Panorama Católico

Los Mitos de la Represión en la Guerra Civil

El revisionismo sobre la Guerra Española de 1936-1939 se acrecienta de un modo auspicioso. Después de décadas de leyenda negra, autores respetados exhuman la documentación que los apologistas de la progresía se niegan a encontrar.

El revisionismo sobre la Guerra Española de 1936-1939 se acrecienta de un modo auspicioso. Después de décadas de leyenda negra, autores respetados exhuman la documentación que los apologistas de la progresía se niegan a encontrar.

Ángel David Martín Rubio
Los Mitos de la Represión en la Guerra Civil
Prólogo de Pío Moa
Grafite Ediciones

Por Celia Naharro Salas

En un momento en el que un gran número de historiadores y estudiosos de la Guerra Civil y la posguerra, en nombre de eso que hacen llamar “recuperación de la memoria histórica”, concentran sus esfuerzos en demonizar a la derecha y exaltar las virtudes de la izquierda y la idílica y
progresista Segunda República, así como en el engorde de las cifras de víctimas durante la
guerra achacadas permanentemente al “terror fascista”, surge la obra de Ángel David Martín
Rubio, que pretende contribuir a la verdad de nuestra historia desde la fidelidad a las fuentes
y al sentido común.

El autor arroja luz sobre la represión y sus víctimas en la Guerra Civil, uno de los aspectos más dolorosos y desagradables de la contienda, frente a tanta propaganda que, no pocas veces con el respaldo del dinero público, abarrota librerías, bibliotecas y colecciones por fascículos.

Partiendo de la base de que lo que comenzó en julio del 36 no fue sino la segunda fase de un proceso que se había iniciado con anterioridad, Martín Rubio expone que en el momento en que desaparece la legalidad, en que la ley cae por tierra, ambos bandos hicieron uso de la represión
para someter al adversario que sobrevivía en la retaguardia. Si bien es cierto que en cada zona
la represión tuvo unos caracteres propios, este libro trata de desmontar mitos y tópicos al
respecto. Para algunos de los autores de la “memoria histórica”, la represión republicana habría
sido fruto de la acción revolucionaria incontrolada, episódica y reducida a los seis primeros
meses de la contienda. Mientras, la ejercida por el bando franquista habría tenido carácter
institucional, fue manejada y orquestada desde el Estado y se prolongó al menos durante quince
años.

Sin embargo, Martín Rubio, reconociendo que la crueldad fue patrimonio de ambos bandos y que la responsabilidad de lo sucedido también es compartida, afirma que la represión republicana fue resultado del armamento del pueblo, de la creación de los Tribunales Populares y de la
proclamación de la anarquía revolucionaria, mientras que la que se llevó a cabo en la zona
nacional fue, principalmente, resultado de la exigencia de responsabilidades por comportamientos
que derivaban en consecuencias penales.

En cuanto a las cifras y a las víctimas, en la retaguardia republicana el mayor número de muertes tuvieron lugar hasta enero de 1937, aunque posteriormente también hubo represión mediante las checas, el SIM y los campos de trabajo. Los republicanos asesinaron a personas
notables y acomodadas, así como a empleados, obreros y jornaleros. Especial mención merece la
persecución religiosa (a la que el autor dedica uno de los capítulos más interesantes de la
obra). En la retaguardia nacional y la posguerra las actividades represivas vinieron unidas a
los núcleos de oposición que encontró el Alzamiento (aquí se encuadran los trágicos paseos), a
partir del 37 las cifras experimentan también una caída notable. Las víctimas franquistas fueron
mayoritariamente obreros y jornaleros, las autoridades republicanas y, ya en la posguerra, los
protagonistas de la movilización político sindical del anterior periodo. El autor expone además
que durante la contienda fueron menos las víctimas de los franquistas que las de los
republicanos, pero con la represión en la posguerra quedaron las cifras bastante igualadas.

“Los mitos de la Represión en la Guerra Civil” se convierte en un libro imprescindible para esa tarea fundamental que es construir la historia, la historia real, desde la verdad y la objetividad. Todo amante de nuestro país debería amar también la historia, cuyo conocimiento es
imprescindible para entender el presente y el futuro.

http://www.analisisdigital.com/Noticias/Recension_Pelicula.asp?id=6758&idNodo=-6

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Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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