Panorama Católico

La Respuesta debida…

A raíz de la torpe pero eficiente “propaganda” que realizara de nuestro XI Encuentro de Formación Católica el diario “Pasquin 12″ en su edición del domingo 9 de julio, no podemos menos que ofrecer al público en general algún tipo de respuesta, en honor tanto a la verdad como a la justicia.

A raíz de la torpe pero eficiente “propaganda” que realizara de nuestro XI Encuentro de Formación Católica el diario “Pasquin 12″ en su edición del domingo 9 de julio, no podemos menos que ofrecer al público en general algún tipo de respuesta, en honor tanto a la verdad como a la justicia. Como reacción espontánea ante tanto papel y tinta desplegado a los cuatro vientos para “denunciar” la acción de un grupo de católicos…en un primer momento, hasta nos sorprendió. ¡Parece que la pulga le molesta al puerco en la oreja!, y en seguida la tentación de vanagloria, por qué no confesarlo. Una secreta sensación de “han comprendido” se filtra en nuestros ánimos, a medida que se alza suavemente en la conciencia una certeza de estar bien, en la Huella… La de la Cruz, por supuesto, gloriosa y soberana.

(A Página 12, “sponsor” especial del IX Encuentro de Formación Católica de Bs.As.)

Ante todo, pues, debemos darles las gracias por ofrecernos anticipadamente, en consonancia con el tema que este año vertebrará nuestro Encuentro (“Verdad, Belleza e ideología en Arte y MM.CC.”), una demostración práctica de lo que implica el periodismo ideológico en nuestra sociedad: tan inconciliable con la verdad en sus intenciones, sus palabras y sus obras, simplemente porque son hijos del padre de la mentira, y demuestran, sin querer, lo que pretenden desmentir…Pues estos marxistas trasnochados, son movidos en cada una de sus torpes empresas, especialmente por el odio a la Iglesia no de uno u otro obispo, sino a la realidad sobrenatural que Ella representa. Así, pues, es frecuente en su pluma la descalificación sistemática de todo lo rectamente católico, y que como tal, no baile al son de su candombe, maestros como son en ensuciar todo lo normal, exaltando en cambio la degeneración como modelo. En una sociedad habituada a no pensar demasiado, manipulada por los medios de comunicación, Gramsci “impera” descalificando de plano a todo el que se anime a reaccionar contra su imperio. El mote, pues, de falangistas, fascistas y lefebvristas se encuentra entre sus líneas viciado, y vaciado de todo contenido.

 

La embestida que prosiguen así, incansablemente, contra S.E.R. Mons. Baseotto se ampara no poco en la cómplice ignorancia y tontería de muchos. Pretender confundir antisemitismo (lo que denota una aversión racial) con el rechazo de actitudes agresoras de nuestra identidad católica (vengan de donde vinieren) es justamente, tergiversación ideológica, propia del cambio de sentido común propugnado por Gramsci y llevado tan exitosamente a cabo en las socialdemocracias modernas. Y no nos vengan aquí con el cantito de la intolerancia, pues uno puede ser excelente anfitrión aceptando mil diversidades, pero cuando en su casa un huésped o amigo le empezara a cambiar arbitrariamente las cosas de lugar, no puede menos que molestarle, y pedirle que se ubique. Así de simple. ¿O es que acaso Israel (Estado que no vacila en mantener la legitimación de la tortura) nos da un mejor ejemplo de tolerancia, por ejemplo, prohibiendo los pesebres en Navidad, por mencionar sólo una noticia…? Que no nos vengan entonces a dar vuelta las cosas, cuando lo que les molesta es, pura y simplemente, nuestro catolicismo a secas, que queremos vivir plenamente, sí: con fiestas, con cantos, con Misas solemnes y con procesiones, procurando testimoniar y transmitir nuestra fe sin “imponerla” a nadie, pero sin consentir que nos pongan obstáculos a ella. Como tan claramente lo expresara San Maximiliano María Kolbe: Estamos para defender la fe, contribuir a la salvación de las almas, con ardiente esfuerzo, no pensando en uno mismo. Conquistar almas para la Inmaculada. Levantar su bandera en las editoriales, en la prensa (…), antenas radiofónicas, instituciones artísticas y literarias, teatros, salas cinematográficas, en una palabra, en toda la tierra… y además vigilar para que nadie logre remover estas banderas. ¿Lo acusarían a él, mártir del nazismo, de nazi o antisemita?…

