Panorama Católico

Lo de siempre

El impresentable Quito Mariani, confeso transgresor de sus votos y chulo de a bordo, opina sobre las preocupaciones litúrgicas del Santo Padre. Creador de una secta de seguidores parroquiales de escasa monta, Quito se popularizó al publicar recuerdos que más vale debía haber confesado sacramentalmente. Permanece impune, a pesar de que existe el derecho canónico.

Escribe Agustín Moreno Wester

El impresentable Quito Mariani, confeso transgresor de sus votos y chulo de a bordo, opina sobre las preocupaciones litúrgicas del Santo Padre. Creador de una secta de seguidores parroquiales de escasa monta, Quito se popularizó al publicar recuerdos que más vale debía haber confesado sacramentalmente. Permanece impune, a pesar de que existe el derecho canónico.

Escribe Agustín Moreno Wester

Quito se pinta solo, comentemos lo que dice:

Los rumores suelen tener dos orígenes y dos motivaciones. El primero y más natural es que nazcan de una cantidad de detalles que la gente ha ido acumulando y aparecen en las conversaciones hasta concluir en un relato sobre un hecho o un proyecto, en el que han completado las lagunas, y así comienza a difundirse. Diríamos que el objetivo inconsciente es satisfacer la curiosidad popular y el ansia de novedades.

El segundo origen obedece a que los de arriba lanzan un globo de ensayo. Para estudiar las reacciones o para preparar un cambio que juzgan que va a resultar problemático o conflictivo.

Está corriendo un rumor que ya tiene personalidad en Internet. La “contrarreforma”, -intento de anular el Vaticano II- no pierde oportunidad. Y Benedicto XVI se las proporciona abundantemente.

AMW: Esta frase es una crítica abierta al Sumo Pontífice. Se supone que solo los lefebristas hacen este tipo de cosas.

Se trata ahora de un pomposo título “la misa de siempre”. Se pretende en algunos comentarios que se remonta a 1.500 años, lo cual no es cierto si se tienen en cuenta todas las reformas que sufrió esa celebración hasta que fue fijada por el Concilio tridentino en todos su detalles y promulgada por Pío V. (siglo XVI)

AMW: ¿Malicia o ignorancia litúrgica? Lo que el Papa San Pío V codificó fue el rito apostólico de la Iglesia latina, el cual fue enriqueciéndose, por cierto, incluso con otras tradiciones litúrgicas, (Kyrie, oraciones de ritos orientales) siendo el más rico y ecuménico, en el legítimo sentido del término. El rito no sufrió propiamente hablando "reformas" sino la eliminación de elementos que el uso poco cuidadoso y ciertas libertades locales habían ido adosándole. La codificación pía es una cumbre litúrgica, el rito en su esplendor.

Se trata de la misa que quería restaurar el Obispo Lefebvre que fue desautorizado por Pablo VI y readmitido con pleno derecho por Juan Pablo II, seguramente bajo la influencia del presidente de la congregación de la Doctrina de la Fe, el entonces Cardenal Ratzinger.

AMW: ¿Quién fue desautorizado, Mons. Lefebvre? ¿Y luego readmitido? ¿De qué habla? Ignora los hechos.

El rumor afirma que, después de que el papa en Castel Gandolfo advirtiera a los párrocos de Roma que la liturgia no era una pieza teatral ni el altar un escenario, ridiculizando así toda la reforma posconciliar, ya tiene a la firma un Motu propio, que es como un decreto de necesidad y urgencia, liberando la “misa de siempre” (romana o tridentina) que en muchas partes había sido reemplazada por detalles que la actualizaban poniéndola al alcance del pueblo en cuanto a su estructura general y, de modo muy notable en lo referido a la palabra que adquirió relevancia como respeto a un derecho legítimo del pueblo a entender y estudiar los textos de la revelación divina.

AMW: ¿…? No se entiende nada. ¿Se burla del Papa o ironiza? Que significa "que en muchas partes había sido reemplazada por detalles que la actualizaban…" etc. ¿Habla de la reforma litúrgica posconciliar? ¿Por qué dice "había sido" como si no fuese un hecho cuyas consecuencias son efectivas en el presente? Es todo patéticamente confuso.

¿Será sólo un rumor aprovechado por la derecha recalcitrante para arrancar este decreto aunque el papa ni siquiera haya pensado en él? ¿Será un globo de ensayo lanzado por el Vaticano, como quien no quiere la cosa, para disminuir las reacciones adversas?

AMW: Ahora parece que se burla de los lectores. ¿Somos tan estúpidos como para no saber qué está pasando en la Iglesia?

Lo cierto es que, si llegara a concretarse esta disposición, ya no cabrían dudas de que el actual pontífice quiere llevar a la Iglesia a un enfrentamiento contra los fanatismos, desde el propio fanatismo católico que no tiene, por otra parte, reparos en tolerar el fanatismo bushiano.

AMW: ¿Qué….?

De todos modos, hay que esperar.

Los “grandes”, teólogos y biblistas, calibrando la lucidez intelectual del pontífice actual, creen que no podrá evadirse de la realidad del mundo y sus aspiraciones actuales, y tendrá que dar marcha atrás en los que aparecen como sus propósitos restauradores y de cerrazón excluyente y hasta ofensiva. Y así todos ellos tratan de encontrar detalles que hagan vislumbrar un cambio fundamental de actitud, confiados en la acción impredecible del Espíritu Santo. Ojalá ASI SEA.

AMW: En fin, no sabemos quienes son los grandes teólogos y biblistas. Solo sabemos que cuando se pide libertad para la Misa, los liberales y los de la teología de la liberación dicen NO. Tan coherente como el artículo comentado, por cierto.

(*) Nota. Lo que se pide actualmente es el permiso explícito para rezar el misal según la edición romana de 1962. Esta incluye sí, cambios de detalles respecto de la Misa Tridentina de Pío V, como las oraciones finales, introducidas por León XIII y San Pío X (que no son parte de la misa, para ser exactos), y la mención de San José en el Canon (introducida por Juan XXIII, un cambio mayor, puesto que se "tocó" el canon…)

También la opción de suprimir el segundo Confiteor de los fieles, que reza el acólito (representante de ellos en el altar) antes de la comunión. Esta oración introduce la segunda absolución (no sacramental) que hace el sacerdote después de que los fieles piden perdón por sus pecados a Dios y ante su representante por segunda vez, antes de la comunión. Se reza tres veces en la misa tridentina, contando la del celebrante individualmente, por lo cual algunos han creído oportuno suprimir esta tercera vez.

Igualmente, las lecturas de la misa rezada se hacen en lengua vernácula o en latín primero y lengua vernácula después, para que los fieles que no siguen el misal la puedan entender. Las homilías y avisos, naturalmente, siempre se dicen en lengua vernácula. Normalmente se editan los propios de cada domingo en forma de hoja volante. El resto de la misa, es decir, las partes dialogadas, y las partes fijas, el fiel habitual las sabe de memoria. El fiel promedio del rito tridentino es notablemente menos ignorante que el del nuevo rito.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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