Panorama Católico

Los Intocables (The Untouchables)

Una de las varias versiones de la famosísima novela de Elitot Ness, autor y actor de los hechos que narran su increíble desempeño como agente del Departamento del Tesoro norteamericano y su lucha contra el delito organizado.

Una de las varias versiones de la famosísima novela de Elitot Ness, autor y actor de los hechos que narran su increíble desempeño como agente del Departamento del Tesoro norteamericano y su lucha contra el delito organizado.

Eliot Ness, el de verdad, era el hijo menor de cinco de un matrimonio de inmigrantes noruegos establecido en Chicago a fines del siglo XIX. Siendo una familia próspera, Eliot era el menor de cinco hermanos, mucho más joven que el resto de ellos, además. Por tanto tuvo todas las oportunidades para ser un excelente abogado, empresario o desarrollar cualquier carrera universitaria.

Niño algo precoz pero tímido y retraído, dedicó buena parte de su infancia a la lectura y a la investigación de temas que atraían su curiosidad. Para volcarlo más hacia la actividad, uno de sus cuñados, miembro del Departamento del Tesoro (una agencia federal cuyos agentes, además de investigar ciertos delitos, tienen entrenamiento policial) lo inició en el gusto por las armas, lo entrenó en su uso y alimentó su fantasiosa sensibilidad con historias de lucha contra el crimen. Lo cierto es que Eliot, al terminar su brillante secundario se inscribió en un curso de Criminología en la Universidad de Chicago e ingresó a la agencia federal de la cual su cuñado era ya un miembro de cierta jerarquía. Enorme decepción familiar.

Eran los tiempos en que Alphonse Capone tenía más poder que el mismo gobernador del Illinois. A tal punto llegó a gozar de impunidad este inmigrante italiano convertido en terrible cappomafia que cierta vez, para garantizar que las elecciones gubernamentales del estado no terminarían en atentados, amenazas y fraude (práctica bastante usual por décadas en la "democracia" norteamericana) pactó -a pedido del gobernador- un día de tregua. Capone garantizaba la paz a cambio de que el Estado "no se fijara mucho en él". Fue el día de elecciones más pacífico de todos los que se habían vivido en décadas.

De todos es conocida la famosa Ley Seca o prohibición de venta y consumo de bebidas alcohólicas. Prohibición tan absurda como redituable para el contrabando y el mercado negro. Recordemos que la fortuna del fundador de la Destilería Seagram, Edgar Bronfman, se amasó en Canadá vendiendo a los norteamericanos el "licor" que el Estado norteamericano les impedía fabricar y beber.

Junto con otros clásicos del delito (juego, prostitución, droga, "protección", etc) la fabricación y venta de bebidas alcohólicas, principalmente whisky y cerveza, dieron a Capone una fortuna inconmensurable.

Al subir al poder, el Presidente Hoover, que tenía un resentimiento personal contra Capone, decidió armar un grupo especial para combatirlo, algo que nadie creía posible hacer. En realidad, lo que hizo fue reorganizar dicho grupo, porque de hecho existía ya, teniendo inclusive una división numerosísima de agentes dedicados a combatir el contrabando y la fabricación de "licor". Pero estaban completamente corrompidos por Capone y sus secuaces, lo mismo que la policía, los jueces, los políticos… Cualquier parecido con la realidad hispanoamericana…

El cuñado de Ness tuvo la inusual idea que recomendar al joven criminalista hermano de su esposa para dirigir la selección del equipo especial y al propio equipo. Ness era un jovencísimo agente federal, con poca experiencia pero de dotes brillantes. De una preselección de 60 llegó luego a selecciona un grupo de 15 agentes. Todos solteros (como él, que aún no se había casado: Ness no quería viudas) todos expertos tiradores, conductores expertos de automóviles, de antecedentes intachables y en general extraordinariamente corpulentos. A su lado, el metro ochenta de Ness era una estatura poco imponente.

