Panorama Católico

La Rigurosa Lógica de Milingo

"…Según Roma, todos nosotros fuimos excomulgados, pero esto no significa absolutamente nada para alguien que cree que la Iglesia Católica romana no es ni dueña ni tiene el control del destino de los demás y que la Iglesia Católica no es la única que salva"…

Escribe Marcelo González

"…Según Roma, todos nosotros fuimos excomulgados, pero esto no significa absolutamente nada para alguien que cree que la Iglesia Católica romana no es ni dueña ni tiene el control del destino de los demás y que la Iglesia Católica no es la única que salva"…

Escribe Marcelo González

Con estas palabras el arzobispo emérito de Lusaka (Zambia) desdeñó las excomunioneslatea sententiae declaradas por el Vaticano, así como la declaración de nulidad de las consagraciones episcopales realizadas.

Quisiéramos resaltar esta afirmación del moreno y carismático sanador africano, "…casado"… con una pulposa acupunturista coreana que profesa en la secta de Moon: Esto no significa nada para alguien que cree que… la Iglesia Católica no es la única que salva. Subrayamos, porque estos dichos ponen a la Roma posvaticanodos en una tremenda disyuntiva.

Todos los católicos sabemos (es un decir) que hay verdades de fe, formulaciones doctrinales de carácter infalible. Una de ellas reza así: "…Extra Ecclesiam nulla salus"…,«No hay salvación fuera de la Iglesia» dogma de fe formulado inicialmente por San Cipriano (Epist, 73 ad Iubaianum, 21) y reiterado numerosísimas veces por el Magisterio, recibiendo la común aceptación de la Iglesia y la tradición. (*)

Ahora bien, el amigo Milingo no puede dejar de argumentar:

1) Que todos sus delirios curativos, afrocandomberos y carismáticos han sido largamente tolerados y no solo en el Africa, sino en las proximidades de Roma durante largo tiempo.

2) Que la lenidad de la pena cuando cometió el doble sacrilegio de "…casarse"… y en una ceremonia de la secta del pastor Moon, (falta mucho más grave que consagrar obispos sin mandato) le indicaba a las claras que no había vulnerado la santa docrina de la Iglesia, sino cuanto más transgredido algunas normas del reglamento, nada tan grave como para que lo echen del consorcio.

3) Que la vista gorda de Roma ante la reiteración de sus descarriadas conductas, post casamiento, hasta que anunció -hace un par de meses- su intención de crear una especie de "…iglesia de curas casados"…, era una confirmación de lo dicho en (2)

4) Y fundamentalmente, y aquí es donde Milingo cobra más coherencia argumental, que la indiferencia que le producen las excomuniones se debe a quela Iglesia ya no predica ser la única vía de salvación . En cuyo caso, su decisión de inaugurar otra amerita simplemente la inclusión de un nuevo nombre en el anuario del diálogo ecuménico.

Después de Asís, (y sus secuelas), después de sostener que judíos, islámicos y cristianos tenemos un mismo Dios, después de promover hasta la fatiga el diálogo interreligioso y el ecumenismo hasta con los vodooistas, ¿en virtud de qué vamos a excomulgar a Milingo? Solo por razones reglamentarias. ¿Porque fue contra el artículo 27, inciso 4 del reglamento del consorcio? El cual, además, puede ser modificado en cualquier momento.

Esto es lo que creen Milingo y muchos otros, lo cual los lleva a exclamar casi sinceramente: "…¿y yo que hice?"…. Y los fieles y clérigos, los mismos que acusaban al Papa de "…viejo chocho"… por citar al emperador Manuel II Paleólogo en Ratisbona, dirán: después de todo, si "…el anciano pastor se quiere casar y formar una nueva religión, ¿qué hay? Tendremos otra vía de salvación y un emérito menos que mantener"….

Milingo y Lefebvre

La curiosa coincidencia entre el número de obispos que "…consagró"… Milingo y los que consagraron Mons. Lefebvre y de Castro Mayer en 1988, así como la pena de excomunión recibida por ellos, nos lleva a esta reflexión: ¿no le habría ido mejor al arzobispo francés declarar en su defensa que habiéndosele levantado la excomunión a los cismáticos de todo pelo y marca, resultaba contrario a la coherencia excomulgarlo a él bajo la acusación de cismático? Bien podría haber argumentado"…¿y yo que hice?"…

Pero las diferencias están muy claras y no son solo de color. Mons. Lefebvre, un prelado cuya actuación ejemplar jamás había sido cuestionada por nadie, cuestionaba (y aún cuestiona por medio de su instituto religioso y los millares de fieles tradicionalistas) el camino posconciliar de las autoridades romanas en materia de "…libertad religiosa, ecumenismo, abusos y persecusiones litúrgicas"…. Y el argumento de "…estado de necesidad"… que sostuvo para consagrar válidamente a sus cuatro obispos, dice el reglamento, es válido aún cuando la evaluación de la necesidad pueda ser cuestionada. Podemos discutir si hizo bien o mal, si fue prudente o no, pero sería una mera cuestión reglamentaria, de un reglamento que puede ser cambiado en cualquier momento.

