Panorama Católico

La punta de lanza de la reforma de la reforma

La creciente disponibilidad del libro de Mons. Nicola Bux “La reforma de Benedicto XVI” es nuestra oportunidad para alejarnos un poco de nuestro usual centro de atención – la aplicación del motu proprio “Summorum Pontificum” – para hacer revista de la “reforma de la reforma” que el Santo Padre ha iniciado en la Liturgia. Es también ocasión para considerar qué tipo de relación emergerá, lentamente, entre las dos formas de la Liturgia romana.

La creciente disponibilidad del libro de Mons. Nicola Bux “La reforma de Benedicto XVI” es nuestra oportunidad para alejarnos un poco de nuestro usual centro de atención – la aplicación del motu proprio “Summorum Pontificum” – para hacer revista de la “reforma de la reforma” que el Santo Padre ha iniciado en la Liturgia. Es también ocasión para considerar qué tipo de relación emergerá, lentamente, entre las dos formas de la Liturgia romana.


El primer objetivo del motu proprio “Summorum Pontificum” es claro: posibilitar que la Misa tradicional se celebre en todas las parroquias donde sea pedida. El MP se habrá aplicado verdaderamente cuando veamos la Misa dominical de las 10:00 celebrada en la forma ordinaria y la Misa de las 11:00 en la forma extraordinaria, o viceversa, en las catedrales de Dublín y Detroit, en las catedrales de Boise y Aberdeen. En una palabra: en lo que concierne a la aplicación del MP, aún estamos en el punto de partida. 

A – El proyecto de la “reforma de la reforma” 

El segundo objetivo del MP, aunque implícito, es obvio de todas formas, debido a todo lo que el Cardenal Ratzinger ha dicho sobre el tema en el pasado, y al deseo expresado en el texto del 2007: un “enriquecimiento mutuo” de las dos formas, que desde entonces coexisten oficialmente. Enriquecimiento: todos saben que la forma más obviamente “rica” es aquella que se beneficia de una tradición ininterrumpida de diez siglos (o incluso diecisiete siglos en su parte esencial, el Canon), y cuyo valor doctrinal y ritual es al menos similar al de las otras grandes liturgias católicas. En su libro, Nicola Bux escribe: “Los estudios comparativos demuestran que la liturgia romana en su forma preconciliar era mucho más cercana a la liturgia oriental que la liturgia actual”. Esto es tan cierto que nadie puede seriamente negar que la forma que primera y mayormente necesita ser enriquecida -transformada es la liturgia que fue apresuradamente diseñada hace cuarenta años. De hecho, como señala Nicola Bux, “[uno] tiene que admitir que la Misa de Pablo VI está lejos de contener todo lo que se encuentra en el Misal de San Pío V”.

Se ha hecho costumbre llamar “reforma de la reforma” a este proyecto de enriquecimiento – transformación de la reforma de Pablo VI en vistas a hacerla más tradicional en contenido y en forma. Aunque sería una exageración decir que la reforma de la reforma es sólo un piadoso deseo, de todas formas debemos comprender plenamente que, así como lo referido a la forma extraordinaria, esta reforma de la reforma está en sus comienzos. 

Vienen a la mente dos observaciones preliminares acerca de este futuro proceso:

1. La reforma de la reforma, como lo indica la expresión, concierne sólo a la reforma de Pablo VI. De ninguna manera involucra una alegada transformación “paralela” de la forma tradicional del rito. No hay comparación entre las dos formas en su relación con la tradición o en su estructura ritual. Juguetear con el rito tradicional terminaría hundiéndolo, y todos terminarían perdiendo: colapsaría el eje mismo de la reforma de la reforma. El Cardenal Ratzinger ha rechazado clara y prudentemente esta idea [1].