El verdadero Eliot Ness

Salvo él mismo y un contador, seleccionado por su capacidad para rastrear maniobras financieras, la mayoría de los "intocables" superaba largamente el metro ochenta. Algunos eran expertos en "pinchar teléfonos", uno de los recursos informativos más eficaces. El propio Capone tenía a su vez pinchados algunos teléfonos de los intocables, con lo cual el juego de contraespionaje se convirtió en una maniobra de información y desinformación realmente compleja.

Dos años duró la guerra en Chicago. Allanamientos, destrucción de materiales, secuestro de dinero, camiones… infiltración de la banda de Capone por agentes encubiertos. Y al final, la maniobra brillante, la acusación por un "delito mayor", evasión de impuestos (Capone era un asesino despiadado pero nadie podía probarlo ante un tribunal), el único que pudieron sostener, porque no habría testigos dispuestos a declarar contra él.

Hubo inclusive una "negociación" con el fiscal, que le ofreció declararse culpable a cambio de una condena menor cuando la suerte del cappo parecía adversa. Capone aceptó, pero luego Ness presentó una nueva andana de cargos, con lo cual logró desconcertar más al jefe mafioso, ya destemplado por la ira y los primeros efectos de la sífilis que lo llevaría a la muerte.

Habiendo perdido la iniciativa, Capone quedó increíblemente en situación de inferioridad. El joven Ness ya había logrado volverlo loco. Y para colmo, el último recurso que Al intentó, asesinar a Ness, una maniobra de alto riesgo para él, fracasó reiteradamente. Ness tenía el instinto de supervivencia de una fiera en la selva… y el ángel de la guarda de su lado.

Cuando todo parecía terminado para Capone, al jefe de los intocables le llamó la atención la tranquilidad del cappomafia en las sesiones previas al veredicto del jurado. Puso a sus hombres a investigar… Había una abrumadora evidencia en su contra pero Capone había logrado comprar (con dádivas y amenazas) a todo el jurado. Lo declararían inocente.

Por eso, usando de un privilegio pocas veces invocado, el juez cambió el jurado el día de la sentencia. Hizo un enroque con otro grupo de ciudadanos convocados para otro juicio en ese mismo tribunal. No logró los 35 años que pedía la fiscalía, pero sí 12 en la prisión de Leavenworth, lo suficiente para quebrar a Capone y deponerlo definitivamente. Salió de prisión para morir al poco tiempo a causa de su espantosa enfermedad venérea, su inteligencia completamente abotagada.

En toda esta hazaña, el David Eliot Ness venció al poderoso Goliat Capone sufriendo una sola baja en sus filas.

Ness siguió trabajando contra el delito organizado en distintos lugares de los EE.UU. Murió en 1957, a poco de publicar su exitosísimo "Los Intocables", el best-seller autobiográfico que dio origen a la serie televisiva protagonizada por Robert Stack, de la que se grabaron casi 200 capítulos en la década de los 60.

Robert Stack y elenco de la serie "Los Intocables".

El film que nos ocupa aquí se realizó en 1987

¿A qué tanto prólogo? dirá el sufrido lector de esta columna. Pues bien, para dar homenaje al héroe real y admirar la capacidad del director, Brian de Palma, para sintetizar en su filme una historia tan rica.

De lo dicho -hay tantísimo más por decir- tomó lo más emblemático: un Ness joven (Kevin Costner), dispuesto a llevar adelante su cruzada, acompañado de un grupo de jóvenes reclutas bien seleccionados. El personaje de Jim Malone, (Sean Connery) es irreal, pero sintetiza al policía irlandés católico ?una figura emblemática en los EE.UU.- recto, astuto, aguerrido y relegado, precisamente por sus virtudes. Un algo número de miembros del equipo de Ness eran jóvenes de origen irlandés. Un Capone payasesco y cruel (Robert de Niro), un intocable que luego sería famosísimo actor, el cubano Andy García, en los comienzos de su carrera.

