Panorama Católico

Las internas de la FSSPX, mitos y realidades

Recientemente, de un modo involuntario, caí en la lectura de un texto que cierto blog, de cuyo nombre prefiero no acordarme, tomaba de otro, que a su vez transcribía de otro.

El primer blog es "lefebrista" disidente. (1)

El segundo, el de un francotirador (franco también por francés) especializado en buscar roña en la filas del tradicionalismo. (2)

El tercero… es un grupo, o grupito, no lo se, que edita las más fantásticas hipótesis sobre la FSSPX, desde una perspectiva sedevacantista. Así como han afirmado que Mons. Williamson es miembro de la sociedad de los Rosacruces, y lo sostienen, ahora han adoptado a Mons. Tissier de Mallerais como el "evêque de ferre", hasta que el pobre Mons. Tissier caiga en desgracia. Lo denominaremos (3).

Escribe Marcelo González

Recientemente, de un modo involuntario, caí en la lectura de un texto que cierto blog, de cuyo nombre prefiero no acordarme, tomaba de otro, que a su vez transcribía de otro.

El primer blog es "lefebrista" disidente. (1)

El segundo, el de un francotirador (franco también por francés) especializado en buscar roña en la filas del tradicionalismo. (2)

El tercero… es un grupo, o grupito, no lo se, que edita las más fantásticas hipótesis sobre la FSSPX, desde una perspectiva sedevacantista. Así como han afirmado que Mons. Williamson es miembro de la sociedad de los Rosacruces, y lo sostienen, ahora han adoptado a Mons. Tissier de Mallerais como el "evêque de ferre", hasta que el pobre Mons. Tissier caiga en desgracia. Lo denominaremos (3).

Escribe Marcelo González

Huelga decir que el blog (1) es defensor a ultranza de Mons. Williamson y abanderado en la lucha contra la presunta conspiración para someterlo al silencio. No hay tal conspiración. El pedido es público. No obstante no teme recoger como serias informaciones de quienes dicen que Mons. Williamson es caballero rosacruz… ¿Se entiende? No.

El blog (2) acusa a Mons. Fellay de haber instalado un régimen de terrorismo símil soviético dentro de la FSSPX, y es por eso que solo dos intrépidos sacerdotes dicen lo que la mayoría piensa y calla por temor a la expulsión… (¡hato de cobardes!)

Uno de los intrépidos sacerdotes, de apellido árabe, lo llamaremos (sacerdote a) ha dicho infinidad de dislates a lo largo de muchos años, comprometiendo no solo su seriedad, sino también la salud mental y espiritual de sus fieles, y creando gran inquietud y confusión por sus intervenciones en la web. (El también tiene un blog, con nombre en latín, que es una cita evangélica, escrita con una falta de ortografía…). Bien, barruntamos por el repulgue la calidad de la empanada.

Este sacerdote, en breve tiempo sería expulsado de la FSSPX. La causa es que ha recibido dos admoniciones desde la Casa General por su comportamiento inopinado y por sus dichos cuanto menos estrafalarios, groseros y brutales (además de su costumbre de ventilar por la web las cuestiones disciplinarias que lo afectan). Puede pedir perdón. Tiene un plazo prudencial para hacerlo, pero parece que no está dispuesto más que a doblar la apuesta.

El segundo intrépido (sacerdote b) reside en una isla de jurisdicción territorial francesa, después de haber sido trasladado de aquí para allá en busca de un lugar donde no metiera bulla. También ha recibido una admonición y aparentemente la ha acatado, salvo que sea cierto lo que dice el sitio (2) (sin contar con el testimonio personal de algunos fieles abordados telefónicamente por él en términos que bien podrían ser considerados de verdadera incitación a la rebelión, bajo razones ignotas por juramentado silencio). La cosa no huele bien, pero… no hay que prejuzgar.

Según el blog (2), citado por el blog (3) el susodicho sacerdote habría dejado sin palabras a Mons. Fellay ante una cincuentena de sacerdotes al citar un texto de Mons. Lefebrvre en cierta reunión de la que no tenemos más detalles. Se deduce que el silencio del obispo y las miradas perplejas de los asistentes (que no abrieron la boca por terror a las represalias, dice el bloguero) dejan bien a las claras que el pensamiento del sacerdote intrépido (b) representa el de la mayoría del clero de la FSSPX. Sin más artificios probatorios, se da por bueno. Y a algunas mentes, esto resulta obvio, porque ya lo tienen aceptado como verdad, sin más prueba. Sobre todo, esto sí se da como prueba, el sacerdote (b) es más antiguo que Mons. Fellay en su pertenencia a la FSSPX. (En esta línea de pensamiento, habría que averiguar que opina el más viejo de todos).

