Panorama Católico

Los Oscars y la Eutanasia

En ediciones anteriores lamentábamos la exclusión vergonzoza se La Pasión de Cristo de la nominaciones importantes a los premios Oscar. Se la relegó a tres rubros técnicos, en los cuales, además, no obtuvo ninguno. Esto realmente nos sorprende. La persecución es tan obvia que alcanza el nivel de lo grotesco. Hubiese sido más sutil si se le hubieran concedido al menos una estatuilla.

En ediciones anteriores lamentábamos la exclusión vergonzoza se La Pasión de Cristo de la nominaciones importantes a los premios Oscar. Se la relegó a tres rubros técnicos, en los cuales, además, no obtuvo ninguno. Esto realmente nos sorprende. La persecución es tan obvia que alcanza el nivel de lo grotesco. Hubiese sido más sutil si se le hubieran concedido al menos una estatuilla. Pero la Academia tení­a la decisión tomada: nunca más Mel Gibson. Es una expresión de odio ideológico, o inclusive teológico… Por otra parte, Million Dollar Baby, de Clint Eastwood y Mar Adentro, de Amenabar dos films de distinta calidad, aunque ambos promueven la euntanasia, han cargado uno con varios premios, el segundo con el galardón a la mejor pelí­cula extranjera. No deja de ser un sinificativo rechazo de todo lo cristiano, implí­cito y explí­cito.

 

Saliéndonos del estilo habitual de estos comentarios, dedicaremos las lí­neas de cinematografí­a de esta semana a la increí­ble profesión de fe anticristiana que ha hecho Hollywood en la última entrega de sus premios Oscar. Sabemos con certeza que los criterios de selección están vinculados, antes que al arte, a cuestiones de intereses de la industria y a las presiones de diversos lobbies ideológicos que manejan la ciudad del cine. No nos sorprende, pues, esta arbitrariedad. Desde que los argentinos vimos, décadas atrás, la lamentable digitación del Oscar a la mejor pelí­cula extranjera en favor de "La Historia Oficial", de Luis Puenzo, un film mediocre de un director que no ha pasado de hacer cortos comerciales, sin mayor talento, como demostró su lamentable "Gringo Viejo", donde gastó 50 millones de dólares para hacer un film imposible de montar… al punto que debió ser violentamente podado para que cupiera en un formato comercial… tras lo cual fue un estrepitoso fracaso de público y crí­tica…

También sabemos que, así­ los vientos polí­ticos, así­ los premios. Clint Eastwood es hombre de la derecha norteamericana, director artesanal de productos refinados, bien elaborados. Favorecerlo puede ser interpretado como un modo de enviar señales de paz al Establishment que sostiene a Bush, a la vez que premiar un producto presentable, y -mejor que mejor- sostener el mensaje de la eutanasia.

Esto útimo no ha sido un tema menor. Si así­ lo fuera, no se hubiese elegido a "Mar Adentro", del español Amenabar -otra apologí­a de la eutanasia- como mejor film extranjero. La instalación de la eutanasia es la consigna mediática del momento, y el cine, fiel al mandato, promueve y premia a los productos que van en ese sentido.

Por otra parte, la exclusión de "La Pasión de Cristo", de Mel Gibson, de todo premio es casi una burla a la inteligencia de los cinespectadores. Salvo por razones ideológicas, nada hace explicable que este film extraordinario (al que pretendieron negar su condición de estadounidense por estar hablado en latí­n y arameo) no haya sido reconocido al menos en algunos de sus múltiples méritos técnicos. Sin contar con las estupendas actuaciones de Jim Caviezel y Maia Morgenstern, que merecí­an el reconocimiento de una nominación, la fotografí­a, el vestuario, los efectos, y el guión (esa extraordinaria adaptación de la historia evangélica al relato cinematográfico), son rubros que en justicia debieron recibir algún premio. Pero el odio pudo más, incluso poniendo en público entredicho la ecuanimidad de los jueces.

Hemos visto Million Dollar Baby. Clint Eastwood es un director que hemos seguido y cuya filmografí­a tiene indudable calidad. No podrí­amos decir que nos gusta, pero sabe decir lo que quiere, maneja los recursos narrativos sin presiones comerciales y elige lo que quiere decir. Por eso no tiene éxitos masivos, pero no pocos seguidores incondicionales.

Hombre de derecha conservadora, Eastwood ha trabajado temas trascendentes: el sentido de la vida, la justicia, el dolor, la culpa, el pecado… Sus convicciones (o tal vez, sus confusiones) dejan siempre un final abierto, una incognita en la cual parece decirnos: "este es el tema, yo no lo puedo resolver".

