Panorama Católico

La Situación en Roma es paradójica

Reproducimos la transcripción de una entrevista del periodista Edward Pentin a Mons. Fellay, videograbada. La ha publicado el National Catholic Register de los EE.UU. un a de las publicaciones más prestigiosas y conservadoras del mundo católico oficial de esa nación. Pentin tiene una larga trayectoria como periodista en diversos medios católicos, desde Radio Vaticana hasta ser el corresponsal de el medio que ahora entrevista en la Santa Sede.

Reproducimos la transcripción de una entrevista del periodista Edward Pentin a Mons. Fellay, videograbada. La ha publicado el National Catholic Register de los EE.UU. una de las publicaciones más prestigiosas y conservadoras del mundo católico oficial de esa nación. Pentin tiene una larga trayectoria como periodista en diversos medios católicos, desde Radio Vaticana hasta ser el corresponsal del medio que ahora entrevista en la Santa Sede. Ha escrito dos libros sobre el Sínodo de tono crítico, uno de ellos donde estudia la “manipulación” del Sínodo Extraordinario de la Familia.

La entrevista fue en inglés, el 13 de mayo. La actitud del entrevistador amigable y bien intencionada, pero no se ha privado de tocar ningún tema y se muestra muy bien informado sobre el mundo tradicionalista.

La versión de Panorama trata de ajustarse lo más posible a un diálogo que por momentos se vuelve difícil de transcribir sin omitir repeticiones o vacilaciones, en especial de parte de Mons. Fellay que por momentos encuentra dificultades para expresar con precisión su pensamiento en inglés. Con todo, creemos haber sido fieles a lo expresado. Anotamos también algunas referencias para provecho del lector.

Resumen de temas:

Los temas son de enorme interés:

1) la situación con Roma

2) un juicio sobre el estado de la Iglesia, el Papa y los sectores conservadores que buscan la ayuda de la FSSPX

3) la indefinible personalidad de Francisco.

4) acuerdo canónico vs. enseñanzas de Mons. Lefebvre.

5) cómo sería posible un acuerdo canónico con un papa mucho más alejado de las posiciones tradicionales.

6) implicancias y posible desviación de la línea fundacional de la FSSPX.

7) diversas cuestiones relativas a Mons. Williamson

8) ¿respaldarán los fieles de la FSSPX un acuerdo con un papa de estas características?

9) ¿cómo podría la FSSPX mantener sus críticas y su libertad en una situación canónica regular?

10) Fátima: ¿falta revelar una parte?

Incluimos los vídeos para quienes los quieran oírla en su versión original. Fueron editados en tres partes de 15 minutos cada una, aproximadamente.

 

 

Periodista. ¿Cual es la situación actual de la relación con Roma?

Esta relación con Roma nunca ha sufrido una ruptura total, ni siquiera desde las consagraciones episcopales de 1988. Mons. Lefebvre fue absolutamente explícito en este punto: nunca romper con Roma. Hubo disputas y preocupación por lo que estaba ocurriendo, relaciones más tensas o más cercanas. A partir de 2000 se dio el primer paso por medio de la Peregrinación a Roma. A fin de año, el Card. Castrillón Hoyos transmitió que el Santo Padre quería resolver el problema. Yo objeté que no confiábamos en Roma por causa del modo en que otros movimientos habían sido tratados, en ese momento era el caso de la Fraternidad San Pedro. Hubo charlas esporádicas, que permitieron a Roma conocernos mejor. Después de algunos años el Card. Castrillón hizo pública su convicción absoluta de que no éramos cismáticos. Luego, para él éramos católicos. El gestionó un encuentro, tras el cual se produjeron las penosas declaraciones de Mons. Williamson, lo que puso algo de frío en la relación pero a la vez nos llevó a un paso posterior.

Pedimos dos condiciones para restaurar la confianza: la restitución del derecho de decir la misa Tridentina a todos los sacerdotes, algo que parecía imposible 2000 pero fue una realidad den 2007. El papa Benedicto reconoció que la misa tridentina nunca había sido abrogada. Esto fue un hecho mayor, que reintrodujo el derecho a la misa, al menos en teoría. Luego estaba el punto segundo, las excomuniones. Dos años y medio después el tema se completó.

