Panorama Católico

Los objetables objetivos del Primer Simposio Teología Cristiana – Holocausto Shoá

Acaba de tener lugar este primer encuentro de "teología cristiana -Holocausto Shoá" en el que ha participado institucionalmente la Universidad Católica Argentina. A la luz de los antecedentes y resultados habituales de este tipo de encuentros, nos preguntamos si no habría que hacer algún tipo de objeción a los objetivos allí propuestos.

Escribe Juan Olmedo Alba Posse

Acaba de tener lugar este primer encuentro de "teología cristiana -Holocausto Shoá" en el que ha participado institucionalmente la Universidad Católica Argentina. A la luz de los antecedentes y resultados habituales de este tipo de encuentros, nos preguntamos si no habría que hacer algún tipo de objeción a los objetivos allí propuestos.

Escribe Juan Olmedo Alba Posse

En primer lugar nos anoticiamos de lo sucedido según los enunciados según los propios organizadores.

I SIMPOSIO INTERNACIONAL DE TEOLOGÍA CRISTIANA. HOLOCAUSTO-SHOÁ. SUS EFECTOS EN LA TEOLOGÍA Y LA VIDA CRISTIANA, EN ARGENTINA Y AMÉRICA LATINA.

15, 16 Y 17 DE MAYO DE 2006. PALACIO SAN MARTÍN. Arenales 761, Ciudad de Buenos Aires.

(Se puede asistir cada día,  por separado, por unidad temática)

 
ORGANIZAN:

Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina de Buenos Aires.
Secretaría de Culto.
Confraternidad Argentina Judeo Cristiana. Miembro del internacional Council of Christians an Jews (I.C.C.J,)
Instituto Universitario ISEDET.

OBJETIVOS

Terminada la 2a. Guerra Mundial, el mundo -y en particular el cristianismo- debió asumir entre dos hechos espeluznantes los horrores cometidos sobre el pueblo judío en naciones europeos, luego de más de 1500 años que en ellas se aceptaba una religión de amor cuyo origen estaba en el pueblo de Israel. Este terrible neopaganismo -como lo definiera el Papa Juan Pablo II- aparentó que las religiones constituyen un delgado barniz que no impide aflorar una perversa bestialidad cuando es dejado el hombre a su libre albedrío, cuando "Dios oculta su rostro".

 

Entonces las iglesias realizaron una necesaria introspección para reelaborar los fundamentos éticos de la convivencia  y el reconocimiento entre los hombres. Revisaron sus historias particulares, hallaron responsabilidades en el pasado, buscaron caminos para ordenar el poder del hombre librado a sí mismo. Se sucedieron magníficas declaraciones de sínodos y asambleas de católicos y protestantes. Anteriores y posteriores al Concilio Vaticano II que fuera convocado hace 40 años por el bienamado Papa  Juan XXIII.

Pero Argentina y América Latina en general todavía tienen que avanzar bastante al respecto. Es verdad que hubo gestos positivos y avances, que diversas comisiones nacionales y diocesanas se ocuparon del tema, y que un selecto sector está bien informado y sensibilizado. No obstante, no dejan de representar una ínfima minoría en el conjunto de las comunidades cristianas. La mentalidad y consiguientemente  el lenguaje de predicaciones y catequesis y las conversaciones ordinarias de los cristianos no se han liberado de estereotipos antijudíos y de afirmaciones discriminatorias, que se acentúan todavía más en períodos de inestabilidad política y económica. Esto hace evidente la necesidad de un desarrollo teológico claro y contundente que influya en la predicación, la catequesis y la formación  de los cristianos.

 

Por ello la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana, la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina de Buenos Aires y el Instituto Universitario ISEDET, se han unido en la organización del Primer Simposio internacional de Teología Cristiana sobre el tema.

HOLOCAUSTO-SHOÁ: SUS EFECTOS EN LA TEOLOGÍA Y LA VIDA CRISTIANA EN ARGENTINA Y AMÉRICA LATINA.

Objetivos Objetables: según modesta mirada.

Advertencia. La Secretaría de Culto, la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana, la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina de Buenos Aires y el Instituto Universitario ISEDET, se han reunido para tratar alrededor del tema “HOLOCAUSTO-SHOÁ: sus efectos en la teología y la vida cristiana en Argentina y América Latina”. El presente comentario se refiere especialmente a los Objetivos de aquel simposio.

 

Esos Objetivos suponen responsabilidades expresas o tácitas del Cristianismo, después de aceptarse “una religión de amor cuyo origen estaba en el pueblo de Israel”, y ninguna culpa que pueda atribuirse a dicho pueblo. Podría darse por sentada así, la inexistencia de la inmolación de los niños San Simeón de Trento (1475) y San Guillermo de Norwich (1144), ambos “sacrificados por judíos fanáticos en Semana Santa”, conforme lo recordaba  “La Nación” del 24 de Marzo de 1995.