Con respecto entonces a la cita de un presunto párrafo de Mons. Baseotto, debemos adherir a su conclusión, le pertenezca o no: “No es honesto ni cristiano ir contra una comunidad, pero no es de gente lúcida y coherente el permitir que se desintegren las bases de su civilización y su cultura, orientándola hacia una ideología que no corresponde con su ser nacional”. ¿Qué es lo que más les molesta de esta frase?: la mención de un ser nacional, por abominación de la metafísica, y reniego de toda identidad que no sea la que ellos pretenden imponernos ahora.

Pues resulta que en esta verdadera subversión de todos los órdenes a que nos están sometiendo, se exige por un lado el derecho a la parafernalia pseudolitúrgica de los carnavales pornográficos y los desfiles de invertidos, y se tacha de fascismo ultramontano a los actos litúrgicos católicos, como en la mayoría de las persecuciones a la Iglesia en el siglo pasado. Y resulta que los malos somos nosotros…!

El problema radica, como hace 2000 años, siempre en lo mismo: en la medida en que nos tomemos en serio la Revelación de Ntro. Señor Jesucristo, al mundo le estorbamos. Y si creemos que Cristo es Dios, no podemos, en conciencia, callarnos Su palabra, Sus mandatos, Su vida. Y no podremos acomodar el Evangelio a la moda ni a la opinión pública, mal que les pese. Y como Dios es Uno e Inmutable, al multiforme e híbrido democratismo no le simpatiza, porque él mismo quiere erigirse en dios. Peor para él, ya que tarde o temprano perecerá, como todos los imperios, pero la Iglesia de Cristo, pese a todos sus vaivenes, pecados y traidores, seguirá radiante y Hermosa en su Cabeza y en sus Santos. No prevalecerán…

Vaya entonces nuestro repudio a las numerosas mentiras que jalonan la nota:

– Se dice allí que somos “una entidad estrictamente política”. Por el contrario, hace más de una década, los integrantes del Círculo de Formación San Bernardo de Claraval intentamos dar una humildísima respuesta -con escasos medios pero inmensos esfuerzos, abonados con profundas y sólidas esperanzas- a los numerosos llamados que el Magisterio de la Iglesia dirige acerca de la evangelización de la cultura, de la cual, por supuesto, forma parte ineludible – pero de ningún modo exclusiva- la realidad política. Pero dicha “acusación”, más allá de consistir en una simple mentira, encierra la intención de descalificación ante el propio medio católico desprevenido y piadoso. Descalificación que, lamentablemente, no sería posible si no la hubiera abonado durante tanto tiempo, el egoísmo aséptico liberal, completamente irracional, que nos hace seguir escuchando en tantas sacristías “no es bueno que la Iglesia se meta en política…” , pero que luego va corriendo a cumplir con sus “deberes ciudadanos” a votar a abortistas y ateos para gobernar sus vidas, ¡en nombre de la responsabilidad!.

– Con respecto a nuestra sede, simplemente no la tenemos, como tantas otras agrupaciones, así que pueden seguir rastreándonos por donde les plazca, conforme a su poco fecunda imaginación.

Un poco de historia “en serio”…

A fin de arrojar algo de luz en medio de tanta intriga detectivesca, acerca del Círculo de Formación San Bernardo de Claraval, van estas líneas. En una ocasión, frente a alguna actividad que aquí no viene a cuento, nos han preguntado algunos con cierta suspicacia, quién nos financiaba, o cuántos éramos, esperando hallar un número considerable en uno u otro aspecto, y se dudaba de nuestra respuesta, al decirles que “somos pocos, y pobres”. Y a nosotros mismos nos ha venido sorprendiendo año a año, la Providencia, con frutos imprevisiblemente gratos, que superaban siempre con creces nuestras expectativas. Tal vez por ello nos guste aludir cada tanto a los panes y a los peces, necesarios para Su obra. Por eso se equivocan ( ¡y cuánto!) cuando al comentar nuestro programa, dicen que nuestro aire festivo “no es el de rutina”… ¡Si supieran el aire de fiesta que anima los corazones que se aúnan bajo un mismo Ideal que no perece, que no puede ser sepultado por ningún decreto ni ley, por maligna que fuera!