Entonces dijimos que dado el cumplimiento de lo solicitado había necesidad de iniciar conversaciones sobre los problemas doctrinales que nos preocupan. Afortunadamente el papa Benedicto dijo que estas conversaciones eran necesarias, aunque no compartíamos el mismo punto de vista sobre la naturaleza de la necesidad. Pero acordamos llevar adelante las conversaciones doctrinales. Durante dos años tuvimos encuentros en el nivel más alto con la congregación para la Doctrina de la Fe. Sobre los principales puntos de controversia que están, podríamos decir, catalizados por el Concilio. Es decir, que fueron introducidos en la vida de la Iglesia por el Concilio.

Después de estos dos años, Roma hizo una propuesta formal que nos pareció demasiado ambigua, lo que significaba que no iba a solucionar el problema. Les dije que si llegábamos a un acuerdo sobre algo ambiguo solamente posponíamos el problema y dejarlo para después solo podía empeorar las cosas. Teníamos que llegar a una solución antes. Hubo intensas idas y venidas. Se terminó en nada. La situación era muy complicada. Desde dentro de Roma me informaron que el documento propuesto no correspondía al que el papa propuso, de modo que era muy difícil entender qué pasaba.

Con el papa Francisco llegamos a otra etapa. Una situación nueva. Muy interesante y a la vez muy confusa. Yo la defino como una situación paradojal. Porque los problema que nosotros denunciamos, en general empeoraron, mientras que en ciertas partes, en Roma incluso, y la Iglesia en general se comienza a reconocer que hay que hacer algo. De parte de la Congregación de la Fe hay una nueva perspectiva sobre nosotros, porque sostiene que, debido a las discusiones doctrinales quedó claro que la FSSPX no es cismática, es decir que los puntos que defendemos no nos separan de la Iglesia. Ni hay cisma ni hay herejía, afirman.

Ellos insisten en que hay que clarificar algo sobre la percepción de lo que es el Magisterio. Pero somos nosotros los que decimos que ellos están confundiendo este tema. Y lo podemos ver más claramente hoy en día cuando no se entiende qué pertenece al Magisterio. Vemos a la más alta autoridad de la Iglesia que habla y dice, pero no enseña. ¿Qué es eso? ¿Es obligatorio? Pretenden darle autoridad y a la vez dicen que no es obligatorio. Es un gran lío.

Periodista: Esto es lo que sorprende a la gente. Que haya un acercamiento a una Santa Sede y a un papa ambiguo que se aleja de lo que Uds. sostienen.

Esto es lo que llamo paradójico. No es ambiguo. Se puede explicar lo que ocurre allí. Hay dos líneas ahora. Hay que distinguir la posición del papa de la posición de la Congregación de la Fe. No tienen la misma perspectiva sobre el problema pero llegan a la misma conclusión: acabemos con el problema dándole a la FSSPX un reconocimiento.

Tienen puntos de vista distintos que concluyen en lo mismo, es decir, ellos le dan menos importancia al problema que nosotros consideramos el más importante: el Concilio. Ellos reducen la obligatoriedad de la aceptación del Concilio. (1) Por cierto lo digo de un modo sintético, ellos no lo dicen así, pero es lo que dicen. Que la cuestión de la libertad religiosa, de la Nostra Aetate, o sea la relación con las otras religiones, del ecumenismo, inclusive la reforma litúrgica no nos separa de la Iglesia. Podemos cuestionar estas cosas y seguir siendo católicos. El criterio para juzgar nuestro catolicismo ya no serán estos puntos. Esto es muy importante.

Periodista: ¿Pero no ha dicho Mons. Lefebvre que no puede haber posibilidad de comunión a menos que Roma se arrepienta de sus errores? ¿Ha cambiado esto o está en pie?

No, yo creo que en este punto hay dos niveles también. Una es la cuestión sobre en qué realidad vivimos. Esperamos que la Iglesia sea santa y pura y así la confesamos y al a vez vemos que hay muchos miembros de la Iglesia, desde lo más alto a lo más bajo que no viven conforme a esa santidad. Y aunque esto no es nuevo, y ellos son miembros muertos, son miembros de la Iglesia. Hay un lugar en el que se convive con estos sucesos desafortunados en la Iglesia, pero sin olvidar que la Iglesia es una realidad sobrenatural. Hay una parte humana.

