Panorama Católico

María Auxiliadora, ruega por nosotros…

Patrona del campo, María Auxiliadora, cuya fiesta celebramos el 24 de mayo, cae en la víspera de un 25 crucial para el destino de la Argentina.

 

 

Escribe Marcelo González

Patrona del campo, María Auxiliadora, cuya fiesta celebramos el 24 de mayo, cae en la víspera de un 25 crucial para el destino de la Argentina.

 

 

Escribe Marcelo González

Son muchos los indicios. El deterioro del gobierno, el incipiente pero amenazador desabastecimiento de alimentos y combustibles, la inflación descontrolada.

El alzamiento del campo, relativamente fácil de neutralizar con un acto de prudencia, ha sido llevado por el gobierno argentino al paroxismo. Ahora ya es cuestión de ganar o perder, todo. Tanto para el gobierno (principalmente) como para el campo, avalado por una fuerte franja de la clase media y media baja. (Y habría que ver qué piensan los más pobres… por ahí nos llevamos una sorpresa).

La jerarquía, hábil para detectar el cambio de vientos, ha salido a dar su apoyo a los ruralistas. No como pastores, sino como dirigentes sociales… o políticos.

Los conflictos con la Iglesia, también llevados a un punto sin retorno

Desde el miserable silencio que se hizo a Mons. Baseotto, cuando su carta al ministro de Salud, Ginés González García, el cuerpo episcopal no ha dado pie con bola. Haga lo que haga enreda más la situación, con la eficaz cooperación del gobierno nacional.

Sobre los temas morales (educación sexual, aborto, contracepción, decencia pública) resultado cero.

El conflicto por el nombramiento del embajador ante la Santa Sede es un disparate inconcebible, causado por el gobierno, es verdad, pero no ha habido presencia ni autoridad episcopal que pudiera prevenirlo ni neutralizarlo. Los obispos están pintados.

Roma debe tomar conciencia de que el episcopado argentino está entre lo más deslucido del universo católico, para ser suaves. Los fieles nos sentimos avergonzados, particularmente cuando recordamos la historia de nuestra Iglesia local y las figuras que dio en su tiempo, sin que, lamentablemente, haya brillado por su santidad.

Hoy solo quedan frutos amargos del otrora fértil árbol de la jerarquía católica que supo organizar el congreso eucarístico de 1934, educar a la juventud obrera y universitaria, civilizar el sur; levantar obras de bien público inimaginables hoy y hasta realizar hazañas artísticas y deportivas.

La llamada de Roma

La extraña convocatoria de la cúpula episcopal por parte de la Santa Sede, al punto de obligar a suspender el Te Deum de la Catedral Porteña el 25 de Mayo, es otro síntoma de la inviabilidad de las cosas.

Ante la perspectiva de un desenlace parecido al de 2001, Roma querrá, quizás, bajar directivas concretas. En un momento tan álgido los fieles y el clero miran naturalmente a los pastores esperando un testimonio menos lánguido que estadísticas sobre la pobreza e invitación al diálogo.

Esperan la acción de manos santificadoras que crean en su poder ministerial. Firmeza y convicción en las palabras. Testimonio público de Fe, no actos para la interna, como el apresurado Corpus Christi del Cardenal Bergoglio, pidiendo movilización a todo trapo para llevar a Roma las fotos del catolicismo en la calle…

Nadie lo cree, ni él, ni Roma, ni los fieles. Una Iglesia de ficción, de farsa, que se autoengaña, con la complicidad de los parásitos de la estructura eclesiástica, dispuestos a dar la vida por sus canonjías y la invencible estulticia de la obediencia ciega.

Ante lo impredecible se abre una luz de esperanza. Quizás hasta salga un bien.

María Auxiliadora, ruega por nosotros.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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