 

Por lo que dice aquel preámbulo, “las iglesias (sic) realizaron una necesaria introspección para reelaborar los fundamentos éticos de la convivencia  y el reconocimiento entre los hombres”. Ellas “revisaron sus historias particulares, hallaron responsabilidades en el pasado, buscaron caminos para ordenar el poder del hombre librado a sí mismo”. “Se sucedieron magníficas declaraciones de sínodos y asambleas de católicos y protestantes anteriores y posteriores al Concilio Vaticano II”. Pero debe reconocerse  -sigue la evocación- que la “Argentina y América Latina en general todavía tienen que avanzar bastante al respecto”. “La mentalidad y consiguientemente  el lenguaje de predicaciones y catequesis y las conversaciones (sic) ordinarias de los cristianos no se han liberado de estereotipos antijudíos y de afirmaciones discriminatorias”. Y “esto hace evidente la necesidad de un desarrollo teológico claro y contundente que influya en la predicación, la catequesis y la formación  de los cristianos”.

 

Corroborantes.    Tales afirmaciones curiosamente, corroboran cuanto expresaron en su hora el rabino Mario Rojzman, responsabilizando al Gobierno argentino por “no haber investigado el primer atentado (de la Embajada), que invitó al segundo” (en la AMIA, 1997)… el Centro Wizenthal, acusando a la Corte Suprema de Justicia por actuar impulsada por “un prejuicio antisemita evidente” (La Nación 14.04.97)… los Rabinos Daniel Goldman y Mario Rojzman, denunciando que la comunidad judía es aquí la más vulnerable e indefensa del mundo: “Los judíos de este país están absolutamente indefensos frente a la furia de los genocidas”.  El mismo  Rabino Rojzman, descubriendo que los herederos de “las bestias nazis” “pululan por los estratos del poder y algunos fueron la conexión local”.

 

Hasta un importante prelado, italiano de origen, Monseñor Guillermo Garlatti, cuando era presidente de la Comisión Episcopal para las relaciones con el judaísmo y otras religiones, dijo públicamente una vez –y nunca se desdijo- que los argentinos “tenemos nuestras propias razones para pedir perdón a la comunidad judía, en particular por los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA” (Abril de 2000).

En fin, muchas cosas se añadirían en otros planos. Sin ir más lejos, el film “La Pasión”, de Gibson, que en su hora desatara críticas airadas de asociaciones tan respetables como la B’nai B`rith por su fermento antisemita… ocasionando consiguientes réplicas, como el Código Da Vinci (pieza novelesca, se dice, que ha irritado a sensibilidades tal vez ultra ortodoxas) y el Evangelio de Judas.

 

Todo ello, como se ve, ha acentuado la oportunidad de la tarea humanitaria celebrada en el Palacio San Martín, casualmente sede del Ministro ex terrorista acusado de la muerte de un mozo de café, a causa de la bomba colocada por él. No sería de extrañar por lo demás, que surja de esta reunión la idea de remozar la UCA, para que suprima su inútil calificativo confesional -de por sí muy discriminatorio- acentuando de tal modo su actual conducción progresista.

De por sí el acontecimiento, con sus objetivos esclarecedores, busca sin duda arrancar la venda de muchos ojos, oscurecidos por la propaganda fundamentalista de los púlpitos y colegios católicos de antaño. Quedará claro, además, que se podrá profanar cualquier cosa, como en la célebre exposición de Ferrari en la Recoleta -bajo la dirección de Nora Hochbaum-  pero no dudar de la dogmática Cifra (so pena del ejemplar castigo que ha merecido en Viena la audacia del investigador David Irving). Incluso cobrará cuerpo la verdad de los 30.000 desaparecidos –con la inquina especial contra los judíos oportunamente denunciada- y sobre todo certificará la existencia de las Trafics en los grandes atentados antisemitas. Caerá también, por mentirosa, la célebre “Mentira de Ulises” y perderá sustento el recuerdo insidioso de que Hiroshima y Nagasaki fueron ciudades católicas pulverizadas por Truman. O que el terrible bombardeo de Roma en la 2da. Guerra, lo hicieron los aliados democráticos.

 

Se explicará por qué la DAIA, se opuso exitosamente a la enseñanza católica en Catamarca, seguro semillero de fanáticos. No cabe duda de que igualmente se comprenderán las inquietudes tal vez vehementes de Verbitsky. Lo mismo que la empresa educativa de Filmus, coronada ahora con la publicación de “La prevención del VIH-SIDA e ITS en el ámbito escolar (Propuestas de trabajo en la escuela)”, texto para niños y adolescentes de 11 años en adelante. Ya los niños y niñas sabrán, en la mejor edad y entre minuciosas descripciones y ejercicios prácticos, el uso correcto de los preservativos para todos los supuestos imaginables y el máximo placer sin riesgos. Valdrá la pena leer ese trabajo –émulo de SIGLA (sociedad de integración gay y lesbiana) colaboradora inolvidable de la Ciudad Autónoma Buenos Aires también en la época de Filmus- pese a la crítica ciertamente fundamentalista de la Corporación de Abogados Católicos.     