2. La reforma de la reforma no busca implementar una serie de reformas a través de leyes y decretos en vistas a establecer un tercer Misal que estaría a mitad de camino entre el Misal tridentino y el nuevo (sin mencionar que el último es mucho más una colección indefinida, diversa y abierta que un “Misal” en el sentido tradicional). El entonces Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, es reacio a implementar un proceso de reformas autoritarias y continuas, paralelo – aunque en la otra dirección – a lo que se hizo bajo la reforma de Pablo VI. El punto es realizar un estrechamiento gradual de la brecha, con el Misal de Pablo VI acercándose progresivamente al Misal tradicional. La característica de la nueva liturgia de ser maleable a voluntad permite que esto ocurra sin esfuerzo; paradójicamente es su carácter no normativo el que permite la infusión de la norma tradicional de la que carece. Uno podría preguntarse si, al final del proceso, conservará algún interés más allá de servir como un escalón hacia la liturgia tradicional…

B – El libro de Nicola Bux 

La importancia de la publicación de este libro está dada primeramente por la estatura del autor. Mons. Nicola Bux, profesor de liturgia y teología sacramental en el Instituto Ecuménico-Patrístico de Teología de Bari, Italia, es consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Congregación para las Causas de los Santos, consultor también de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, asesor del periódico Communio, autor de varios libros (entre otros, Il Signore dei Misteri y Eucaristia e relativismo) y de muchos artículos (por ejemplo “À soixante ans de l’encyclique Mediator Dei de Pie XII, débattre sereinement sur la liturgie” – “A sesenta años de la Encíclica Mediator Dei de Pío XII. Un debate sereno sobre la Liturgia”, Osservatore Romano, 18 de noviembre de 2007). Es también uno de los partidarios más influyentes de la reforma de la reforma de Pablo VI. 

En su compañía merecen ser nombrados otros, tales como el P. Alcuin Reid (The Organic Development of the Liturgy – “El desarrollo orgánico de la Liturgia”), el P. U. Michael Lang (Turning Towards the Lord. Orientation in Liturgical Prayer – “Volverse hacia el Señor. Orientación de la plegaria litúrgica”), Mons. Nicola Giampietro (que publicó las memorias del Cardenal Antonelli), el Obispo Athanasius Schneider (Dominus est), el P. Aidan Nichols (Looking At the Liturgy : a Critical View Of Its Contemporary Form – “Observando la Liturgia: una Mirada crítica de su forma contemporánea”), y Dom Mauro Gagliardi (Liturgia, Fonte di Vita), sin mencionar las iniciativas promovidas por el Padre Manelli y los Franciscanos de la Inmaculada y, por supuesto, la acción diaria de prelados tan importantes como el Arzobispo Ranjith, el Arzobispo Burke, el Cardenal Cañizares, etc.

El libro de Mons. Bux también cuenta con tres prefacios: uno del famoso periodista italiano Vittorio Messori (autor de “Informe sobre la Fe”, una entrevista con el entonces Cardenal Ratzinger) para la edición italiana; otro del Obispo de Bayonne, Marc Aillet, para la edición francesa; y otro del mismo Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el Cardenal Cañizares, para la edición en español.

Para Nicola Bux, la crisis que lastimó a la liturgia romana se debe a que ya no está centrada en Dios y en su adoración, sino en la gente y la comunidad. “Al principio está la adoración, y por lo tanto donde Dios está hay adoración (…) La Iglesia proviene de la adoración, de la misión de glorificar a Dios”, escribió alguna vez Joseph Ratzinger sobre el asunto. La crisis en la liturgia comienza en el momento en que ésta cesa de ser adoración, cuando se reduce a la celebración de una comunidad específica en la que los sacerdotes y obispos, en lugar de ser ministros, es decir, servidores, se transforman en “líderes”. Es por esto que hoy “la gente pide más y más respeto para asegurarse un espacio de silencio, en vistas a una participación íntima y de fe en los Sagrados Misterios”.

El orden del día es, pues, volver a enseñar a un clero herido en su praxis y conciencia ritual que la Liturgia es sagrada y divina, que viene de lo alto como la Liturgia de la Jerusalén Celestial del Apocalipsis. “En conexión con esto, deberían existir esfuerzos para descubrir por qué, a pesar de las apariencias, el vernáculo no logra finalmente hacer comprensible la Liturgia”. El sacerdote necesita aprender una vez más cómo llevar a cabo los Santos Misterios in Persona Christi, en la Iglesia, como su ministro, y no como coordinador de una asamblea cerrada en sí misma, que es en lo que se ha transformado.