De hecho Roma jamás cuestionó la validez de dichas consagraciones. Por el contrario, ahora Roma sí se cuestiona sobre muchas de las cosas que solitariamente denunciaba (solitariamente al menos en público, porque muchos Nicodemos en Roma misma y otros lados de la Iglesia le han dado discreto apoyo) el Arzobispo dimisionario de Dakar. ¡Y enhorabuena! Vamos a dejar el reglamento de lado por un tiempo para ir a las cosas. ¡Romanos, a las cosas!, diría Ortega, e inclusive Gasset.

En poco tiempo, quienes prolongan la obra de Mons. Lefebvre le entregarán al Papa un millón de rosarios rezados por él, es decir, pidiendo a la Ssma. Virgen le otorgue la luz y la fuerza de decretar la "…liberación de la misa"…, y para que promueva el "…reinado social de N.S.J."… y "…el triunfo del Corazón Inmaculado de María"…. No parecen buscar un lugar en el directorio ecuménico.

Pero Milingo, un prelado muy cuestionado, de invención extraordinariamente creativa a la hora de las novedades y el show litúrgico, se ampara en un argumento teológico posvaticanodos. Si me echan, me voy. Si son coherentes me invitarán a Asís III.

Si el diálogo interreligioso debe hacerse como se ha venido haciendo, su lógica es impecable. La pelota está en la cancha de Roma.

Si San Cipriano y todo el Magisterio tienen razón, hay que hacer algo con el ecumenismo, el diálogo, etc. Al menos dejar de correr a martillazos a quienes lo ponen en cuestión. En tal caso, la expulsión de Milingo -medida que festejamos- tendrá un sustento que trascienda lo meramente reglamentario.

Pero si "…fuera de la Iglesia hay salvación"… (para escándalo de la mayor parte del clero), entonces lo de Milingo es una cuestión reglamentaria. Y lo de Mons. Lefebvre ¿también?En lugar de condenarlos, cambien el canon correspondiente, la pena (tres padrenuestros y diez avemarías, ¡basta ya de excomuniones!) y veremos una Iglesia unida y feliz. ¿No?

Por suerte el Papa está repensando algunos temas, y parece -a pesar de las tremendas presiones- desdeñar el aplauso fácil del mundo para orientar sus preocuaciones al fondo de las cosas. Dios le de la luz y la fuerza… y lo proteja de sus enemigos. Hay que rezar por él mucho más que un millón de rosarios, aunque ciertamente lo más difícil siempre es el primer millón. Así como el primer golpe de timón. Más millones y más golpes de timón preanuncian un rumbo auspicioso. Dios lo conceda. Amén.

Notas

(*) Para muestra basta un botón, pero vamos a mostrar más, a riesgo de ponernos pesados. Nótese que todas las citas son del Denzinger, (Enquiridium Simbolorum o manual de todas las sentencias dogmáticas del Magisterio de la Iglesia). Es decir, todo lo aquí transcripto tiene las notas propias de la infalibilidad doctrinal.

D-468 Por apremio de la fe, estamos obligados a creer y mantener que hay una sola y Santa Iglesia Católica y la misma Apostólica, y nosotros firmemente la creemos y simplemente la confesamos, y fuera de ella no hay salvación ni perdón de los pecados, como quiera que el Esposo clama en los cantares: Una sola es mi paloma, una sola es mi perfecta. Unica es ella de su madre, la preferida de la que la dió a luz [Cant. 6, 8]. Ella representa un solo cuerpo místico, cuya cabeza es Cristo, y la cabeza de Cristo, Dios. En ella hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo [Eph. 4, 5]. Una sola, en efecto, fué el arca de Noé en tiempo del diluvio, la cual prefiguraba a la única Iglesia, y, con el techo en pendiente de un codo de altura, llevaba un solo rector y gobernador, Noé, y fuera de ella leemos haber sido borrado cuanto existía sobre la tierra. Mas a la Iglesia la veneramos también como única, pues dice el Señor en el Profeta: Arranca de la espada, oh Dios, a mi alma y del poder de los canes a mi única [Ps.21, 21]. Oró, en efecto, juntamente por su alma, es decir, por sí mismo, que es la cabeza, y por su cuerpo, y a este cuerpo llamó su única Iglesia, por razón de la unidad del esposo, la fe, los sacramentos y la caridad de la Iglesia. Esta es aquella túnica del Señor, inconsútil [Ioh. 19, 23], que no fué rasgada, sino que se echó a suertes. La Iglesia, pues, que es una y única, tiene un solo cuerpo, una sola cabeza, no dos, como un monstruo, es decir, Cristo y el vicario de Cristo, Pedro, y su sucesor, puesto que dice el Señor al mismo Pedro: Apacienta a mis ovejas [Ioh. 21, 17]. Mis ovejas, dijo, y de modo general, no éstas o aquéllas en particular… por lo que se entiendeque se las encomendó todas. Si, pues, los griegos u otros dicen no haber sido encomendados a Pedro y a sus sucesores, menester es que confiesen no ser de las ovejas de Cristo, puesto que dice el Señor en Juan que hay un solo rebaño y un solo pastor [Ioh. 10, 16].