Cuando surgiera el Círculo, buscando un Santo Patrono, el abad de Claraval se fue imponiendo en nuestras almas cada vez más nítidamente, hasta acabar por adoptarlo sin reservas. Así hacen los santos, como hizo San Martín de Tours en su elección para Buenos Aires…Con el tiempo se va comprendiendo por qué, más claramente… y qué nos quiere decir, en nuestro tiempo. San Bernardo de Claraval ha sido, como pocos, un hombre que llegó a dominar -iluminando, como buen medieval- un siglo entero casi.

Monje y caballero. ¡Cuánto tiene que enseñarnos, a nosotros, pobres hijos del viejo siglo XX, que hemos perdido el hábito del silencio contemplativo, del recogimiento auténtico, más preocupados por componer fraseologías que por escuchar a Dios en la oración….(Ay, si lo sabrán, los que como ciegos van corriendo a tientas a buscarla a las cisternas agrietadas del orientalismo y de la new age!). ¿Cómo no tomar como modelo a quien supo demostrar que la auténtica y más fecunda acción política cristiana no puede surgir sino de una radical y profunda vida espiritual? En un tiempo en que la maldita dialéctica (en el más puro sentido del término) todo lo corrompe, y no puede concebirse la actuación en el siglo si no es perfectamente divorciada del claustro, y en que si un consagrado se ocupa de las cuestiones del mundo, lejos de elevar a éste, se hunde a sí mismo, como tan frecuentemente se ha visto en los “apóstoles” ( ¿no debemos más propiamente decir apóstatas?) de la teología de la liberación…En un tiempo en que el laico cree que puede transformar el mundo señalando primero bien los límites que lo diferencian de los monjes…

El Santo Cruzado. Se nos ha “vendido” hasta el cansancio el “horror” de las Cruzadas, y lo peor es que, atendiendo siempre más a sus sombras y fracasos, hemos terminado por “comprar” el consabido “versito” (pues de literatura se trata, y no de historia), dando la espalda a todas sus enseñanzas, heroísmos y grandezas[1]. Hoy el acomodado cáncer liberal ha corroído de tal modo hasta el espíritu cristiano que cuesta bastante al católico medio concebir el valor de empeñarse en sacrificios costosísimos (moral y materialmente) con el fin de expiar los pecados y ganar la salvación en una tierra lejana. Y así se asiste impasible a la ofensa de lugares sagrados, de símbolos y hasta de la misma persona de Cristo y su Madre en nombre de la dictadura de la tolerancia… Los Caballeros de entonces estaban en cambio convencidos de que yendo además a socorrer a sus hermanos en Oriente, acumulaban riquezas donde ni el orín ni la polilla las corroen, y eran conscientes de que «nadie tiene un amor más grande que quien da la vida por los amigos »…En última instancia: no tenían la repugnancia sistemática que incluso hoy es promovida, por la vocación martirial del cristiano[2].

El Melifluo. Dicen nuestros involuntarios “propagandistas” que “Pese a tanta marcialidad, su sobrenombre oficial es el Melifluo“. Consecuentemente con lo que venimos desarrollando. ¿Acaso Cristo, el Varón de Dolores, el Manso y Humilde de corazón, no es también el León de Judá, a quien “el celo por la casa del Padre lo consume”, Fuerte entre los fuertes, y finalmente, Juez soberano? Pero en la pobre razón congestionada de marxismo no cabe la armonía…Quien es capaz de concebir como arquetípico un carácter como el de Ernesto Guevara, no podrá comprender nunca -si no es, claro, por gracia- la “tremenda” dulzura de la virtus que es la Caridad. Por eso, desde ya, San Bernardo odiaba la herejía: por Amor a la Verdad y a la Vida (las cuales eran juntamente amenazadas por las herejías de su tiempo), y a las almas.[3]