Ya se da por un hecho la implosión virtual de la FSSPX, que estaría en estado deliberativo a causa de las conversaciones con Roma y el "cariz modernista de las frases de Mons. Fellay a la prensa".

Según mi apreciación, el régimen de terror que se atribuye a Mons. Fellay es una fantasía, y si algo se le podría recriminar es su excesiva paciencia para con algunos alborotadores crónicos malacostumbrados porque se les perdona todo. Pero esto es solo mi humilde opinión.

En honor a la verdad, debo decir que ambos sacerdotes serían valiosísimos, si se dedicaran más a su apostolado y menos al conspiracionismo. Y si dieran a su feligresía un ejemplo de humilde ubicación de sus opiniones en el terreno de las opiniones, y no en el del magisterio. Aunque a esta altura, lo único sensato que pueden hacer es no hablar más sobre estos temas porque el merengue está ya demasiado revuelto.

Y en honor a la lealtad debo decir que tengo para con uno de ellos una deuda de gratitud difícil de pagar, por lo cual no escribo estas líneas con alegría precisamente, sino con pena y deseo de que todo llegue a buen puerto.

El caso Williamson, ¿del negacionismo al dialoguismo?

Huelga poner en antecedentes al lector sobre el caso Williamson. Hoy se ha convertido (tal vez involuntariamente) en el adalid de los descontentos que dentro y fuera de la FSSPX opinan con gran soltura de cuerpo encabalgando todo en un solo tema, a saber, si fue o no prudente lo que declaró (negacionismo) con su opinión sobre los pasos que ha dado la FSSPX con Roma (dialoguismo). Pero ocurre que Mons. Williamson que tiene sus opiniones sobre el tema negacionismo, tiene también sus opiniones sobre el tema dialoguismo. Y lo que a unos place a otros desplace.

Para se más claros, las disputas históricas de las cuales se han seguido tantos dolores de cabeza para la FSSPX han hecho del obispo británico el héroe de un sector de gente que o bien quiere subirse al tren de su fama o bien lo admira sinceramente, con una admiración un poco repentina y novedosa en muchos casos, debemos acotar.

Entonces tenemos, por ejemplo, negacionistas antidialoguistas que no pueden justificar su apoyo a Mons. Williamson, quien está perfectamente conteste con los pasos dados por la FSSPX para con Roma. A la vez que hay pronegacionistas dialoguistas, (más bien estos son los neoadmiradores de Mons. Williamson) que por vía de ironías, sarcasmos o denuestos embaten a Mons. Fellay (y ahora también a Mons. de Galarreta) por marcar distancia con las opiniones del antiguo director de La Reja en materia de negacionismo, sin advertir que de ese modo socavan el -para ellos bienvenido y necesario- acercamiento a Roma.

Nuevamente, tanto hacia adentro como hacia afuera de la FSSPX el bien particular (o el interés particular) parece ser norma en desmedro del bien común, para esta gente.

En especial merece una nota el conjunto de personas que bajo la convicción personal de lo que se ha dado en llamar el "sedevacantismo" (cuestión con muchos bemoles) se ha acogido a los beneficios espirituales de la FSSPX y ahora, tal vez a causa de cierta psicología desestabilizada que terminan adquiriendo algunos de ellos con el tiempo, se acercan a la misas a morder la mano que les da la comunión o que los absuelve. Es una conducta de patanes, y no hay convicción alguna ni jerarquía intelectual o moral que justifique el ser un patán. A Dios gracias, no todos, y quizás ni siquiera muchos sedevacantistas actúan de esta manera.

¿Cuándo revienta todo?

Pues no parece que vaya a reventar nada. He recibido opiniones desconsoladas de pro negacionistas dialoguistas que habiendo oído el sermón de Mons. de Galarreta del 15/3 en La Reja, (ahora también transcripto en nuestra web) acusan la angustia de ver como sectores de la FSSPX se obstinan en no ceder un ápice a Roma en materia doctrinal.

Claro que no faltan los negacionistas antidialoguistas que leen o interpretan en el mismo sermón "la entrega infame y la traición a los modernistas romanos".

¡Que extraña criatura es el hombre, y qué poco prevalece la razón sobre el sentimiento! Nadie de entre estos que embarullan o se dejan embarullar, parece razonar las palabras y medir los hechos. Se atosigan de rumores y los vuelcan irresponsablemente por aquí o allá. Y de su propia siembra de rumores les llegan más rumores que los confirman en los rumores que ellos mismos sembraron.