En el film Ness está casado y es padre de una niña, y de uno que viene en camino. El Ness real no estaba casado durante la epopeya de Chicago. El del film es obstinado pero humilde. El real, aparentemente era un poco pagado de sí y gustaba de aparecer mucho en los diarios, aunque usaba a la prensa como recurso de su brillante estrategia para destruir a un enemigo enormemente más poderoso. Se lo ha acusado de cierta megalomanía. Lo cierto es que su determinación e inteligencia fueron, junto con un valor a toda prueba, las piedras certeras de David. El Ness del film es, sin duda, más apto para el gusto sentimental de los espectadores.

Su falta de remilgos para usar los métodos necesarios, sin embarullarse en escrúpulos leguleyos queda bien reflejado en el film. Dentro de "la ley", en una ciudad sin ley, Ness acomodó la ley estirándola un poco según sus necesidades. Quizás el "empujón" a Frank Nitti sea el momento más representativo de estas licencias justicieras en su metodología. Sin embargo, la lucha de Ness fue esencialmente política. Usó la fuerza como arma para servir a un propósito estratégico que estaba muy por encima de la simple redada y mucho menos la venganza. Ness recuerda en "Los Intocables", sin embargo, que cuando mataron a uno de sus hombres quedó marcado indeleblemente. No hay guerras sin pasiones…

En la película se reflejan dos razas católicas bien marcadas: irlandeses e italianos. Con sus virtudes y sus defectos. Pues la mayoría de los protagonistas más activos de esta guerra pertenecía a alguna de ellas. Y por cierto que de Palma no ahorra -aunque atenuadamente- descripciones de crueldad. La escena de Capone "arengando" a sus asociados con un bate de baseball en las manos, después de una cena opípara fue en realidad mucho peor en la historia real que en el filme. Capone mató personalmente a toda una gavilla de lugartenientes desleales (o que él creía tales) a golpes de bate, cráneo por cráneo, en una suite de lujo del hotel donde vivía. De Palma se limita a uno solo.

Finalmente, la escena del tiroteo en la estación de trenes es un logro extraordinario del cine de acción. Su acertada mezcla de elementos previsibles e imprevisibles mantiene al espectador en vilo y uno no se cansa de verla.

Un filme limpio de escenas o alusiones procaces, crudo en cuanto a la violencia. Duro, sí, pero moralizador puesto que es una guerra justa donde la fuerza aplicada a la desarticulación de las bandas es perfectamente acorde a la moral natural. El resto es la contingencia del combate.

Es un filme que hace clamar a los "garantistas" llorones y a sus madres y abuelas. Y a todos los que llamarían "crímenes de lesa humanidad" los procedimientos de Ness y meramente "delitos violentos" las atrocidades de Capone.

Es un filme para regocijar a los que aman la justicia.

Y otra lección: a las bandas organizadas para cometer delitos se los derrota usando la fuerza, sí, pero sobre todo la inteligencia. Ness triunfó porque además y antes de actuar pensó en términos políticos y estratégicos.

Murió en 1957 venerado por los norteamericanos, en plena gloria.

Dirigida por Brian De Palma
Guión David Mamet
Elenco:
Kevin Costner …. Eliot Ness
Sean Connery …. Jim Malone
Charles Martin Smith …. Agente Oscar Wallace
Andy Garcia …. Agente George Stone/Giuseppe Petri
Robert De Niro …. Al Capone
Richard Bradford …. Jefe de Policía Mike Dorsett
Jack Kehoe …. Walter Payne
Brad Sullivan …. George
Billy Drago …. Frank Nitti
Patricia Clarkson …. Catherine Ness
Peter Aylward …. Tte. Anderson
Don Harvey …. Oficial Preseuski
Robert Swan …. Capitán de la Policía Montada
Año: 1987
Duración: 119 min
País: USA
Lengua: Inglés
Color: Color (Technicolor)

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Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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