Esto lo ha dicho Bonifacio VIII, en la Bula Unam Sanctam (que tanto aterra a Leonardo Boff por considerarla origen de la "…doctrina infalibilista…"…).

Del Bienaventurado Pío IX [Alocución Singulari quadam, de 9 de diciembre de 1854]

D-1647 En efecto, por la fe debe sostenerse que fuera de la Iglesia Apostólica Romana nadie puede salvarse… que ésta es la única arca de salvación… que quien en ella no hubiere entrado, perecerá en el diluvio. Sin embargo, también hay que tener por cierto que quienes sufren ignorancia de la verdadera religión, si aquélla es invencible, no son ante los ojos del Señor reos por ello de culpa alguna. Ahora bien, ¿quién será tan arrogante que sea capaz de señalar los límites de esta ignorancia, conforme a la razón y variedad de pueblos, regiones, caracteres y de tantas. otras y tan numerosascircunstancias? A la verdad, cuando libres de estos lazos corpóreos, veamos a Dios tal como es [1 Ioh. 3, 2], entenderemos ciertamente con cuán estrecho y bello nexo están unidas la misericordia y la justicia divinas… mas en tanto nos hallamos en la tierra agravados por este peso mortal, que embota el alma, mantengamos firmísimamente según la doctrina católica que hay un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo [Eph. 4, 5]: pasar más allá en nuestra inquisición, es ilícito.

Y el mismo beatificado pontífice afirma solemnemente:

D-1648 Por lo demás, conforme lo pide la razón de la caridad, hagamos asiduas súplicas para que todas las naciones de la tierra se conviertan a Cristo… trabajemos, según nuestras fuerzas, por la común salvación de los hombres, pues no se ha acortado la mano del Señor [Is. 59, 1] y en modo alguno han de faltar los dones de la gracia celeste a aquellos que con ánimo sincero quieran y pidan ser recreados por esta luz. Estas verdades hay que fijarlas profundamente en las mentes de los fieles, a fin de que no puedan ser corrompidos por doctrinas que tienden a fomentar la indiferencia de la religión, que para ruina de las almas vemos se infiltra y robustece con demasiada amplitud.

Se ve que eran tiempos de indiferentismo recio, puesto que insiste el mismo papa en la Encíclica Quanto conficiamur moerore, a los obispos de Italia, de 10 de agosto de l863…

D- 1677 Pero bien conocido es también el dogma católico, a saber, que nadie puede salvarse fuera de la Iglesia Católica, y que los contumaces contra la autoridad y definiciones de la misma Iglesia, y los pertinazmente divididos de la unidad de la misma Iglesia y del Romano Pontífice, sucesor de Pedro, «a quien fué encomendada por el Salvador la guarda de la viña» , no pueden alcanzar la eterna salvación.

Por no citar el documento Dominus Iesus, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, firmado por el Cardenal Ratzinger, actual Papa, y refrendado por el entonces Sumo Pontífice Juan Pablo II.

En efecto, debe ser firmemente creída, como dato perenne de la fe de la Iglesia, la proclamación de Jesucristo, Hijo de Dios, Señor y único salvador, que en su evento de encarnación, muerte y resurrección ha llevado a cumplimiento la historia de la salvación, que tiene en él su plenitud y su centro. (Nº 13)

El Concilio Vaticano II, en efecto, afirmó que «la única mediación del Redentor no excluye, sino suscita en sus criaturas una múltiple cooperación que participa de la fuente única». Se debe profundizar el contenido de esta mediación participada, siempre bajo la norma del principio de la única mediación de Cristo: «Aun cuando no se excluyan mediaciones parciales, de cualquier tipo y orden, éstas sin embargo cobran significado y valor únicamente por la mediación de Cristo y no pueden ser entendidas como paralelas y complementarias ». No obstante, serían contrarias a la fe cristiana y católica aquellas propuestas de solución que contemplen una acción salvífica de Dios fuera de la única mediación de Cristo. (Nº 14)

Por eso, en conexión con la unicidad y la universalidad de la mediación salvífica de Jesucristo, debe ser firmemente creída como verdad de fe católica la unicidad de la Iglesia por él fundada. Así como hay un solo Cristo, uno solo es su cuerpo, una sola es su Esposa: «una sola Iglesia católica y apostólica ».

Si bien vemos aquí el lenguaje menos preciso del magisterio moderno, ciertamente se reafirma el dogma. No hay salvación fuera de la Iglesia.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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