Mientras criticamos, atacamos, reprochamos, condenamos los elementos opuestos a la pureza doctrinal que viene de Nuestro Señor, tenemos que convivir con ellos. Nuestro Arzobispo siempre mantuvo esta posición y el fue obispo en la Iglesia. Y el supo que la gente que lo rodeaba no eran todos perfectos. No nos impide convivir, pero sí aceptar eso. El problema se potencia cuando esto viene desde arriba. El problema se multiplica exponencialmente entonces. En este sentido las palabras de Mons. Lefebvre significan: “no tenemos que obedecer en estas cosas”.

Periodista: Pero aquí viene un problema. ¿En ese caso, qué tendría precedencia: la obediencia o la doctrina?

Ante todo, la obediencia auténtica solo puede ocurrir dentro de la Tradición. El papa no es un librepensador. No puede inventar lo que le plazca. El está obligado por lo que se llama “depósito de la Fe”. Aquí viene al caso la famosa cita sobre la infalibilidad pontificia (2). Esta no le ha sido asegurada a San Pedro y sus sucesores para que bajo tal inspiración puedan inventar algo nuevo. Absolutamente imposible. Sino que con la asistencia del Espíritu Santo el papa puede mantener santo y transmitir fielmente este depósito de la Fe. Naturalmente, si hablamos de obediencia, por supuesto, hay que obedecer a los superiores, a los obispos, al papa que continúan esta enseñanza y son fieles a esta misión.

Periodista: ¿Cuáles son los motivos de este acercamiento? Mucha gente dice que Uds. tienen la necesidad de ordenar nuevos obispos? ¿Cuál es su respuesta a esta afirmación?

No. Siempre hemos dicho: no estamos fuera de la Iglesia. Mantenemos esto y repetimos que tenemos todo los elementos necesarios para tener lo que en otros tiempos se ha entendido como “estar en comunión” con la Iglesia. Desde el Concilio se ha dado otro sentido a estas palabras, se habla de la “comunión plena” y de la “comunión parcial”, lo que nuevamente trae confusión sobre las cosas. Un católico normalmente entendería por comunión, en el sentido tradicional, estar dentro o fuera de la Iglesia, ser cismático o ser católico, punto. Esto que ahora han introducido no se sabe realmente qué es. Nosotros creemos tener el derecho de ser llamados católicos porque los somos, reconocemos a las autoridades y tenemos los elementos necesarios para serlo.

Pero además de esto, yo no busco esta regularización canónica como algo absoluto. Es nuestro derecho tenerla, pero no vamos a poner en riesgo o lastimar la Fe o la disciplina de la Iglesia para obtenerla. Consideramos una injusticia que se nos la niegue y la reclamamos. Eso es todo. Si nos ponen en la elección de guardar la Fe o hacer un acuerdo de componenda, queda claro lo que vamos a hacer: no vamos a una componenda.

Periodista. Mons. Williamson dice que Ud. va hacia una tendencia modernista, que hay un riesgo en esto porque formando parte de la tendencia modernista se corren riesgos serios. ¿Qué responde a esto? ¿Cree que hay un riesgo? ¿Qué medidas tomará para prevenir tal riesgo?

Lo que diría es que los riesgos están en todas partes. La situación general de la Iglesia es muy riesgosa tal como está. Hay peligros en todas partes. Yo describo nuestra situación como la de alguien parado en la cima de una montaña, con un precipicio a un lado y otro al otro lado. Si coloca su pie en el lugar equivocado, a derecha o a izquierda, cae en el abismo. Y al diablo no le interesa para qué lado uno caiga, lo que le importa es que uno caiga.

Creo que es un milagro que no hayamos caído hasta ahora y rezamos para que tal cosa no suceda. La perspectiva de Mons. Williamson está completamente equivocada. Él piensa, en primer lugar, que tenemos la intención de entrar en componendas, no vamos a un acuerdo a cualquier precio. Y en segundo lugar él piensa que vamos a estar bajo la influencia de los prelados liberales y como ellos son las autoridades, nosotros necesariamente iremos por ese camino, siguiendo la corriente dominante. De nuevo repito: no es una opción. Pedimos a Roma garantías de que podremos continuar haciendo lo que hemos venido haciendo.

