Panorama Católico

La Santa Sede celebrará los 500 años del luteranismo

El diálogo oficial entre luteranos y católicos está en marcha desde hace casi cincuenta años y los progresos logrados en este medio siglo ”constituyen un sólido fundamento para de amistad sincera vivida en la fe y en la espiritualidad”, constató el Papa Francisco recibiendo esta mañana a una delegación de la Iglesia Evangélica Luterana Alemana, en visita ecuménica a Roma.

Francisco recibe a una delegación de la Iglesia Evangélica Luterana de Alemania y subraya que en 2017 luteranos y católicos celebrarán juntos por primera vez el V centenario de la Reforma

Ciudad del Vaticano, 18 de diciembre 2014 (VIS).-El diálogo oficial entre luteranos y católicos está en marcha desde hace casi cincuenta años y los progresos logrados en este medio siglo ”constituyen un sólido fundamento para de amistad sincera vivida en la fe y en la espiritualidad”, constató el Papa Francisco recibiendo esta mañana a una delegación de la Iglesia Evangélica Luterana Alemana, en visita ecuménica a Roma.

A pesar de las diferencias teológicas que persisten en diversas cuestiones de fe, la colaboración y la convivencia fraterna caracterizan la vida de las Iglesias y comunidades eclesiales católicas y luteranas, comprometidas en un camino ecuménico común, y textos conjuntos como la “Declaración Común sobre la Doctrina de la Justificación” entre la Federación Luterana Mundial y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, firmada oficialmente hace quince años en Augsburg, ”son -dijo el Pontífice- piedras angulares, que permiten seguir con confianza el camino emprendido”.

Y aunque el objetivo común de la unidad plena y visible de los cristianos a veces parezca alejarse a causa de diferentes interpretaciones sobre lo que es la Iglesia y su unidad, es necesario no ceder a la resignación sino concentrarse en el próximo paso posible. ”No olvidemos -recalcó el Papa- que recorremos juntos el camino de la amistad, del respeto mutuo y de la investigación teológica; un camino que nos hace mirar con esperanza al futuro. Por eso el pasado 21 de noviembre las campanas de todas las catedrales de Alemania tocaron para invitar a todos los hermanos cristianos a un servicio litúrgico común por el quincuagésimo aniversario de la promulgación del Decreto Unitatis Redintegratio del Vaticano II”.

El Santo Padre manifestó su complacencia porque la Comisión de diálogo bilateral entre la Conferencia Episcopal Alemana y la Iglesia Evangélica Luterana de Alemania están a punto de terminar un trabajo dedicado a “Dios y la dignidad del hombre.” y subrayó la gran actualidad de ”los temas relacionados con la dignidad de la persona humana en el principio y el final de su vida, así como las relacionadas con la familia, el matrimonio y la sexualidad, que no pueden ser excluidos o dejados de lado solo porque no se quiere poner en peligro el consenso ecuménico alcanzado hasta el momento. Sería una pena que, en temas tan importantes relacionados con la existencia humana, hubiera nuevas diferencias confesionales”.

”El diálogo ecuménico ya no puede separarse hoy de la realidad y de la vida de nuestras iglesias. En 2017 los cristianos luteranos y católicos conmemorarán conjuntamente el quinto centenario de la Reforma. En esa ocasión ambos tendrán, por primera vez, la oportunidad de compartir la misma conmemoración ecuménica en todo el mundo, no como una celebración triunfalista, sino como una profesión de nuestra fe común en el Dios uno y trino. El fulcro de este evento serán, por tanto, la oración en común y la petición de perdón al Señor Jesucristo por las culpas recíprocas, junto con la alegría de compartir y recorrer juntos un camino ecuménico. De este hecho es muestra significativa el documento elaborado por la Comisión luterano-católica para la Unidad y publicado el año pasado “Del conflicto a la comunión. La conmemoración conjunta luterano-católico de la Reforma en 2017 “. ¡Que esta conmemoración -finalizó el Papa- nos lleve a todos a dar, con la ayuda de Dios y el apoyo de su Espíritu, nuevos pasos hacia la unidad y a no limitarnos sólo a lo que ya hemos logrado!”.

Fuente: Vatican VIS, 18 de diciembre de 2014

Comentario Druídico: solo nos falta celebrar la traición de Judas con alguna nueva fiesta litúrgica o el juicio iniquo del Sanedrín. Porque ahora vamos a celebrar no solo la invención diabólica de un apóstata que quebró la unidad religiosa de Europa y desató interminables guerras y persecuciones, y millones de almas condenadas, sino que lo vamos a celebrar “juntos”. En “comunión”.

Tan devaluada está la “comunión” que apenas significa un acto público, publicitario más bien, en el que nos presentemos todos en medio de abrazos y sonrisas, como los “frentes de coalición” de los políticos, en los que no importa lo que nos separa, sino lo que nos une (o Unen). El resultado es siempre el mismo. Claro que entre los políticos poco se pierde con estas volteretas de saltimbanquis. Nadie les cree nada, ni siquiera aquellos que los votan. 

En cambio, en materia teológica, o para ser más precisos, en materia de Fe, la aplicación de estos métodos destruye en los fieles el sentido -mucho más, el amor- de la verdad y su disposición de adherir a ella inclusive a costa de sus vidas, también llamado martirio. La “comunión”  posconciliar es un maridaje contranatura, donde la Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica, queda humillada ante los que la han despreciado durante siglos, la han calumniado y perseguido. Y perseguir a la Iglesia es perseguir a Cristo.

Para la neo-iglesia conciliar que parasita a la Iglesia Católica, “comunión” es estar de acuerdo, no importa en qué ni bajo qué circunstancias.  La Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica, desde su fundación sostiene como verdad de Fe que la unidad de los cristianos se funda en la Verdad Revelada. Se puede pecar contra la unidad negando la obediencia a la Tradición y a las legítimas autoridades, a modo de cisma, o bien negando total o parcialmente una verdad de Fe, a modo de herejía. Los luteranos son herejes, no han dejado de serlo. Más bien los católicos se han vuelto cismáticos y muchos de ellos heréticos. 

Será pues la “fiesta grande” de los heréticos en la cual muchos altos miembros de la Iglesia jerárquica celebrarán la traición de media Europa a Cristo, y se congratularán con los herederos y sucesores de aquellos traidores a la Fe.

2017 puede llegar o no. Pero el pecado ya se ha cometido. El capricho ecumenista ha dinamitado la Fe Católica. Lo demás puede ir viéndose en los próximos Sínodos y cosas por el estilo. Ya tuvimos un adelanto excitante en el que acaba de terminar…

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