Da tristeza

¡Cómo proyecta el hombre sus deseos, temores y en algunos casos, sus paranoias sobre los hechos y los retuerce para que prueben lo que él ya ha decidido es la realidad!

¡Terrible daño causa el hombre unívoco, el que solo puede analizar la "realidad" según su lógica (muchas veces chueca) sin conceder que el ser humano es multifacético, contradictorio, permeable a la gracia… y muy frágil ante el pecado. Y que la línea para alcanzar un objetivo no es necesariamente una recta. Es un mal que ha afectado de un modo a veces terminal muchas mentes y corazones: el principismo y el declaracionismo testimonial. Los mismos que, a fuerza de golpes de realidad tuercen ellos mismos muchas veces el camino que proclaman, -a veces vergonzosamente- pero no aprenden de ello que el hombre debe ser más humilde para tener la firmeza de la perseverancia. Que no es lo mismo ser firme en las convicciones que obstinado y orgulloso en sus trece.

Por eso, la tan esperada (y en ciertos casos "deseada") implosión debe ponerse más en el terreno de la fantasía que en el de las realidades, hoy por hoy.

Sin embargo, un hecho puede llegar a producir el rebrote de estos rumores: el futuro de Mons. Williamson. Ya ha sido tentado para formar una sociedad que enfrente a la FSSPX. Su respuesta ha sido categórica: NO. Es un caballero, un hombre de madera noble. Y además no tiene motivos para tal cosa. Su única disputa actual con la congregación a la que pertenece es sobre si le corresponde o no abordar ciertos temas, que algunas mentes más abarcativas que la nuestra llaman "la lucha global".

Así pues, si Mons. Williamson se desgaja de la FSSPX, lo cual no es improbable, lo hará para no involucrar a la Congregación en una lucha que él podría elegir como propia, pero a la que no obliga a nadie. Queda en su prudencia… No habrá portazos, pero habrá quienes lo oigan o lo sepan de buena fuente por haber participado en ciertas reuniones de las que no pueden decir nada…

Si quitáramos el megáfono e hiciéramos un recuento de vociferantes, veríamos que son muy pocos, siempre los mismos, alimentados por repetidores imprudentes y a veces maliciosos, que beben todos en la misma fuente envenenada y emponzoñan a algunos más.

Este cotilleo no es nada que no haya pasado en la Iglesia antes, o que no esté pasando hoy en distintas congregaciones que están bajo fuego. Por elegancia no las mencionaré, pero varias de ellas llevan nombres en latín. Y aunque las realidades son bien distintas, no se sorprenda el lector de que pronto se inauguren otros temas desde los mentideros de la gran prensa, como para alimentar a los asustadizos, y dar letra a los maliciosos.

Qui veut faire l’ange fait la bête, dice Pascal. No somos ángeles. No creamos serlo, sobre todo en materia de impecabilidad doctrinal e inclaudicable firmeza de nuestros principios. Porque terminaremos claudicando en otras cosas, y también en los principios, es decir, muy cercanos a las bestias.

Cuando a cierta edad, me decía hace tiempo un sacerdote, no se alcanza a tener un corazón misericordioso, no se puede ser un buen cristiano. Mucho menos un buen sacerdote.

Tenemos mucho que aprender para salvarnos. En especial, la humildad.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Comentarios

Anónimo
17/06/2009 a las 5:46 pm

En conscience, devant Dieu et devant les hommes

 

Estimado Marcelo Gonzalez:  Aqui le envio una carta que me pidio que la divulgara el Sr. Christian ROY respecto a Fr. J.   Creo que  queda  claro.    Isabel  Masuda

 

Bien chers amis,

Mon espagnol est tellement mauvais que je vous parlerai en français.

Je crois qu’il ne faut pas écouter les mauvaises langues. Le père Jean va très bien. Il n’est plus prieur d’Aurenque et cela est bien dommage car c’est un prêtre qui fait beaucoup de bien. Il est toujours capucin à Morgon. Bien évidemment, les médias qui ne cherchent qu’à faire du mal, se sont emparés de l’affaire pour essayer d’isoler le Père Jean par rapport à ses supérieurs, mais ils n’ont pas réussi et ne réussiront pas. Ce sont les techniques d’attaque de l’ennemi qui cherche à diviser la Tradition.