Periodista: ¿Y Ud. ve ya esas garantías que Ud. considera aceptables o no aún?

Le diría que cuanto más avanzamos Roma se vuelve menos exigente. Por eso digo que estamos llegando a un punto más cercano porque Roma, poco a poco está concediendo lo que consideramos como necesario. Y lo que ellos comienzan a ver como necesario, dada la situación de la Iglesia. No es toda Roma, es una parte. La parte más conservadora que está completamente apabullada por lo que está sucediendo en la Iglesia.

Periodista: Dada la situación de la Iglesia hoy y el descontento que hay, ¿los ven a Uds. como los que vienen a rescatar a la Iglesia?

Algunos en Roma nos lo dicen. No usan la palabra “rescate” pero sí “ayuda”. Y definitivamente hay palabras en este sentido en el documento que nos han propuesto. No estamos inventando nada. Es que la situación de la Iglesia es catastrófica y continúa empeorando. Y ahora, finalmente, se oyen voces que empiezan a hablar, gente que se acerca a nosotros y ya no ve nuestra posición tan mal como solía. (Risas)

Periodista: ¿Y qué le diría a aquellos que al ver la situación de la Iglesia están tan enojados y consternados? ¿Les diría que es la misericordia de Dios la que los trae a Uds. de nuevo a la comunión plena? El favor de Dios.

Estoy convencido de que Dios no ha abandonado su Iglesia. Permite pruebas pero está siempre allí. Es muy difícil, con anticipación, dar tales nombres o etiquetas. Para mi el hecho de que no nos hayan condenado en esta situación de la Iglesia es realmente una paradoja, porque no hemos cambiado nada y continuamos haciendo lo mismo. Por eso continuamos denunciando lo que está ocurriendo y no obstante se pueden ver esos movimientos a nuestro favor dentro de Roma… Para mí, sí. Yo veo la mano de Dios en ese sentido. Y, pase lo que pase, que no lo se, es un buen signo misericordia de Dios para con todos.

Periodista: Se dice que Ud. simpatiza con este papa en diversos aspectos. ¿Es esto cierto, que Ud. le tiene simpatía?

Este Santo Padre es totalmente atípico. Y el problema que tenemos cuando consideramos su persona es tratar de ponerlo en alguna de las categorías a las que estamos acostumbrados. Uno de los mayores problemas es que el modo normal de juzgar a alguien es ver qué hace y concluir: hace esto, luego piensa de tal manera. De modo de llegar a una doctrina o inclusive a una ideología. Pero si alguien trata de hacer esto con este papa queda completamente confundido. Porque un día hace una cosa y al día siguiente hace o dice casi lo contrario.

Este es uno de los puntos más confusos del papa actual y tenemos que entender que su acción no está en ese nivel. Lo ha dicho muchas veces: que él considera la doctrina más bien como un obstáculo con el que hay que luchar para llegar a la gente, porque para él lo más importante es la vida, la persona y trata de ver a la persona. Y en ese sentido le diría que es muy humano. Pero cuales son los motivos. Para mí es alguien que quiere que todos se salven, que todos lleguen a Dios y que es como un rescatista que al final se suelta de su soga de seguridad para ponerse él mismo en una situación de inseguridad para llegar a la gente. Y le diría que eso es probablemente lo que está haciendo con nosotros. Para los modernistas, ciertamente, (risas) se ha desatado su cuerda de seguridad para llegar hasta nosotros, y sin duda va a tener problemas con algunos en la Iglesia, por su acercamiento…

Periodista: Es interesante, porque hay mucha crítica, de la más dura, dirigida por él a los que él llama “doctores de la Ley” y a los que considera una especie de virus. Y uno piensa: ¿está hablando de la FSSPX? ¿Qué nos puede decir? El parece estar muy enojado contra personas que piensan como Uds.

