Panorama Católico

Las Dos Instancias del Pensar

1ª Instancia: repetidamente se pregunta Martín Heidegger ¿Por qué hay ente y no más bien nada? Estimamos que el interrogante nos convida a formularnos este otro. ¿Por qué hay SER y no más bien NADA? Y bien, el mismo modo de preguntar conlleva implícita la respuesta ya que no es el SER, sino la NADA la que “brilla” en el horizonte de nuestro entendimiento. No podemos extrañarnos, ya que siendo metafísicamente axiomático que nadie puede ser causa de sí mismo ¿por qué el SER habría de ser una excepción? En cuanto a la eternidad que se le atribuye, ella es algo absolutamente impensable para nosotros. En todo caso, la única eternidad concebible no es sino la de la NADA. Desde ya que la pregunta cobra sentido, si previamente se hace abstracción de toda realidad entitativa.

Escribe Alberto G. del Castillo

1ª Instancia: repetidamente se pregunta Martín Heidegger ¿Por qué hay ente y no más bien nada? Estimamos que el interrogante nos convida a formularnos este otro. ¿Por qué hay SER y no más bien NADA? Y bien, el mismo modo de preguntar conlleva implícita la respuesta ya que no es el SER, sino la NADA la que “brilla” en el horizonte de nuestro entendimiento. No podemos extrañarnos, ya que siendo metafísicamente axiomático que nadie puede ser causa de sí mismo ¿por qué el SER habría de ser una excepción? En cuanto a la eternidad que se le atribuye, ella es algo absolutamente impensable para nosotros. En todo caso, la única eternidad concebible no es sino la de la NADA. Desde ya que la pregunta cobra sentido, si previamente se hace abstracción de toda realidad entitativa.

Escribe Alberto G. del Castillo

2ª Instancia: puesto que el existir es esencial atributo del ente, nos parece que la sentencia cartesiana “pienso, luego existo”, puédese interpretar en el sentido de que el pensar nos remite al ente.

-¿Al ente?
-Sí, al ente que somos nosotros mismos…

Y como nuestro YO es el ente del cual tenemos íntima conciencia, de él tenemos también la más absoluta certeza, razón que lo convierte en un muy apropiado –no el único- punto de partida del filosofar.

Pero antes de analizar las consecuencias que se pueden inferir de este conocimiento experiencial, nos va a convenir por lo que veremos luego, tener presente que así como no pueden ser infinitos los peldaños de una escalera (forzoso es que haya un primer escalón) así no puede ser infinito el número de nuestros antepasados.

Y ahora, y para proseguir en esta segunda instancia del pensar, nada mejor que –haciendo abstracción de las generaciones que nos han precedido- retroproyectarnos en el tiempo, hasta situarnos en la sola compañía de nosotros mismos.

Y entonces, como si en el Edén estuviéramos –atónitos podremos comprobar nuestra abrumadora indigencia óntica.

No hemos sido siempre; podríamos ser nada todavía. Lo que significa que somos unos ex-sistentes, o sea, sistentes por otro (ab alio). Esto nos hace de paso llegar a la conclusión de que tal es la condición de todo ente.

Sucede además, que sin antepasados a la vista –ver nota al pie- en el atalaya en que nos hemos ubicado, nos es dado vivir la excepcional experiencia de enfrentarnos con la NADA, de la que inexplicablemente habríamos surgido.

Pero esta NADA, imposible no advertirlo, es incapaz de darnos razón de nuestra existencia. Henos aquí, a pesar de nuestra inteligencia, en un callejón aparentemente sin salida.

Se impone entonces –no nos queda otra alternativa- que la de reconsiderar la conclusión a la que habíamos llegado al inicio de nuestra especulación
.
Y será nuestra propiísima indigencia óntica, la que nos habrá de enseñar un camino.

-¿Un camino?
-Si, un camino, el que conduce al SER, el mismísimo SER en el que como dice San Pablo “nos movemos, vivimos y somos”, y que justamente explica, nuestra presencia en la soledad de el Edén…

Nota: De ex profeso hemos excluido la hipótesis evolucionista, toda vez que de nadie se supo nunca que haya presentado en sociedad, a la mona que lo parió…

-Los interesados en esta temática filosófica pueden leer nuestro artículo “Acerca de la Nada y el Ser” publicado en esta página digital.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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