Panorama Católico

Los vientos frescos de El Pireo

De nuevo, tras su rechazo el año pasado, el Parlamento griego propone la votación del “homomonio” en esa nación. Para alegría de muchos griegos, tal vez de la inmensa mayoría, el ministro de Justicia Haralambos Athanasiou, lo ha rechazado de plano: “No voy a hablar de esto, no puedo concebirlo”

De nuevo, tras su rechazo el año pasado, el Parlamento griego propone la votación del “homomonio” en esa nación.

Para alegría de muchos griegos, tal vez de la inmensa mayoría, el ministro de Justicia Haralambos Athanasiou, lo ha rechazado de plano: “No voy a hablar de esto, no puedo concebirlo”, dijo el ministro. “Además, la convención de los derechos humanos lo prohíbe. Cuando se habla sobre el matrimonio se habla entre un hombre y una mujer. Somos un país que respeta las tradiciones, respeta la naturaleza humana, y no es posible, al menos con este gobierno y este ministerio, que se permita el matrimonio“. Y más adelante, sobre la “opción” de la “unión civil”: “Es un poco peligroso simplemente hablar de uniones civiles. El asunto no es fácil. El problema es: ¿qué consecuencias va haber? ¿Vamos a ir tan lejos de hablar de adopción después?”.

Claro que las cosas no quedan ahí en Grecia, donde la población es mayoritariamente ortodoxa y su clero, con todos sus defectos no ha aún defeccionado, valga el giro, de la moral cristiana y natural. De hecho el señor del apellido evocador, Athanasiou, seguramente al decir “tradiciones” señala las religiosas, y de hecho en otro lugar afirma que la convención europea de los derechos humanos (a pesar del reciente fallo a favor de los homosexuales en Estrasburgo) sostiene las tradiciones religiosas europeas. 

¿Estrasburgo, Estrasburgo…? Sí, ese mismo lugar donde Francisco en visita relámpago fue aclamado por los eurodiputados que lo ovacionaron de pie casi más tiempo de lo que duró el viaje. Recuerdo a algunos católicos conservadores destacando los puntos en los que se defendió la familia en medio de la cháchara políticamente correcta habitual. Se ve que los hervores eurodiputenses duran poco… o que no se entendió el mensaje. Vaya uno a saber.

Por suerte, el obispo de El Pireo, Serafin, hablo alto y claro, aunque no tan sutilmente como el Papa Francisco. Dijo que excomulgaría a cualquier diputado griego que votara a favor de la ley, sea de “homomonio” o de “unión civil”. En ambos casos, dijo el obispo, “es un insulto a Dios y al hombre”. 

Claro que a Dios rogando… de modo que, dice Serafín, “En estos trágicos tiempos, necesitamos enfocar el tema y poner en vigor las medidas necesarias, como ha ocurrido con la Iglesia Ortodoxa Griega de Moldavia”. Esto tras citar a todos los obispos griegos a debatir las contramedidas. 

Según parece, el obispo no consideró necesario argumentar sobre porqué el “homomonio” es una monstruosidad, y las “uniones civiles” otra. Eso se lo dejó al ministro de Justicia.

 

 

 

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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