Panorama Católico

Las Bases de Alberdi, de Paul Groussac

El nuevo sello editorial Espuela no deja de sorprendernos con la originalidad de sus títulos. En su segunda entrega reedita la obra de Paul Groussac, escritor francés que vivió y desarrolló la mayor parte de su vida pública en la Argentina, y escribió en castellano.

Paul Groussac
Las Bases de Alberdi

Ediciones Espuela
Buenos Aires, 2005
97 págs.

El nuevo sello editorial Espuela no deja de sorprendernos con la originalidad de sus títulos. En su segunda entrega reedita la obra de Paul Groussac, escritor francés que vivió y desarrolló la mayor parte de su vida pública en la Argentina, y escribió en castellano.

Paul Groussac
Las Bases de Alberdi

Ediciones Espuela
Buenos Aires, 2005
97 págs.

Formado en la educación clásica del Liceo francés, marino y viajero, recaló en Buenos Aires a los 18 años, huyendo del infortunio y desarrolló una carrera como educador, estudioso, ensayista y finalmente Director de la Biblioteca Nacional, durante cuyo mandato perdió la vista, cuatro años antes de morir, en 1929.

Francés al fin, cultivó un estilo irónico, perfeccionista a la vez que ameno. Recordamos la agradable sorpresa que en nuestra juventud nos deparó la lectura de “Los que Pasaban”, ensayos biográficos de algunos personajes de la generación del &#8217…80.

En esta obra, el editor ha tenido el ingenioso mérito de argumentar contra el gran tótem constitucional argentino, Juan Bautista Alberdi (aquel a quien Anzoátegui definiera con frase lapidaria: “Dijo &#8216…gobernar es poblar&#8217… y murió soltero”). Mérito porque su figura (la de Alberdi) está sobrevaluada. Ingenioso porque un liberal desmenuza y tritura a otro liberal. Claro que en un caso se trataba de un aficionado a los minués con arrebatos de legislador (Alberdi) y en el otro, un hombre culto, hecho en la adversidad, con enorme sentido de la realidad, gran vocación de estudio, rigor intelectual e inteligencia privilegiada. Este liberal, Groussac, no es tan liberal que no deteste las contradicciones y la improvisación guitarresca. Es más francés que liberal, podríamos decir.

Aunque el tema exige del lector un cierto sustrato de formación jurídica, todo hombre medianamente culto, sobre todo si es amante del buen castellano -este francés escribía un magnífico castellano- lo leerá con gusto y provecho.

Deberían leerlo los políticos que están en campaña, pero la mayoría de ellos no sabe leer.

Nota:

Tomamos prestada una breve reseña biográfica de la editorial El Elefante Blanco, que ha publicado otra de sus obras notables, “Santiago de Liniers, Conde de Buenos Aires”.

Paul Groussac

Historiador, crítico y novelista, Franá§ois-Paul Groussac nació en Tolouse, Haute Garonne (Francia) el 15 de febrero de 1848. Inició estudios en el liceo de su ciudad natal y rindió examen de ingreso en la Escuela Naval de Brest, donde fue admitido pero no se incorporó por la seducción que ejerció en su espíritu la idea de realizar un viaje alrededor del mundo, que al final terminó en París, al quedar exhaustos sus bolsillos. Su orgullo no le permitió regresar al hogar paterno y optó por dirigirse a Burdeos, de donde se embarcó rumbo a Buenos Aires.

Allí llegó en febrero de 1866, tenía 18 años, ignoraba el idioma y carecía de profesión, pero poseía sólidos conocimientos clásicos. Trabajó como ovejero en San Antonio de Areco, estudió la lengua española y, en 1870, obtuvo una cátedra de matemáticas en el Colegio Nacional fundado por Mitre. Sus colaboraciones en distintas publicaciones le obtuvieron el ofrecimiento de Cátedras en el Colegio Nacional de Tucumán en 1871, donde se desempeñó hasta 1874, año en que fue expulsado tras la publicación de un artículo titulado El Colegio Nacional. Su decadencia y ruina.

De 1874 a 1878 fue inspector nacional de educación y en este último año asumió la dirección de la Escuela Normal de Tucumán. El 8 de marzo de 1883 inició un viaje a Europa, donde conoció a Emilio Zola, Edmundo Gongourt, Victor Hugo y otros escritores. De regreso al país se desempeñó como Inspector de enseñanza secundaria, intentando reorganizar el personal de enseñanza y reformar el plan de estudios. En 1885 fue designado Director de la Biblioteca Nacional, donde emprendió dos publicaciones memorables, La Biblioteca y Los Anales .

En 1925 tras años cargados de trabajos, perdió la vista y, cuatro años más tarde, falleció, el 27 de junio de 1929.

Entre sus obras que se destacan por su prosa admirable, cabe mencionar Ensayo histórico sobre el Tucumán, Fruto vedado, Del Plata al Niagara, La Biblioteca Nacional de Buenos Aires, Santiago de Liniers, Conde de Buenos Aires y Mendoza y Garay.

www.elefanteblanco.com

Volver a la Portada

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *