Panorama Católico

Maradona, Andá a Jugar a la Pelota

¿Quién le organizará las ideas a Diego Maradona? Desde que se convirtió en dios no ha dejado de opinar y de decidir sobre todo tema que se le presente o le presenten. Ahora se volvió castrista empedernido y destacado promotor, en el tren del alba, del Bush basura, estribillo que se le pegó a la boca como una palabra-mágica de la cual no le es sencillo bajar porque… no tiene otras.

Escribe Ricardo Fraga

¿Quién le organizará las ideas a Diego Maradona? Desde que se convirtió en dios no ha dejado de opinar y de decidir sobre todo tema que se le presente o le presenten. Ahora se volvió castrista empedernido y destacado promotor, en el tren del alba, del Bush basura, estribillo que se le pegó a la boca como una palabra-mágica de la cual no le es sencillo bajar porque… no tiene otras.

Escribe Ricardo Fraga

¿Recordará alguien, en este desmemoriado país, que hace apenas una década el diez patrocinaba la campaña reeleccionista de Menem, de quien fue su embajador deportivo (sic) y que en algún momento se constituyó en el emblema visible de la campaña sol sin drogas, de tan penoso desenlace?

Pero ¿quién sostiene a este as de los goles hechos con la mano (supuesta picardía criolla que poco tiene que ver con la serenidad cósmica del alma de Martín Fierro) y supremo adalid de esta extraña idolatría futbolera de nuestro tiempo que pone al botín y al balón como primeros mandamientos del decálogo y al talento correlativo como el paradigma de toda virtud?

¿Será tal vez un multimedio ultrapoderoso capaz de hundir en la catástrofe económica a miles de ahorristas mediante su presión mediática y política para producir una megapesificación que significó, en la práctica, la licuefacción de todos sus pasivos?

¿No estará éste, alguna vez simpático cebollita, siendo usado por una mano negra que, a caballo de su fama internacional, ha instalado en nuestros alicaídos (o más bien copados) ambientes culturales la bondad intrínseca del verdadero pensamiento único dominante, esto es, el dominio ideológico del Estado que intenta someter a las ignoras conciencias de nuestros jóvenes y entregarlos, sin resistencia, al atroz matadero del anarquismo?

¿No se parece todo esto, en definitiva, a la bizarra actitud de las burguesías que juegan con fuego hasta que, en un momento, el fuego las quema y consume y ello con la activa solidaridad de antiguos barricadistas devenidos después en extraños almocadenes?

Sea de todo ello lo que fuere y limitándome a los extraños malabares de prestigio que en nuestro suelo quiere brindarse al (ya más que) caduco tirano caribeño que ahoga en el terror más espantoso de nuestros días a sus propios conciudadanos que, ante el silencio cómplice de tantos argentinos, intentan alzar sus heroicas voces, no en defensa de ningún imperialismo agresor, sino de sus propias y elementales libertades conculcadas.

¡Triste destino el de la bella Cuba! Soportó en pleno siglo XIX la opresión libertaria del más enceguecido liberalismo español, que atacó el católico corazón de la Isla mediante la profusión de logias francmasónicas que, si preparó la independencia (sic), no lo hizo sino al costo de quedar atrapada en el monopolio comercial y político de los rubios esclavistas del Norte.

Su eje geopolítico ha girado siempre en función de la Florida (por algo conformó con ella una única capitanía) y, por ende, de los difusos intereses del amo (norte) americano que, desde las enmiendas Platt, limitó sus destinos.

La esperanza de redención en que Fidel Castro camufló sus propósitos comunistas apenas duró la breve alborada de aquel más que lejano enero de 1959. El coautor de la resistencia al régimen dictatorial de Fulgencio Batista, vale decir, el comandante Huber Matos quedó, de inmediato, prisionero en la negra noche de las cárceles fidelistas, tal como él mismo lo relata en su vibrante obra "Cómo llegó la noche" (memorias) con prólogo del historiador Hugh Thomas, y que fuera premio Comillas de 2002.

Las mismas humillantes mazmorras que sepultaron a tantísimos disidentes (sólo por el aberrante delito de pensar), como lo fue, v.g., el poeta y escritor Reynaldo Arenas, fugado fantásticamente del infierno, según su narración en "Antes que anochezca".

Situaciones ambas insospechadas de derechismo fascista y que esperan aún la adhesión de tanto organismo nacional de defensa y promoción de los derechos humanos.