En "Million Dollar Baby" presenta el caso de una boxeadora Maggie Fitzgerald (Hilary Swank) que por un accidente profesional queda cuadriplégica. El personaje que encarna Eastwood (Frankie Dunn) es el de un manager de boxeo que a la vez que entrena técnicamente, dirige la carrera de sus pupilos con suma prudencia, para evitar que otro de sus protegidos sufra un accidente grave. De hecho el primer actor de reparto, Morgan Freeman, (Eddie Scrap-Iron Dupris) actual colaborador suyo en el gimnasio, ha perdido un ojo porque en su momento Dunn no supo detener una pelea en la que sufrí­a un grave castigo.

Ante la perspectiva de un sufrimiento moral terrible y por tiempo imposible de predecir, Maggie le pide a Dunn que la ayude a morir. Ya ha cumplido todos su sueños, que no permitan se le arrebate su gloria con una muerte indigna… Naturalmente Dunn se niega y redobla sus esfuerzos para convencerla, sin embargo… Delibera consigo mismo, y con un cura a cuya misa asiste diariamente desde hace 22 años.

La figura del sacerdote resultarí­a grotesca si no fuera que se parece demasiado a tantos sacerdotes que conocemos… En todo ese tiempo de relación con Dunn ha tratado de convencerlo de que no vuelva a ir a misa, porque -intuye- asiste a ella para lavar una culpa que lo atormenta. (¿?) ¿Qué mejor lugar que la misa para ir a lavar sus culpas? ¿Qué ha hecho en 22 años el sacerdote para indagar en el corazon de aquel feligrés y ayudarlo a purgar sus pecados? Cuando Dunn le plantea directamente su intención de desconectar el respirador de la enferma, el cura se limita a decir que no debe hacer eso y que si lo hace se condenará en el infierno. Curiosa referencia al castigo de los homicidas en quien tan poco aprecio ha manifestado por las almas.

Y por otra parte, respuesta para sacarse el problema de encima: no desarrolla un interés personal en la enferma, ni realiza un esfuerzo por esclarecer al entrenador, ni intenta apoyarlo en este terrible dilema moral: un seco y frí­o planteo doctrinal… y que Dios te ayude. Como era de esperar, el entrenador decide a acabar con el sufrimiento de su pupila. Pero no solo desconecta el respirador (lo que podrí­a discutirse moralmente, puesto que resultaba en el caso un medio de asistencia extraordinario) pero además le inyecta una fuerte dosis de adrenalina, provocándole un muerte inmediata.

Nos atreverí­amos a decir que la posición pro eutanasia de Eastwood tiene algo de estoicismo. Se inscribe en la convicción pagana de la "muerte honorable". Sin embargo esta distinción, más estética que moral, no suple el terrible mensaje de desesperanza y de desafí­o a la voluntad de Dios.

Es una pelí­cula dura, casi procacidades (salvo algunas referencias verbales), apta para ser vista por jóvenes a fin de motivar el debate familiar. Los temas son varios: la vida sin metas trascendentes, la idolatria del éxito, la mera "bondad" natural sin la gracia y sin la recta razón como guía, la falsa piedad. Es un film que vale la pena debatir para mostrar la falacia de sus postulados.

Sobre "Mar Adentro", ya hemos publicado diversos análisis. Digamos, en punto de comparación, que es mucho más panfletaria y decididamente malintencionada y anticatólica.

Finalmente, Hollywood ha vuelto a mostrar lo peor de sí­.

Million Dollar Baby

Protagonizada y dirigida por Clint Eastwood

Elenco:

Clint Eastwood …. Frankie Dunn
Hilary Swank …. Maggie Fitzgerald
Morgan Freeman …. Eddie Scrap-Iron Dupris
Jay Baruchel …. Danger Barch
Mike Colter …. Big Willie Little
Lucia Rijker …. Billie 'The Blue Bear'
Brian F. O'Byrne …. Father Horvak (as Brian O'Byrne)
Anthony Mackie …. Shawrelle Berry
Margo Martindale …. Earline Fitzgerald
Riki Lindhome …. Mardell Fitzgerald
Basada en cuentos de F.X. Toole
Guión cinematográfico: Paul Haggis
Otros tí­tulos: Rope Burns (USA)
Duración: 132 min
Paí­s: USA
Año: 2004
Idioma: Inglés
Color: Color

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Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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