Sí, yo inclusive hablé con personas en Roma para preguntarles: “¿A quién se refiere, adónde apunta?” (Risas) Ellos no saben, no saben qué decir. Dicen, tal vez a Uds. pero más probablemente va dirigido contra los conservadores norteamericanos. Realmente, con franqueza, no se. Es clarísimo que le disgustan las personas muy ideológicas. Y creo que nos conoce lo suficiente por su contacto con nosotros en la Argentina como para ver que podemos tener una posición muy firme en la doctrina pero nos importa la gente. Que mostramos una acción genuina coherente con esta doctrina. Creo que la doctrina a él no le interesa, no es eso. Sin duda no está de acuerdo con nosotros en esos puntos, cuando atacamos el Concilio… definitivamente no nos considera por eso. Pero para él la doctrina no es tan importante como la gente y cree que hemos dado suficiente prueba de que somos católicos por nuestro interés por la gente.

Periodista: ¿Ud. ve que él no está contento con la Iglesia del Establishment, autocomplaciente, la Iglesia que no va en busca a la oveja perdida?

No iría tan lejos. Creo que nos ve genuinos. Punto. Sin duda ve cosas con las que no está de acuerdo con nosotros y piensa que no vamos a cambiar. Pero para él eso no es importante. Lo importante para él es amar a Jesús.

La historia de la Iglesia está llena, y si la consideramos hoy en día más aún, de situaciones caóticas. Esto significa que hay un montón de trabajo que hacer y cada católico que está en tal situación debe reflexionar: “¿qué debo hacer?”; en forma activa o pasiva para que se pueda volver a una situación normal. No creo que un reconocimiento sea el fin del problema. Problema que no somos nosotros sino lo que ocurre hoy en la Iglesia, esta gran confusión en todos los niveles, en especial en la doctrina.

 

 

Periodista: ¿Ve Ud. lo que ocurre como un indicador de lo que Uds. venían diciendo desde tiempo atrás?

Lo veo como un paso, que prueba de que estábamos en lo correcto, pero no es aún el fin. De ningún modo.

Periodista: ¿Si fuesen regularizados, que salvaguardas deberían tener para seguir siendo críticos, si es el caso lo requiere? ¿Se les va a permitir?

Bueno, lo nuevo ahora, desde hace dos años es que hay otras voces que se han levantado. Esto en la práctica nos garantiza que no somos los únicos. Si fuésemos los únicos, habría sido un motivo de preocupación, pero ahora mismo, otras voces comienzan a expresarse, creo que se ha hecho costumbre, (risas) es algo ya admitido. Las autoridades están casi retrocediendo porque la situación es tan grave que comienzan a sentirse aliviados ante cualquier voz que comienza a señalar la dirección correcta para salir de esta situación.

Periodista: Como otra condición algunos dicen que Uds. quieren pedirle al papa que la cabeza de la FSSPX tenga el rango de cardenal, por ejemplo. ¿Hay algo de eso?

No, no. Es atribución del papa decidir quiénes son sus consejeros, porque un cardenal en teoría es un consejero. Nosotros tenemos una tarea que es permanecer en nuestro puesto para hacer lo que debemos hacer, en todo lugar, y no soñar. No creo que ser cardenal cambie nada. Cualquier cargo que tengamos que ocupar tenemos que ejercerlo ante Dios y eso es todo.

Periodista: Sobre el problema y los cuestionamientos que tienen contra el Concilio. ¿Dejarán que las cosas sigan adelante o habrá pedidos para que cambien?

Estas discusiones están forzadas por Roma misma. Los pedidos seguirán. Definitivamente mantendremos una posición sobre la urgencia de hacer correcciones en estos temas. Y al mismo tiempo creo que ellos mismos comienzan a reconocer esa urgencia.

Periodista: Y ¿qué pasará si no hacen nada de eso, si nada sucede?

Bueno, seremos pacientes. Ya llegará.

Periodista: Quisiera saber cuán confiado está Ud. de que los fieles en la FSSPX están respaldándolo. Porque, para poner un ejemplo, sobre Amoris Laetitia, la Exhortación Apostólica, me imagino que un buen número de sus fieles no estará de acuerdo.

Bueno, ninguno de nosotros está de acuerdo.

Periodista. Pero entonces, ¿no hace esto más escéptico y reticente el acercamiento a un acuerdo para una comunión plena, o sea, ser regularizados?

