Panorama Católico

La muerte de dos católicos ejemplares

MUERTE DE BUENAVENTURA CAVIGLIA CÁMPORA

Por Alberto Birabén Alzaga

Estimados amigos:

Me acabo de enterar del fallecimiento el eía 20 del entrañable Dr. Buenaventura Caviglia Cámpora, ideólogo del viejo grupo, católico a macha martillo y como diría Diego Ferreiro en su aviso fúnebre: Soldado de Dios y de la Patria.

MUERTE DE BUENAVENTURA CAVIGLIA CÁMPORA

Por Alberto Birabén Alzaga

Estimados amigos:

Me acabo de enterar del fallecimiento el eía 20 del entrañable Dr. Buenaventura Caviglia Cámpora, ideólogo del viejo grupo, católico a macha martillo y como diría Diego Ferreiro en su aviso fúnebre: Soldado de Dios y de la Patria.

Yo era uno de los pocos que estos últimos años lo visitaba periodicamente y en cada visita que podía durar horas si no le inventaba mentira piadosa para poder irme. Me hablaba casi en un monólogo del tema que lo apasionaba:la crisis de la Iglesia, Fátima, el milenarismo, y guay si pretendíaa contradecirlo, medio se enojaba y me decía: "escuche. …" y me retrucaba cualquier cosa en forma medio "áspera2. Se nos fue uno de los últimos pensadores católicos de sana doctrina, representante de una época un poco más gloriosa que la actual, porque todavía nos enfrentabamos al enemigo a cara descubierta. y con ideas claras. Hoy la abulia, el no te metás que no se puede hacer nada, prima en todos nosotros y los otros, los enemigos de siempre, van copando todo: la enseñanza, la cultura, la política, lo religioso. ¿Hasta cuando?

Recemos por su alma, aunque sin lugar a dudas ya a de estar gozando del Cielo prometido.

Si alguien quiere organizar una Misa, será muy bienvenida.

Amigo Caviglia Cámpora ¡PRESENTE!

 

MUERTE DE ALEJANDRO J. ARIAS

por Beltrán María Fos

Ayer, 22 de octubre, día de Santa María Salomé, murió Alejandro Arias. Abogado, escribano, hacendado, economista, profesor de la Escuela Superior de Guerra de la Nación, notable escritor, incansable patriota a la par que católico inclaudicable. Para los que tuvimos el privilegio de conocerlo fue, además, entrañable amigo. En su figura varonil de caballero se destacaba a primera vista una reciedumbre que podía parecer dureza, pero que no era más que la corteza que cubría un corazón paternal y benévolo.

Fue un verdadero noble, por su cuna, pero más por su vida, y sobre todo por su muerte. Diríase que en él se cumplió a la perfección la sentencia que reza que “no se es noble por nacer en la nobleza sino por morir en ella”. Y Alejandro no se contentó con nacer de noble estirpe castellana, sino que haciendo honor a ella vivió como un caballero, “desfaziendo entuertos” y bregando por la restauración o refundación de la Argentina católica, incluso en sus últimos días, aquejado por dolorosísima enfermedad.

Católico cabal, apegado a la tradición bimilenaria de la Iglesia “semper idem”, deja en su familia y amigos una honda huella, que no esconde el dolor por su pérdida, pero que se encuentra fortalecida y consolada por una Fe y Esperanza sobrenaturales que siguiendo su ejemplo, no desfallecen.

Esta tarde el R.P. Gentile rezó una Misa de Réquiem en la capilla de la Fraternidad San Pío X de la calle Venezuela, a la que mientras pudo, asistió a misa. Esta última, cubierto el féretro con la mortaja negra y la cruz dorada. A la negrura de las vestiduras y ornamentos, que simbolizan nuestro tránsito y que nos mueven a la contemplación de los novísimos, y terminada la misa, el celebrante rezó el responso al que siguió el canto del “Libérame”, en celestial gregoriano que llenó la nave, antes de la procesión con los restos hacia el cementerio de la Recoleta.

Una vez allí, y entre numerosos amigos, y luego de un último responso, el Dr. Juan Olmedo Alba Posse hizo un emocionado panegírico del amigo, ante la viuda e hijos que de manera ejemplarmente cristiana y sin los excesos sensibles tan en boga, despidieron a su marido y padre, con la sobria sencillez de esta tierra criolla.

Así partió a la eternidad Alejandro Arias, murió como supo vivir. Nosotros, con la esperanza puesta en Dios, que es justo juez, lo encomendamos a Nuestra Señora en nuestras oraciones y confiamos en que el cuando el Ángel que sirve a las puertas del paraíso lo nombre, Alejandro responda reciamente, como nosotros hacemos ahora: Presente!

"Amar la patria
es el amor primero
y es el postrer amor
después de Dios,
y si es crucificado
y verdadero
ya son un solo amor,
ya no son dos.

Amar la patria
hasta jugar el cuero
del puro patrio
Bien Común en pos
y afrontar marejada
y majadero
eso se inscribe
al crédito de Dios"

Leonardo Castellani

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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