Panorama Católico

Los últimos errores del Papa Benedicto

La prensa internacional, ante el habitual silencio de gran parte de la jerarquía, ha descargado carronadas de críticas contra lo que considera los errores garrafales más recientes del Papa actual. Y lo que se viene…
Escribe Marcelo González

La prensa internacional, ante el habitual silencio de gran parte de la jerarquía, ha descargado carronadas de críticas contra lo que considera los errores garrafales más recientes del Papa actual. Y lo que se viene…
Escribe Marcelo González

1. En su diálogo con los párrocos de Roma el Santo Padre ha dicho que no solo existe el infierno, sino que está lleno –desgraciadamente- como todos los católicos ya sabíamos. Para empezar por los ángeles caídos, y también por las almas de los condenados. ¡La prensa bulle…!

Ha hablado del Purgatorio, obra extraordinaria de la misericordia de Dios, y del cielo en el cielo (no es meramente una alegoría de la evolución de la humanidad hacia un brumoso estado de felicidad terreno).

2. El por nosotros lamentado cambio de la oración del Viernes Santo generó una oleada de repulsa tanto de entidades supuestamente representativas de los judíos, como también de la prensa progresista y del mismo clero de esa tendencia.

El Gran Rabino de Roma, Riccardo Di Segni, dijo que la oración de Benedicto XVI "constituye una marcha hacia atrás de 43 años, porque reclama la finalidad de convertir a los judíos por parte de la Iglesia Católica".

Es comprensible la susceptibilidad del Rabino, teniendo en cuenta que su antecesor, Israel Zolli se convirtió al catolicismo bajo el reinado de Pío XII, y como si esto fuera poco, Ariel, el propio hijo de Elio Toaff, su predecesor inmediato, ha publicado un libro sobre las matanzas de niños cristianos realizadas por judíos en la Edad Media. (Pasque di sangue. Ebrei d'Europa e omicidi rituali).

El libro de Ariel Toaff naturalmente desapareció de los quioscos y librerías misteriosamente. Sin embargo las versiones digitalizadas en italiano y en inglés se consiguen. El autor de este artículo las ha recibido de un corresponsal…

3. Por último, se anuncia una modificación sustancial al procedimiento de canonización que vuelve atrás en algunos aspectos la reforma que se realizó bajo Juan Pablo II.

Se ha acusado al Papa precedente de inaugurar una “línea de montaje de santos”. La expresión conlleva una cierta malicia, pero hay que admitir que es el Papa que ostenta un récord absoluto en materia de beatificaciones y canonizaciones. Más que todos sus predecesores juntos.

La habitual parsimonia de la Santa Sede para seguir estos procesos y elevar a los altares solo a las cumbres de la santidad se había convertido en una vorágine de centenares de postulantes que, naturalmente, exigía se relajaran las cautelas, se simplificaran los procedimientos y se abandonara la secular prudencia de la Iglesia. El papel de los abogados del diablo pasó a ser la pintoresca justificación de una expresión popular.

Es curioso. Bajo Paulo VI se dedicaron enormes esfuerzos a borrar santos del calendario, bajo la excusa de que no quedaban evidencias históricas de su existencia (como si el culto secular y universal no fuese suficiente). Luego se promovió el ascenso masivo de “santos modernos”, dicho esto en el sentido cronológico del término (al menos en la mayoría de los casos). Parece que el martirio de San Hemenegildo es menos conmovedor que el de un mártir de las persecuciones en Corea o en la Guerra Civil española.

En fin, borrar primero, atiborrar después… finalmente hay indicios de que Benedicto quiere volver a las cosas con calma y bien hechas.

Pues bien, estos son los tres grandes “pasos atrás” de Benedicto: Reafirmar un olvidado dogma de Fe (hoy en día es creencia común entre los católicos y aún entre ellos, de algunos conservadores, que el infierno no existe o está vacío).

Segundo, aunque involuntario, según parece, suspender la buenas relaciones de diálogo interreligioso con los judíos. El mismísimo Card. Kasper, encargado de estos menesteres y que no es un tradicionalista, ha acusado cierto enojo por la respuesta hebrea.

Por último, frenar (está por verse) las canonizaciones masivas. Tengamos en cuenta que esto compromete la infalibilidad pontificia, sacudiendo aún más la problemática del Magisterio Moderno.

En fin, Dios nos depare otros tantos “errores pontificios” de esta naturaleza para sostener nuestra esperanza.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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