Yo creo que si Ud. no tiene toda la fotografía a la vista le puede parecer loco hacer un acuerdo ahora. Va a ser un verdadero trabajo y tomará su tiempo llevar a los fieles a darse cuenta de que esta nueva etapa de la historia de la Iglesia conlleva una nueva realidad. Nosotros estamos inmersos en una realidad, tenemos que entenderla del modo más preciso que sea posible para actuar correctamente. Simplemente decir que no tomaremos decisiones porque las cosas están mal no es lo que Nuestro Señor pide a sus Apóstoles.

Periodista: Otro problema de ayer mismo, las mujeres diaconisas. Le pregunto lo que piensa de esto y si puede ayudar para que su gente lo respalde.

Esto no cambia el problema de fondo. Solo agrega otro elemento de confusión en la tragedia de la Iglesia. Es jugar con las palabras, tratar de aplicar hoy cosas que ocurrieron en el pasado pero no en del mismo modo que se las presenta ahora. Encontramos en la Sagrada Escritura, en San Pablo, que se habla de diaconisas, pero no era un ministerio sacramental y no tiene nada que ver con lo que se presenta ahora, sino con el servicio, la ayuda. Era un tiempo en que había una similitud con el servicio que se pedía a los diáconos, pero era algo de dos niveles distintos. El diácono tenía, y tiene hoy, naturalmente, el poder sacramental que las diaconisas de ese tiempo NO tenían. Es mezclar las cosas y traer más confusión.

Naturalmente toca puntos muy, muy delicados. Sabemos que los modernistas quieren habilitar a las mujeres al sacerdocio y al episcopado. Y esto es interesante porque Roma se tomó el trabajo de definir como un pecado contra la Fe el pretender que pudiese haber mujeres sacerdotisas u obispesas. Sostener esta posición implica quedar fuera de la Iglesia. La pérdida de la Fe.

Periodista: ¿Y no ve Ud. un propósito ulterior detrás de este tipo de propuestas? ¿Qué dice Ud.?

No necesariamente. No de parte del papa, porque como dije él no tiene una estrategia ideológica. Él tiene otra perspectiva. Claro que hay gente que sí tiene esta perspectiva ideológica y que buscará dirigir las cosas en esa dirección. Eso es muy claro.

Periodista: ¿Ud. cree que el papa lo escucha cuando se entrevistan?

Parece que lo hiciera, pero no quiere hablar de doctrina. De modo que hablamos de salvar las almas y de buscar caminos para esa salvación.

Periodista: La doctrina está en un segundo plano.

En su perspectiva, en lo que hace a solucionar los problemas, sí. Estoy muy convencido de esto.

Periodista: ¿Le preocupa que él quiera acercase a Ud. y convencerlo, como mucha gente piensa, para neutralizarlo, para acallarlo?

No es su perspectiva. Al contrario es alguien que ve como algo ventajoso tener controversias. El mismo es muy controversial. Y creo que nos quiere así para provocar una nueva situación que conduzca a una síntesis mejor. Por supuesto estamos en desacuerdo con esa perspectiva dialéctica, pero bien podría ser eso lo que explica su pensamiento. Aunque no lo aseguraría, no tengo elementos suficientes.

Periodista: Sobre Mons. Williamson. ¿Qué piensa de sus consagraciones episcopales para su así llamada “resistencia”? ¿Es una de sus preocupaciones?

¡No! Para mí ya se ha ido, infortunadamente. Muy infortunadamente. Ha dado un paso hacia el abismo, es una piedra en el agua. No cambia nada y no ayuda de ningún modo. Ha sido un grave error. Recemos por él.

Periodista: Hay gente que dice que su expulsión por desobediencia es incoherente porque Ud. está en desobediencia con Roma.

Justamente, nosotros afirmamos que no somos desobedientes, que mantenemos el principio de la obediencia como una necesidad. Por eso cada vez que el papa pide hacer lo que es católico, o sea lo que la Iglesia siempre ha pedido hacer y corresponde hacer, nos sometemos y lo seguimos. No somos desobedientes por principio. Y la obediencia es un muy, muy profundo principio católico.