En honor, entonces, a su nombre, hemos emprendido sobre todo esta réplica. Pues además, por más que señalemos la ignorancia supina de los “incomunicadores” (que en vez de referir a San Bernardo como el último Padre de la Iglesia, lo hacen aparecer como el “último Doctor”, desconociendo absolutamente de qué se trata una u otra cosa), creemos que entre tales burradas y confusión, se filtra la ofensa que hace reír al Malo. Así, pues, cuando se dice “famoso entre laicos y paganos por los gordos perros que llevan su nombre”[4], no podemos menos que pensar, como contrapartida, en los aullidos infernales que provocaríamos los católicos, si nos pusiéramos a organizar más a menudo procesiones con María Santísima…

Y entonces nos detenemos en una reflexión que se refiere ya no sólo a nuestra asociación, sino a la Patria, cuando tanto nos lamentamos acerca del cambio de identidad que se va produciendo: si con la carencia total de financiamiento, un grupo de católicos puede “molestar” de esta manera al organizar regularmente unos Encuentros de Formación… ¿qué sucedería si hubiera más apoyos reales, o si fuésemos cientos de asociaciones que en nuestra Patria hiciéramos lo mismo, sin prisa pero sin pausa?…

¿Y si los laicos que veneramos igualmente a la Tradición y al Magisterio, y para quienes la Voz del Santo Padre exhorta como el “Dulce Cristo en la tierra”, tuviésemos a veinte o treinta obispos que velen celosamente por nosotros, “ladrando fuertemente cuando viene el lobo”, sin temor a roces diplomáticos, por defender la vida de inocentes con el Evangelio a secas, sin anestesia?… ¿Y si al organizar un desagravio hubiese entre nosotros sacerdotes y religiosas, sin temor a aparecer ante las cámaras, injuriados o ridiculizados por el periodismo de turno?… “Otro gallo cantaría”, diría mi abuela.

El “citarista de María”. Olvidaron nuestros difusores este título, con que la Tradición gusta también honrar a nuestro santo, pero nosotros no queremos hacerlo. En tiempos de tan “sospechoso” ( ¡ya que nunca renegaríamos del auténtico!), cuando no ebrio ecumenismo, nosotros le hacemos caso a nuestro santo y querido Abad: susurramos el Acordáos..… y sabiéndonos mirados y cuidados tiernamente por Ella, Nuestra Reina, miramos a la Estrella, miramos a María…

M. Virginia Olivera de Gristelli
Presidente
Círculo de Formación
San Bernardo de Claraval


[1] Jonathan Riley-Smith, profesor de la Universidad de Cambridge, uno de los mayores históricos en el mundo sobre el tema, y autor de A Short History of the Crusades (Una pequeña historia sobre las Cruzadas) sorprendió a la prensa cuando dijo que la película “Cruzada” es basura” y señaló , en una mesa redonda, organizada por la Universidad Europea de Roma (UER) sobre el tema «Las Cruzadas, entre mito y realidad », que”históricamente hablando no es para nada precisa, pues las Cruzadas no fueron un «ejemplo de imperialismo » sino un intento de los occidentales de defender los Santos Lugares y Jerusalén.

Cf. también Thomas Madden, profesor asociado de la Facultad de Historia de la Universidad de San Luis (Estados Unidos) y autor de «A Concise History of the Crusades » ( «Breve Historia de las Cruzadas »), sostiene que los cruzados representaban una fuerza defensiva que no aprovechaba las propias empresas para ganar con ello riquezas terrenas o territorios.

[2] Cf. José María Iraburu: El martirio de Cristo y el martirio de los cristianos, ed. Fundación Gratis Date. Puede bajarse íntegro de www.gratisdate.org .

[3] Tal vez valga aclarar, para algún lector desprevenido, que nuestros “amigos” se saltean algunos siglos al decir de él que ha sido “quemador de herejes”, pues la Santa Inquisición surge unos 30 años después de su muerte, y además, quien más gente ha “quemado” ha sido precisamente la Inquisición Protestante…

[4] Sepa el lector que los grandes perros aludidos, de origen suizo, llevan su nombre en honor no de S. Bernardo de Claraval sino de S. Bernardo de Menthon (siglo XI), quien fundó una orden de religiosos en dos hospicios para peregrinos en medio de los Alpes. Aquellos monjes buscaban a los viajeros perdidos acompañados por los célebres perros, que para eso adiestraban.

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