Asimismo en lo cultural seguramente se destacará la importancia de Marcos Aguinis, más allá de sus pujos fantahistóricos, y sus sutilezas, que alguna vez se consideraron blasfemas. A él le cabe el mérito, por ejemplo, de haber recogido aquella declaración de la Comisión Luterana Europea, incorporándola como verdad indubitable de una nueva doctrina. Conforme a la cual los católicos hemos sido los transmisores de una teología “que usurpó para la Iglesia las promesas bíblicas y las prerrogativas otorgadas por Dios a los mismos judíos… una teología que ignora diecinueve siglos de desarrollo espiritual judío&hellip… que ve al pueblo judío como simple pieza de un ajedrez escatológico…  una religión que prefirió la conversión antes que el diálogo, la calumnia antes que la comprensión y el prejuicio antes que el conocimiento… una teología que no reconoce la vitalidad, la actividad y eficacia de la fe judía” (La Nación 21.X.05).

Seguramente se considerará que con estas palabras oportunamente recordadas por Aguinis, está magistralmente dicho todo en materia de fanatismo antisemita católico. Se trata en verdad, de un pensamiento que debió presidir el Simposio.

 

Pero de todos modos se habrán recordado otros aportes judíos que seguramente surgieron del histórico encuentro. En política local, Korach, Kohan, Jasán, Beraja y la pléyade de colaboradores de Alfonsín, Menem, De la Rúa y siguientes jefes de Estado, en todos los estamentos jurisdiccionales y educativos… contribuyendo desde sus respectivas órbitas a la actual fiesta de la Democracia. En cultura Sofovich con sus ocurrencias semiporno (para la gente pacata) o francamente sacrílegas, y Alejandro Romay. En periodismo Mauro Viale, Chiche Gelblum y Tenenbaum, esparciendo su verdad. En Derecho el Dr. Shocklender, con su dolorosa experiencia carcelaria por tan sólo eliminar a sus padres cuidadosamente atados a la cama, con la colaboración de su hermano. Deuda, si es que la hubo, cancelada con sus valiosos aportes a los Derechos Humanos y su patrocinio jurídico en los reclamos de la señora Bonafini y demás Madres de Plaza de Mayo.

 

Y qué decir en el plano universal de los nombres de Marx, Trotzky o Freud. Seguramente desde ahora se acabarán los murmullos sobre la bancas Loeb y Rothschild, que en todo caso ayudaron al advenimiento del progreso universal, hoy en manos de Rockefeller y Kissinger, la Trilateral, la CFR, la Bilderberg.

En verdad, estos simposios y demás confraternizaciones -mientras silencien herméticamente la conversión del gran Rabino de Roma admirador de Pío XII, Eugenio Zolli, casi un santo heroico- anuncian la aurora de la Nueva Era poscristiana, pancristiana, paracristiana o sencillamente judeocristiana.

El emérito obispo Justo Laguna, lo predijo de un modo acaso subconsciente, cuando refiriéndose a San Esteban, afirmaba en “La Nación” (15.5.99) que aquel primer mártir murió apedreado “por profesar no digo la nueva fe (en Jesucristo) sino la nueva alianza, por expresarlo en términos que me gustan más porque nos unen al viejo tronco judío” (Lo escrito  entre paréntesis, es obvio pero es mío). Una idea cercana ya había expresado en lenguaje sutil el rabino Mario Rojzman, viajando por Tierra Santa precisamente con monseñor Laguna. Dijo que Jesús “fue judío, murió judío, vivió entre judíos y observaba la ley judía” (La Nación 3.5.98). Pero refiriéndose a la diferencia que hay entre judíos y cristianos en cuanto al Mesías, destacó que creía “en la religión de Jesús, no en la religión sobre Jesús”&hellip…

 

Y bien, es cierto: De este modo todo nos une ya y nada nos separa, salvo Jesucristo y su Cruz. Porque como dijera el gran rabino de Jerusalén Meir Lau en vísperas de la visita de Juan Pablo II, “la Cruz es contraria a la religión judía” y  la vista de una Cruz “está prohibida para un judío” (Reuters, AP y AFP. 25.11.99). Concordantemente, en los EE.UU.  la B’nai B’rith se opuso a que la celebración de la Navidad en los establecimientos educativos tuviera un sentido cristiano.

Es notable lo bien que culminan los múltiples encuentros interreligiosos, a condición de no nombrarlo -y menos invocarlo- a Jesucristo… o a lo sumo llamándolo “Jesús”.

En fin, como dijo el caballero de la triste figura, cosas veredes&hellip… Y ya las estamos viendo.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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