C – El proyecto de la reforma de la reforma: Guiando por el ejemplo más que por textos legislativos

No obstante la seriedad de las conclusiones alcanzadas por Mons. Bux en particular y por los “hombres del Papa” en general – una conclusión que es conforme al pensamiento del Santo Padre sobre el tema – ninguno de ellos quiere leyes y decretos diseñados para dar todo vuelta en una forma autoritaria, como hicieron aquellos de la era Bugnini. Aunque la Iglesia está hoy, litúrgicamente hablando, bastante enferma, ellos prefieren actuar con la suave medicina del ejemplo: el ejemplo del Sumo Pontífice en primer lugar, luego el de aquellos obispos que deseen dar el ejemplo como él lo hace. 

Así, Benedicto XVI multiplica los ligeros movimientos que parecen afectar asuntos insignificantes; después de todo, la Liturgia está hecha de una colección de detalles: la muy dignificada forma de las celebraciones pontificias; la belleza de los ornamentos litúrgicos de la sacristía de San Pedro que el maestro de ceremonias pontificio, Mons. Guido Marini, está usando una vez más; la colocación de grandes candelabros en el altar, que disminuye el efecto teatral de mirar a la gente; y sobre todo, la distribución de la Comunión en la lengua y de rodillas.

A los obispos les corresponde seguir el ejemplo en sus celebraciones litúrgicas. Es asunto de público conocimiento que el Cardenal Carlo Caffarra, Arzobispo de Bologna, uno de los obispos italianos teológicamente sólidos, ha decidido recientemente el 27 de abril de 2009 ordenar que “en vistas a la frecuencia con la que se informa de actitudes irreverentes en el acto de recibir la Eucaristía, desde este día en adelante, en la iglesia metropolitana de San Pietro, en la basílica de San Petronio y en el santuario de la Bienaventurada Virgen María de San Luca en Bologna, los fieles recibirán el Pan Consagrado solamente de manos de un ministro directamente en la lengua”.

Por su parte, tanto el Obispo Schneider como Domo Mauro Gagliardi [2] piden que se recuerde firmemente que el modo “normal” de recibir la Comunión es en la boca, y que la Comunión en la mano es sólo un modo “tolerado”, si bien ha sido el más difundido por un largo tiempo. Tal exhortación es muy importante para el renacimiento de la fe en la Presencia Real. El respeto por lo divino y por lo santo se expresa por medio de signos de reverencia, según el mismo Mons. Bux. 

Hay también otros puntos mencionados constantemente por los partidarios de la reforma de la reforma:

1. Exhortar a reducir el número de los concelebrantes e incluso de las concelebraciones: “Cuando la concelebración se hace frecuente, se oscurece la función mediadora de cada sacerdote”.

2. Reducir lentamente las múltiples partes opcionales de la Misa (particularmente las Plegarias Eucarísticas, algunas de las cuales presentan problemas doctrinales).

3. Reintroducir elementos de la forma extraordinaria que fomentan el sentido de lo sagrado y de la adoración, tales como las genuflexiones, los ósculos al altar, las antiquísimas señales de la Cruz en el Canon: “Lo sagrado se expresa también en las señales de la Cruz y en las genuflexiones” (Mons. Nicola Bux).

4. Y recordar que el ósculo de paz es una acción sagrada y no una manifestación de civismo; la reintroducción masiva del lenguaje litúrgico que es el latín, etc

Finalmente, y sobre todo, uno no debe dejar pasar el animar al sacerdote a celebrar de cara al Señor, al menos durante el Ofertorio y la Plegaria Eucarística. “El indicador más visible de la reforma litúrgica”, dice Mons. Bux, “fue el cambio en la posición del sacerdote con respecto a la gente”. A la luz de estas palabras, uno puede legítimamente considerar como el principio de la reforma de la reforma el momento en que el Papa y los obispos celebren comúnmente hacia el Señor. 