Periodista: Hoy es el día de Fátima. Como Ud. sabe, la Hermana Lucía y el Card. Caffarra han dicho algo de estos temas: que la apostasía vendrá desde lo más alto de la Iglesia. ¿Considera que hay algo que comentar sobre esto? (3)

No sabemos si esa cita está incluida en el texto del Tercer Mensaje. Hay un montón de reconstrucciones. Lo que es obvio es que no todo ha sido publicado. La Hermana Lucía, en su tercera memoria, cita palabras de la Santísima Virgen y luego ese escribe ese “etc.”. Lo que Roma publicó no son “palabras” sino una “visión”. Es obvio que algo falta. Ahora, ¿qué es lo que falta? Todos tratamos de reconstruir esta parte por referencias y citas de los que han leído el secreto.

Es muy interesante y yo solo puedo decir con certeza que alude a la Fe. El papa Benedicto, hoy cardenal Ratzinger lo ha dicho: habla de peligros sobre la Fe y la Iglesia, no es solo la visión. (4)Tenemos también el informe del P. Fuentes quien después de hablar con la Hermana Lucía pronuncia una conferencia muy impresionante y en la que puede estar reflejado no necesariamente todo el mensaje o el secreto pero la percepción que la Hermana Lucía tenía de este menaje. Y en ella alude a esta “desorientación diabólica” que por cierto está en lo más alto de la Jerarquía. Creo que es lo que tenemos ante nosotros.

Periodista: ¿Cómo cree que las cosas serán en el futuro? ¿Cual es su esperanza sobre el futuro?

La parte humana es muy difícil de describir. Yo diría que si Dios permite que esto continúe en manos humanas las cosas empeorarán más aún de lo que hoy podemos ver. Serán aún más confusas. El Papa Benedicto, en su libro “La Sal de la Tierra” describe la disolución de la Iglesia en pequeñas comunidades, como islas. Y sí, si Dios permite que las cosas que hoy vivimos sigan desarrollándose esta es la situación que vamos a enfrentar. Tendremos pedazos o lugares de catolicismo en el medio de un tiempo de abandono moral.

Periodista: Y lo principal es poner al hombre antes que a Dios.

Definitivamente. La Iglesia es divina, lo que significa que su misión es sobrenatural. Y si se la trata de descender por medios humanos, se la disuelve. Sabemos que no puede ser destruida, pero harán todo lo posible para lograr esa destrucción.

Periodista: Mons. Lefebvre hablaba de un eclipse de la Iglesia.

Es correcto. Eso es de La Sallette. La Sallette decía eso. Eclipse significa que algo está allí pero no se lo puede ver, al menos por un tiempo. ¿Permitirá Dios que las cosas lleguen tan lejos? Bueno, estoy seguro de que mucha gente se pregunta hoy dónde está la Iglesia. De modo que tal vez ya hayamos llegado tan lejos…

Notas:

(1) Luego de esto, Francisco insistió al pasar, en una entrevista a La Croix, que había que dar al Conclio su valor y pareció sujetar a esto una regularización, pero sin demasiado énfasis. Afirmó también que no había ningún apuro. (Ce serait une solution possible mais auparavant, il faut établir un accord fondamental avec eux. Le concile Vatican II a sa valeur. On avance lentement, avec patience.) Ver original aquí

(2)“Porque el Espíritu Santo no les fue prometido a los sucesores de Pedro, a fin de que ellos propaguen una nueva doctrina revelada, sino que, bajo la asistencia del Divino Espíritu, puedan preservar incólume, y explicar con toda fidelidad la revelación o depósito de la fe, trasmitido por los apóstoles”. Concilio Vaticano I.

(3) La Hermana Lucía advirtió al Cardenal Caffarra en una carta dirigida al prelado que “El conflicto final entre Nuestro Señor y el reino de Satanás será sobre el matrimonio y la familia”. Citado por Antonio Socci en “La Profecía Final”.

(4) Ahora mismo aparece nueva información sobre el tema. Ver aquí“Hay más de lo que hemos publicado”, atribuye alguien muy cercano a Ratzinger.

Fuente: National Catholic Register

Traducción: Panorama Católico Internacional.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

YouTube