, que creo son muy importantes. 1. El Cristo histórico es el Cristo de nuestra fe. ( http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=28248 ). Es una afirmación notable en un estado de cosas en que los más “conservadores” apenas dicen que el Cristo “histórico” y “el de la Fé” “coincidirían bastante”. 2. Sobre las nulidades matrimoniales (http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=28276 ).

Cordialmente

El Mago Capria



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