D – La punta de lanza del proyecto de la reforma de la reforma 

En su libro, Nicola Bux señala que la clave de la nueva liturgia salida de las oficinas de Bugnini – autor de la reforma litúrgica – es la adaptación al mundo. Éste es el punto en el que el pensamiento de Bux, en sintonía con el de los partidarios de la reforma de la reforma, es más radical: la esencia de la Liturgia católica es ser “una crítica permanente que la Iglesia dirige al mundo, al tiempo que el mundo busca continuamente convencerla de pertenecer a él”. Por consiguiente, uno debe tener en cuenta que revolución no es reforma: “la reforma no puede ser comprendida como un intento de reconstrucción de los gustos de un tiempo específico”.

Es por esto que Mons. Bux cita y comenta sobre la “intervención de Ottaviani” publicada poco después del Concilio por los Cardenales Ottaviani y Bacci. “Ellos deploraron”, recuerda en aprobación de los dos cardenales italianos, “la ausencia de la finalidad normal de la Misa, es decir, la de ser Sacrificio propiciatorio”. De hecho, uno tendría que ser ciego para no darse cuenta que el nuevo rito de la Misa tiene de facto un efecto de hacer inmanente el mensaje cristiano: la doctrina del Sacrificio propiciatorio, la adoración de la Presencia Real de Cristo, la especificidad del sacerdocio jerárquico y, en general, el carácter sagrado de la celebración eucarística se expresan en forma menos tangible que en el rito tradicional. De aquí que los intentos de reintroducir en el nuevo Misal las oraciones que mejor expresan su valor sacrificial van hoy en aumento (ver, por ejemplo, el libro equivalente a un manifiesto del P. Paul Tirot, OSB: Histoire des prières d’offertoire dans la liturgie romaine du VIIe au XVIe siècle – “Historia de las plegarias del Ofertorio en la liturgia romana desde el siglo VII al siglo XVI”).

Si hay un punto en el que uno puede esperar una legislación que promueva la reforma de la reforma es ciertamente éste: la posibilidad de introducir las tradicionales oraciones del Ofertorio en la celebración ordinaria.

En suma, si este plan fuera a tomar forma verdaderamente, podría desarrollarse la situación inversa a lo que aconteció entre 1965 y 1969: a aquel tiempo de transformación brutal en el que todo cambió en una dirección “progresista”, puede corresponderle un período de lenta evolución en el que todo cambie en una dirección “re-sacralizadora”.

Tal implementación de la reforma de la reforma sería así verdaderamente reformativa, en el sentido tradicional (¡y exigente!) del término “reforma”. Procedería por “contaminación”, por usar un término que es familiar a los historiadores de la liturgia cuando quieren hablar de la influencia de una liturgia en otra. En este caso, sería de la liturgia tradicional a la nueva. 
De hecho, uno podría incluso afirmar que la forma extraordinaria es quizá la única chance de salvar la forma ordinaria en el largo plazo, precisamente permitiéndole ser menos y menos ordinaria. Podría ésta transformarse en un paso para alcanzar la liturgia extraordinaria. En cualquier caso, no competiría con la forma extraordinaria, sino que le proveería un ambiente más favorable para su difusión y su afirmación como la forma oficial de referencia.

*

[1] Durante las jornadas litúrgicas de Fontgombault, el Cardenal Ratzinger declaró que no estaba en cuestión, aunque se presumió durante un largo tiempo, tocar el Misal tridentino, esencialmente porque su presencia y vida hoy podría servir como un aguijón para la evolución del nuevo Misal. Esta línea es hoy claramente la de la Congregación para el Culto Divino y la de la Comisión Ecclesia Dei, que sostienen, por ejemplo, que la introducción del nuevo leccionario en el rito tradicional es imposible. El único ajuste del rito tradicional que se puede prever, según los liturgistas de Roma, sería la introducción de algunos pocos prefacios.

[2] Entrevista concedida a zenit.org el 21 de diciembre de 2009.