Ni hablar del más reciente (y todavía irresuelto) caso de la médica Hilda Molina privada de conocer a sus nietos argentinos y que dejó malparado (lo quiera reconocer o no) al mismísimo presidente argentino, cuya voluntariosa intervención chocó con la impenetrable voluntad del tirano. Asimismo, el ya nombrado Matos propuso, en mayo del año en curso, una mediación del susodicho Kichner para interceder por Jorge Luis García Pérez, alias Antúnez, escritor cubano atrapado en aquellas prisiones por el único crimen de disentir.

Más cerca de esta fecha en que escribo (cf. La Nación del 26/10/2005) la mitad del Coro Nacional de Cuba pidió asilo en Toronto durante una gira que dicha entidad artística realizaba por Canadá. Ni más ni menos que lo ocurrido con Raúl Rivero considerado el mayor poeta cubano vivo quien, en La Nación de Buenos Aires del 31/07/2005 denunciaba desde el exilio "las brutales condiciones de su paso por una cárcel castrista", criticando los sistemas de educación y salud de la isla, mitografía ya señalada por mí en otra nota ya publicada en El Cóndor.

Yo mismo pude (en ocasión de mi viaje a Cuba en enero de 2000) verificar las condiciones de persecución y discriminación en que viven los cubanos que (todavía) no han logrado escapar de aquel averno ("¡chico!, este es el infierno del Dante", palabras textuales de una veladora del museo nacional San Francisco de La Habana).

En mi equipaje de turista salieron ocultas muchas cartas de discordantes que no podían (ni pueden) comunicarse libremente con el exterior. También peticiones a organismos internacionales para interceder por un trato más humanitario para los prisionados y aún por su misma vida ya que, como será conveniente recordar, en Cuba está en plena vigencia la pena de muerte… muy recientemente aplicada a balseros fuguistas (¡sin escándalo de la siniestra prensa!). Logré también (casi sin proponérmelo) tomar contacto con los católicos comprometidos que, tan sólo por profesar su fe, son separados de cargos oficiales (y todo es oficial en un sistema colectivista) e, incluso, con niños heroicos que, desafiando el ateísmo militante que impera en las únicas escuelas habilitadas (las públicas) se acercan cada domingo a la santa comunión.

No fue fácil consolidar los vínculos ya que la atmósfera de represión que todo lo invade genera un clima de temor sólo comparable al que se viviera en la Europa del este, antes de la caída del muro de Berlín (1989).

El gran pensador contemporáneo Václav Havel (presidente que fuera de la República Checa) y viejo disidente checoslovaco, alertó a la Unión europea (cf. La Nación del 27-01-2005) sobre los riesgos que implicaba seguir sosteniendo la estructura opresora del castrismo, en alas de un utopismo vaciado hoy de todo contenido humano.

La UE ha reaccionado (por lo menos parcialmente) y ha recogido con interés la situación de los oprimidos, así como ha reconocido la labor testimonial de las (así llamadas) damas de blanco, cuya actuación en el mundillo argentino es prácticamente (e intencionalmente) desconocida cuando no ocultada.

El intelectual Marcos Aguinis se ha sumado a la protesta y muchos otros ya no se dejarán engatuzar por una mentira atroz que, aunque repetida hasta el hartazgo por los medios progre, no alcanzará jamás el rango entitativo de la verdad.

Las tibias aperturas económicas de finales de los '90 han dado un retroceso total, según anuncia La Nación del 31/10/2005. No se trata, por supuesto, del capitalismo salvaje sino de una innocua economía doméstica que muestra, sin embargo, el fracaso estruendoso del socialismo.

Y la verdad es que el sistema se hubiera ya desintegrado hace tiempo de no contar con el aval financiero e ideológico de los compañeros de ruta… muchos de los cuales (sus organizaciones combativas) viven de las arcas de la isla y otros aportan por el camino de la España de Zapatero.

El núcleo de su persistencia no es otro que el odio (que ahora el merchadising agita por los aires): "el odio como factor de lucha; el odio intransigente… un pueblo sin odio no puede triunfar…" (Che Guevara, Mensaje a la tricontinental).

La Cuba real es un cadáver maquillado sostenido por insólitos personajes del sainete latinoamericano como, últimamente Hugo Chávez (pero ¿no es Venezuela el tercer abastecedor de petróleo de USA?) o la tilinguería nacional a cuya cabeza visible (¡sabe Dios cuál es la invisible!) aparece el intocable ¡Maradó-Maradó…!, inconsciente blasfemo del sacrosanto nombre de la Divinidad e instrumento triste de oscuros intereses dialécticos.

Maradona ¡andá a jugar a la pelota!

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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