Panorama Católico

La Relacion con la Iglesia: Sospechan que Algunos Sectores Actúan en contra del Cardenal

En la Iglesia ven maniobras para perjudicar a Bergoglio

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Por Sergio Rubin

En la Iglesia ven maniobras para perjudicar a Bergoglio

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Por Sergio Rubin

El camino ascendente del cardenal Jorge Bergoglio en la consideración de la Iglesia -que se tradujo en el hecho de haber sido el latinoamericano que más votos obtuvo en una elección papal- no estuvo exento de piedras. En los medios eclesiásticos se extiende la impresión de que Bergoglio fue víctima de una campaña para dañar su imagen y detener su crecimiento conformada por una sucesión de hechos que se acumularon en los últimos meses.

Sin ir más lejos, no son pocos los que creen que el caso Baseotto fue fogoneado -más allá de la voluntad del obispo castrense- por quienes buscaban perjudicarlo. Los que suscriben esta hipótesis dicen que una fuerte tensión entre el Gobierno y el Vaticano -como la que se generó luego de que el presidente Néstor Kirchner echó unilateralmente a Baseotto- siempre termina -de una u otra manera- perjudicando a los principales actores eclesiásticos.

No es bueno, dicen, que un cardenal llegue a Roma con una dura pelea en sus espaldas, donde un gobierno busca el desplazamiento de un obispo en medio de un debate sobre el aborto. Y con un Episcopado que busca con éxito dispar el equilibrio entre la condena a la interrupción del embarazo y la distancia de los dichos de un obispo castrense.

Todo esto, claro, con un telón de fondo que se las trae: los sectores más conservadores de la Iglesia argentina hace tiempo que vienen reclamando a los obispos mano dura frente a miembros del Gobierno que, directa o indirectamente, propician, no ya la legalización del aborto, sino la distribución de anticonceptivos. El grueso del Episcopado nunca quiso hacer una guerra santa por el reparto de condones.

Para los sectores más duros, la carta de monseñor Baseotto -con sus alegorías tan desafortunadas- al ministro de Salud, Ginés González García, fueron la reacción que hacía falta frente a “la tibieza” de la conducción del Episcopado, que integra Bergoglio.

Una expresión más clara de esta campaña que muchos ven contra el cardenal fue la aparición de versiones que cuestionaban severamente su actuación durante la última dictadura, cuando -con 37 años- era el superior de los jesuitas rioplatenses.

La versión le achacaba no haber defendido a dos sacerdotes de su comunidad que trabajaban en villas miserias, lo que implicó que éstos fueran detenidos por miembros de un grupo de tareas de la ESMA, aunque meses después fueron liberados.

Los defensores de Bergoglio dicen que les pidió a esos sacerdotes que abandonaran el trabajo porque se estaba politizando, pero no le hicieron caso. Por lo que los separó de la comunidad. Pero que luego hizo exitosas gestiones por su liberación.

Un dato conocido por Clarín parece incontrastable: copias de notas con las versiones referidas aparecieron en el correo electrónico de los restantes 116 cardenales electores pocos días antes de encerrarse en la Capilla Sixtina para elegir al sucesor de Juan Pablo II.

Pasada ya la elección papal, una versión dio cuenta que a Bergoglio -por los votos que obtuvo- se le ofrecería la Secretaría de Estado del Vaticano (el virtual segundo del Papa). Para los códigos de la Iglesia, que trasciendan nombramientos por los diarios suele ser algo contraproducente. Dicho de otro modo: es la mejor forma de abortar una designación.

La pregunta es: ¿a quien puede interesarle perjudicar a Bergoglio?

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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