La façon dont s’est passée l’annonce de la levée des excommunications a engendré une attitude parfois négative de la part de certains prêtres ou religieux. En effet, les annonces faites par Monseigneur Fellay et l’abbé de Cacqueray, qui est supérieur du district de France, n’étaient pas claires et portaient à des confusions et même à des contradictions par rapport au texte officiel de Rome annonçant cette levée des excommunications. Il y a même eu des rectifications faites par Monseigneur Fellay et l’abbé de Cacqueray, mais trop tardivement. Ainsi certains prêtres ou religieux pensaient que Monseigneur Fellay voulait faire un ralliement avec Rome. L’attitude du Père Jean, à cette époque, était donc parfaitement compréhensible et justifiée. Par conséquent, dans cette affaire, il y a eu des torts des deux côtés :

1°) les supérieurs ont dit et écrit des choses inexactes.

2°) le Père Jean a pris une position trop rapidement.

(Mais il n’y a que le Père Jean qui a été sanctionné !)

Or un "ralliement" avec Rome n’a pas de sens puisque nous sommes catholiques à part entière avec ou sans excommunication, puisque celle-ci est injustement fondée. Personne, même pas le Pape ne peut excommunier quelqu’un parce qu’il veut rester simplement fidèle à la Tradition de tout le magistère depuis 2000 ans ! C’est le Pape qui s’excommunie lui-même de ne pas être fidèle à cette Tradition. Cela est le principe fondamental de tous les temps passés et qui restera valable jusqu’à la fin des temps. C’est bien la raison pour laquelle le Pape actuel essaye de faire voir Vatican II comme étant dans la continuité de la Tradition (herméneutique de la continuité), ce qui est malheureusement impossible pour lui, puisque Vatican II professe des choses tout à fait contraires à l’enseignement bimillénaire des Papes (oecuménisme, liberté religieuse,…). Or cet enseignement représente justement une partie de cette Tradition.

Donc la levée des excommunications ne change rien à la Tradition elle-même qui continuera son chemin jusqu’à ce que Rome la retrouve entièrement.

De plus, si le Pape décide de lever les excommunications, cela est bon d’abord pour la fonction du Pape lui-même, parce qu’il n’avait pas le droit (c’est à dire des raisons claires, valables et justifiées) d’excommunier Monseigneur Lefebvre, et cela est bon aussi pour la Tradition qui retrouve ainsi une partie de ses droits. Enfin cela est bon pour l’Eglise en général qui peut ainsi retrouver dans la pratique sa Tradition qu’elle avait perdue et peut-être petit à petit se la réapproprier.

A la place de Monseigneur Fellay, j’aurais inclus dans les préalables le retrait de la suspens a divinis qui n’est pas justifiée non plus et dont se sert aujourd’hui le Pape lui-même (voir la lettre qu’il a faite aux évêques pour se justifier). Beaucoup d’évêques se servent également de cet argument pour interdire que les prêtres de la Fraternité célébrent leurs messes dans les églises du diocèse. Ainsi ils considèrent que la Fraternité n’a toujours aucun droit, ni aucun ministère officiel dans l’Eglise.

Maintenant, l’avenir dira si oui ou non Monseigneur Fellay avait raison d’accepter ainsi cette levée des excommunications. Son souhait est de faire pression pour obliger Rome à des discussions sur les points fondamentaux de Vatican II qui sont contraires à la Tradition afin de "reconvertir" Rome. Mais avant de pouvoir "reconvertir"  Rome, peut-on réellement discuter avec Rome ? Là est la grande question. Pour ma part, je pense que cela est extrêmement difficile, sinon impossible, car le sens des mots et le but de chaque adversaire est totalement différent : l’un veut le règne de Dieu, l’autre le règne de l’Homme. C’est l’énorme différence entre Soi d’abord ou Dieu d’abord. C’est aussi la différence entre les tables de la loi de Dieu et les "droits" de l’Homme. Or ces deux règnes sont contraires et donc incompatibles… Ce sont les deux cités de Saint Augustin ! Il faut absolument lire Gaudium et Spes, le document ayant introduit le concile Vatican II pour comprendre l’ère de perversion dans laquelle, à l’époque vers 1960, les gens d’église sont entrés !

Si vous pouvez vous faire traduire toute cette lettre, je vous recommande d’autres explications que j’ai faites il y a deux ans à cette adresse (cliquez sur le lien) qui expliquent l’impossibilité de l’herméneutique de la continuité, mais bien sûr, ce n’est que mon avis humain sur la question, car Dieu peut tout !

 



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