Panorama Católico

Las paradojas del motu proprio

Escribe el Editor y Responsable

Mambrú se fue a la guerra
Chiribín, chiribín, chin, chin,
Mambrú se fue a la guerra y no se cuando vendrá
Ahahá, ahahá.
No se cuando vendrá.

Vendrá para la pascua,
Chiribín, chiribín, chin, chin,
Vendrá para la pascua o para navidad.
Ahahá, ahahá.
O para navidad.

Canción popular

Escribe el Editor y Responsable

Mambrú se fue a la guerra
Chiribín, chiribín, chin, chin,
Mambrú se fue a la guerra y no se cuando vendrá
Ahahá, ahahá.
No se cuando vendrá.

Vendrá para la pascua,
Chiribín, chiribín, chin, chin,
Vendrá para la pascua o para navidad.
Ahahá, ahahá.
O para navidad.

Canción popular

Así estaban las cosas, como el la canción de Mambrú, con el motu proprio. Hoy ya parece que la fecha del 7 de julio es cierta. Oficialmente se ha informado que “Ayer por la tarde se desarrolló en el Vaticano una reunión, presidida por el cardenal secretario de Estado, para explicar a los representantes de diversas conferencias episcopales el contenido y el espíritu del anunciado "Motu Proprio" de Benedicto XVI sobre el uso del misal promulgado por Juan XXIII en 1962. El Santo Padre saludó a los presentes y conversó con ellos alrededor de una hora".


"La publicación del documento -que se acompañará por una amplia carta personal del Santo Padre a cada uno de los obispos- está prevista dentro de algunos días, cuando el texto se envíe a todos los obispos con la indicación de la entrada en vigor del mismo".

OP/MOTU PROPRIO/… VIS 070628 (170)

Resta saber el contenido, aunque la carta introductoria (de cuatro carillas) dirigida a los obispos es más larga que el documento mismo (de tres carillas). Esto supone dos conclusiones inmediatas y evidentes.

1) El problema legal es de tan poca monta, por no decir inexistente, que se ha resuelto en tres carillas, incluyendo los párrafos protocolares.

2) La oposición del clero es tan fuerte que amerita una propedéutica oficial de cuatro carillas para justificar (o explicar) lo que no requiere ni explicación ni justificación: el Rito Tridentino nunca fue abolido y la prohibición “de facto” siempre ha sido producto de un abuso de autoridad del clero jerárquico. Y lo seguirá siendo, por vías oblicuas, porque donde los obispos decidan perseguir a los sacerdotes que se vuelquen a la misa tradicional, lo harán. Y otro tanto sufrirán los obispos que la dejen en libertad. Se argüirán otros motivos, pero la presiones seguirán. Si bien ahora queda claro que la razón está del lado de los que bregaban por la libertad de la misa, además de que el motu proprio libera muchas conciencias de escrúpulos, lo cual no es poca cosa.

Reflexionando un poco más adelante en el tema nos viene a la mente esta otra serie de paradojas:

1) Se llamará “extraordinaria” a la forma del Rito Latino más ordinaria. Entiéndase por ordinaria, la más antigua y la más ceñida al “ordo” u orden. En tanto que la más divulgada hoy, en buena medida por razones antedichas de persecución, será la “ordinaria”, paradójicamente cuando “de facto” y en parte “de iure” el “novus ordo” tiene poco de ordo: rúbricas ambigüas o laxas, posibilidad de optar por la modalidad “arma tu propia misa”, innumerables plegarias eucarísticas, y un generalizado caos en el ars celebrandi.

2) Asimísmo, tras cuarenta años de lucha por recuperar la misa, durante los cuales se ha acumulado un corpus crítico formidable respecto a los problemas del novus ordo, no solo se insiste en subrayar la “riqueza y los frutos” de esta forma “ordinaria” sino que se alega (no sabemos si en el documento) que la liberación es una concesión graciosa a la “sensibilidad” de algunos fieles nostálgicos. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Es un deber de hijos fieles agradecer al Santo Padre el trabajoso parto de este documento, que le ha merecido las iras de los sectores más progresistas de la Iglesia. Se requiere valentía y claridad para empeñarse tan a contracorriente en este tema. Dios se lo compensará con innumerables gracias.

Y no se puede sino celebrar la apertura de nuevos canales de gracias para los fieles católicos, por medio de una liturgia que es expresión perfecta de la Fe de la Iglesia, fructífera en santidad y referencia segura de la identidad sacerdotal.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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