*** 

Fuente: Paix Liturgique

Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

Comentario Druídico: Este dato es fundamental: 

El segundo objetivo del MP, aunque implícito, es obvio de todas formas, debido a todo lo que el Cardenal Ratzinger ha dicho sobre el tema en el pasado, y al deseo expresado en el texto del 2007: un “enriquecimiento mutuo” de las dos formas, que desde entonces coexisten oficialmente. Enriquecimiento: todos saben que la forma más obviamente “rica” es aquella que se beneficia de una tradición ininterrumpida de diez siglos (o incluso diecisiete siglos en su parte esencial, el Canon), y cuyo valor doctrinal y ritual es al menos similar al de las otras grandes liturgias católicas. En su libro, Nicola Bux escribe: “Los estudios comparativos demuestran que la liturgia romana en su forma preconciliar era mucho más cercana a la liturgia oriental que la liturgia actual”. Esto es tan cierto que nadie puede seriamente negar que la forma que primera y mayormente necesita ser enriquecida -transformada es la liturgia que fue apresuradamente diseñada hace cuarenta años. De hecho, como señala Nicola Bux, “[uno] tiene que admitir que la Misa de Pablo VI está lejos de contener todo lo que se encuentra en el Misal de San Pío V”.

No queda claro el modo en que la nueva liturgia, sobre todo si atendemos a las deficiencias que señala el autor, Don Nicola Bux, pueda contribuir al «enriquecimiento» de la tradicional romana. Pero el objetivo no es fundar un tercer misal romano, sino tradicionalizar el novus ordo. Por ahora parece algo justo y necesario. Y nuestro pronóstico es que, en la medida que esto ocurra, más y más fieles se volcarán a la liturgia tradicional… ¡Dios nos haga profeta!

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Comentarios

Anónimo
14/01/2010 a las 6:36 pm

Sr. Marcelo
aquí tiene una homilía absolutamente brillante sobre el genocidio del aborto en nuestros días, es del Arzobispo de Granda (españa). Si cree conveniente publicarla hágalo. Este arzobispo ha sido atacado y difamado por la izquiera sociata española:
http://www.youtube.com/watch?v=LPa_92sTKCA



Anónimo
18/01/2010 a las 3:36 am

REFORAM A DE LA REFORMA
QUERIDO CARENALES,OBISPOS,SACERDOTES
CON TODO AMOR Y RESPETO A DIOS NUESTRO SEÑOR ,Y POR AMOR A LAVERDAD QUE ES ELMISMO ME ATREVOA DECIROS.
N O E S N E C S A R IA UNA REFORMA DELA REFORMA NO ES NECESARIO OTRA MISA.
NADIE PIDIO OTRA MISA ANTES DEL CISMATICO CVII, NO ES NECESARIA
SI SE ARMA UNA MISA MUY PARECIDA A LA TRIDENTINA SOLO LLAMARA ACONFUSION MIENTRAS QUE SI DEJAMOS QIE LA SANTA MISA POR SI SOLA HAGA SU LABOR EN POCO TIEMPO COMBATIRA TODAS LAS HEREJIAS PARA MAYOR GLORIA DE DIOS.
POR OTRA PARTE LES DIGOQUE AN AMERICA LATINA EN ESPECIAL en argentinaCARDENAL PRIOMADO ES EL PRIMERO EN ESTAR EN CONTRA DEL M.P. Y NO ALIENTA US APLICACION SITUACION QUE SE REPITE EN TODO ELPAIS.
SERIA MUY NECESARIO UN VIAJE DE SU SANTIDAD A LA ARGENTINA PARA QUE IN SITU PONGA LOS PUNTOS SOBRE,LAS IES Y PODAMOS DECIR COMO ANTES ROMA A HABLADO jose



    Anónimo
    18/01/2010 a las 1:43 pm

    Algo por la Patria

    Si quieren hacer algo por la Patria, pueden enviar una carta a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos explicando la obstrucción a la Misa Gregoriana en Bs. As. y denunciando los abusos litúrgicos. En Mar del Plata la Misa Gregoriana se debe a la carta enviada por un feligrés ala COmisión Ecclesia Dei. SÍ, una carta. Como en las viejas épocas.

    Esto tiene consecuencias fundamentales para la vida de la Iglesia en Argentina: adelantaría el informe que tienen que presentar todos los Cardenales 3 años después del Motu Proprio y se tendría muy en cuenta cuando nombre el futuro PRIMADO DE ARGENTINA cuando el 17de diciembre de 2011 el Cardenal Bergoglio presente su renuncia.

