Panorama Católico

Las Declaraciones de Mons Baseotto ¿imprudentes?

Escribe Renzo Passini

Al menos así las juzga “Chiche” Duhalde, quien por el momento parece haber olvidado su interna con la primera dama, y en esta batalla al menos, hace causa común con quien sabe qué fuerzas ocultas.

Veamos los hechos por un momento con tranquilidad y sin pasiones.

Escribe Renzo Passini

Al menos así las juzga “Chiche” Duhalde, quien por el momento parece haber olvidado su interna con la primera dama, y en esta batalla al menos, hace causa común con quien sabe qué fuerzas ocultas.

Veamos los hechos por un momento con tranquilidad y sin pasiones.

a) El aborto es un crímen horrendo porque implica el asesinato de un inocente e indefenso con la complicidad de su madre y de un profesional de la “salud”. Recientemente el Santo Padre, en su último libro hasta lo compara con el famoso “Holocausto”.

b) El Ministro de Salud, promueve públicamente su despenalización. Su argumento es el remanido de las muertes que provocan los abortos “clandestinos”. En la misma lógica, habría que preguntarle porqué no propone idéntica medida para las violaciones, los secuestros extorsivos, etc. También en estos casos, la despenalización podría garantizar que la vida de las violadas y los secuestrados no corriera peligro. El sofisma es insostenible con un mínimo de buena fe.

c) Mons. Baseotto como Obispo Católico está obligado a levantar su voz contra lo que el Magisterio Católico unánimemente condena como un crímen abominable. Y como funcionario público argentino debe también defender la vida desde su concepción en coherencia con nuestra tradición jurídico-política y con el derecho positivo vigente.

d) De la lectura de su carta, en ningún lado surge que proponga vías de hecho contra el ministro (quien sí propone la legalización de la pena de muerte inaudita parte sobre inocentes e indefensos). La cita evangélica viene a propósito de la frase “me hizo recordar“. El resto es construcción de los medios. Tal vez algún psicólogo freudiano podría agregar algo para entender la desmedida reacción contra quien solo cumple con su deber. Algún “complejo de culpa” o algún “miedo no asumido” como no somos competentes en el rubro, sólo hacemos la sugerencia sin animarnos más.

De lo expuesto, surge que no hubo imprudencia. En particular a la luz de la historia argentina. Concretamente: recordemos cómo se aprobó el divorcio vincular entre nosotros. La conclusión es que, visto el estado de descristianización generalizado del país, sólo voces claras y contundentes, son capaces de sacudir la modorra de la gente. Los documentos episcopales que “cumplen”, en tono anodino y “políticamente correcto”, sólo sirven de anestesia para las pocas voluntades que se pueden movilizar.

Alguien me dijo: “Pero la cita es muy fuerte”. Ahora pregunto: ¿el asesinato de inocentes en masa no es algo más “fuerte” que la cita? La estrategia abortista es “instalar” el tema, hacer de él algo “opinable”, menos dramático, algo con lo que se puede convivir en un “pluralismo respetuoso del otro” (no del no nacido, claro). La declaración de Mons. Baseotto pegó en el centro de esa estrategia.

Por eso la reacción. La prudencia virtuosa, la verdadera, no es la carnal. Ella exige de la fortaleza y de la justicia. La experiencia muestra el acierto de la observación ignaciana de que hacer frente al enemigo con remilgos, sólo logra hacerlo más audáz. Los demonios encarnados que propugnan el aborto sólo logran el apoyo de los politicos con sobornos y convenciéndolos que si lo despenalizan “con la Iglesia no pasa nada”. Lo prudente es demostrarles que sí pasa, y que hacerlo va a tener las peores consecuencias para ellos. En caso contrario, el aborto será legal en breve y una vez más lloraremos como mujeres lo que no supimos defender como hombres.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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