    FUNCIONA. El problema es que no hay gente con el coraje de enviarla.



      Anónimo
      19/01/2010 a las 4:00 pm

      Bueno, empecemos a redactarla aquí, en público, ….
      …cuando tengamos un borrador aceptable será más fácil ver si nadie se prende a suscribirlo.

      «Con gran pesar debemos referirnos a las obstrucciones que viene encontrando en Buenos Aires la celebración de la Santa Misa por el ritual gregoriano, así como la perplejidad y hasta escándalo que esas ostensibles obstrucciones y ciertos abusos litúrgicos consecuentes están generando en no pocos fieles. Cabe también señalar que la situación está llamando la atención de observadores externos e incluso de adversarios de la Iglesia, de quienes cabe prever la explotación de dichas perplejidad y escándalo para nefastos propósitos. Esta misiva tratará de historiar los hechos más notorios que han venido instituyendo esta indeseable situación, a fin de solicitar de esa Congregación medidas procedentes y eficaces para modificarla. Los hechos son los siguientes:

      1. Con fecha …

      2. Con fecha …»

      Dale, Jorgito, haciéndola colaborativamente será más rica y no costará tanto esfuerzo: seguí con algún caso. El esquema habría siempre de ser (1) breve relato del hecho, (2) su fundamentación documentaria o testimonial, sobre la cual los co-firmantes deberían tener oportunidad de verificarla y criticarla; (3) interpretación de lo acontecido, bien aclarado que de interpretación se trata.
      Sldos.,
      Á. B. L.



      Anónimo
      20/01/2010 a las 6:44 pm

      La situación en Mar Plata es
      La situación en Mar Plata es muy distinta a la de Bs As acá en Cap Fed ya hubo fieles y sacerdotes que enviaron cartas y la censura sigue vigente, ojalá fuera como en Mar del Plata que mandaron una carta y el obispo hizo caso, pero en la Arquidiocesis de Buenos Aires eso no funciona, igual soy partidario de que varios envien cartas para hacer más ruido en Roma y no solo una carta con varias firmas sino varias individuales.
      In Christo
      Darius



Anónimo
19/01/2010 a las 1:16 pm

ILUSIONES
.. viejo y de la vieja

van quedando deshechas en la arena

por floreos de un cura TROCADOR

¡Qué le voy a hacer si soy REFORMADOR!



Anónimo
19/01/2010 a las 5:35 pm

Memento: homilía del Card. Ratzinger en el funeral de SS JP II
Ya allí el muy próximamente Benito XVI eligió destacar lo del «no importa a qué pueblo pertenezca». De donde podríamos concluir que, si la liturgia es un Don, la pluralidad de sus formas expresa a la Divina Misericordia. Tal vez esta sea una idea rectora, o una metáfora-raíz, en el pensamiento de SS Benito XVI sobre este asunto.

A la hora de comentar las posibles intenciones de sus proyectos litúrgicos, y en ocasión de considerar la perspectiva del Papa reinante sobre la doble función que, en lo específicamente comunicacional, caracteriza a la liturgia (como acto del celebrante dirigido hacia Dios y a hacer posible la participación de la comunidad congregada), tal vez sea pertinente recordar el ensanchamiento comunicacional requerido para apacentar y hacer posible la participación de greyes diversas (cuyos límites no era cuestión de definir, debido a lo cual «no importa a qué pueblo pertenezca» en teoría podría referirse a catóiicos tradicionales y conciliares, a extracatólicos, a extracristianos, e incluso hasta a … ¡ racionales extraterrestres!).

Así, pues, sofrenando un poco tanta amplitud de comunidades posibles, pienso que aquella elección de destacar lo de «no importa a qué pueblo pertenezca» ya conllevaba enfatizar la pluralidad de formas litúrgicas válidas y de sus tránsitos recíprocos — concepto que me parece afín al del “enriquecimiento mutuo” de las dos formas y a esta «reforma de la reforma» que creemos ver despuntar, y que nuestras esperanzas nos hacen concebir aún in nuce, o en sus comienzos. De ahí que lo del «no importa a qué pueblo pertenezca» incite a la reflexión. Copio el original, pronunciado el 8 de abril de 2005 en italiano. Contexto en http://en.wikipedia.org/wiki/Funeral_of_Pope_John_Paul_II

/…/
«Nella prima lettura dice San Pietro – e dice il Papa con San Pietro – a noi: ‘In verità sto rendendomi conto che Dio non fa preferenza di persone, ma chi lo teme e pratica la giustizia, a qualunque popolo appartenga, è a lui accetto.’ Questa è la parola che egli ha inviato ai figli d’Israele, recando la buona novella della pace, per mezzo di Gesù Cristo, che è Signore di tutti».
/…/
«Il Signore lo dice con queste parole, ‘…quando eri più giovane… andavi dove volevi, ma quando sarai vecchio tenderai le tue mani, e un altro ti cingerà la veste e ti porterà dove tu non vuoi’. Nel primo periodo del suo pontificato il Santo Padre [JP II], ancora giovane e pieno di forze, sotto la guida di Cristo andava fino ai confini del mondo. Ma poi sempre più è entrato nella comunione delle sofferenze di Cristo, sempre più ha compreso la verità delle parole: ‘Un altro ti cingerà…’.
/…/
«Egli [JP II] ha interpretato per noi il mistero pasquale come mistero della divina misericordia. Scrive nel suo ultimo libro: ‘Il limite imposto al male ‘è in definitiva la divina misericordia’ (Memoria e identità, pag. 70).»

Slds, Á. B. L.



Anónimo
30/01/2010 a las 7:26 pm

Dónde conseguir este magnifico opus
Estimado Marcelo:
A pesar de mis relativos pocos años, 34, desde los 16 -en que entré al servicio de la Iglesia con el ministerio de la música- comencé la peripecia de estudiar profundamente la liturgia… Desde ese entonces, no he interrumpido mi campaña por la restauración del divino culto en su forma tradicional, explicando a la gente la necesidad de uniformidad de ritos y lengua in toto orbe terrarum… ut unus sint… elevando nuestra plegaria como «un solo rebaño, bajo un solo Pastor». Tengo en mi poder, los libros maravillos de Righetti sobre historia de la Liturgia, y consegui los de mons. Klaus Gamber, y el de s.s. Benedicto XVI sobre el espíritu de la liturgia. Pero me interesaría mucho saber como conseguir este texto en la Argentina, si es que alguna librería lo tiene y lo puede enviar al interior.
Tengo mi propio coro de canto gregoriano, de varones, con el cual solemnizo algun pontifical en nuestra diócesis azulense, comulgo de rodillas o con previa genuflexion mas en la boca, y procuro arreglar la iglesia en esas ocasiones con seis candelabros, crucifijo al medio del altar… y solemnizado con canto gregoriano… por eso, me resulta tan caro el proceso de «reforma de la reforma», que desde mi modesto rol vengo llevando a cabo, junto con la depuración de formas musicales abominables e impías de las celebraciones litúrgicas, para recuperar el esplendor de una celebracion en la que la oracion se hace canto e invita a los fieles al recogimiento.
Las cosas a las que los católicos con anhelos de piedad y sólidad formación -digo anhelamos, porque nunca vamos a poder ser poseedores de la enorme bastedad de lo escrito e inspirado por Aquel que deseamos conocer y que es miterio insondable (y por tanto caemos en la paradoja de San Agustin con nuestras pretenciones doctas e infalibles)- debemos hacer frentes son terribles: la peor, ya no la ignorancia de los fieles, sino la indiferencia, falta de cultura, de testimonio y torpeza de los propios ministros, que suprimen, cambian, «actualizan», mal adoctrinan en los sermones, celebran con poca devoción, y una pléyade más de terribles «crímenes» contra Aquel a quien dicen «representar» en la celebración de los sacramentos, olvidando que actuan in persona Christi capitis… in laudem gloriae gratiae suae, NO ipsi gloria… Donde habrá quedado aquel «zelus domus tuae comedit me».
Gracias por la paciencia para leer esto.
Le mando un cordial abrazo en Jesus y su Beatísima Madre.
Nos cum prole pia benedicat Virgo Maria.

Lic. Carlos Fabricio D’Amato Recondo



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