Panorama Católico

Milagro por un Día (Pocketful of Miracles)

Frank Rosario Capra, hijo de inmigrantes italianos fue un popularí­simo director de comedias cinematográficas entre los años '40 y '60. Muchas de ellas conservan la frescura y la gracia a pesar de los años. Pero sobre todo tienen esa nota tan especí­ficamente católica: la esperanza.

Dirigida por Frank Capra

Frank Rosario Capra, hijo de inmigrantes italianos fue un popularí­simo director de comedias cinematográficas entre los años '40 y '60. Muchas de ellas conservan la frescura y la gracia a pesar de los años. Pero sobre todo tienen esa nota tan especí­ficamente católica: la esperanza.

Dirigida por Frank Capra

Podemos decir hoy que en el mundo campea la desesperanza, inclusive en los niveles sociales más populares.

En siglos previos de la modernidad, la desesperanza era una veleidad de los intelectuales agnósticos. Luego de las sociedades del lujo y el hartazgo. En ellas normalmente, el pueblo más sencillo ha puesto sus anhelos en objetivos simples y plenos de sentido, tales como una vida de trabajo duro pero edificante, formar y mantener una familia, aún en una pobreza digna. El ascenso social y cultural de los hijos (esperanza tan traidora muchas veces), y normalmente la esperanza de un juicio justo y un premio a los buenos después de esta vida.

Hoy en dí­a esta forma sencilla de ver el mundo y aceptar la realidad se ha reducido a pequeños santuarios. Nadie acepta ya sin sonrisas irónicas la historia de la joven pobre que se casa con el noble rico y bondadoso. Más bien resulta ví­ctima de un escarnio brutal. No ya porque ponga frenos a la velocidad del proceso revolucionario marxista (que en definitiva es una forma falsa de esperanza), sino porque el mundo actual no cree en nada y considera una debilidad tener esperanzas en el bien y en la justicia, tanto facturas de la mano humana, como del designio divino.

Pero Capra, que era católico y tení­a una forma mental italiana, no podí­a sino ver el mundo, inclusive las más feas miserias del mundo, más que desde una perspectiva catóica. Todos somos redimibles. Hay un potencial de bondad en el hombre que se actualiza con la gracia santificante. Hay esperanza hasta para los más excluidos, como se suele decir hoy en dí­a. Y esa esperanza se funda en la trascendencia del alma y en la administradora de las gracias ordinarias de Dios, la Iglesia.

Así­ pues, un gangster puede renunciar a ser el "dueño" de Nueva York, una bailarina de cabaret anhelar una familia con muchos hijos… y una anciana vendedora de manzanas, alcohólica y ruinosa, por la acción de aquello que de noble queda en el antedicho gangster y en la bailarina, llegar a ser por unos dí­as una digní­sima dama de la sociedad.

Todo ello para no decepcionar a la hija que dicha anciana criad­a en España, en una escuela de monjas, pagando sus estudios con el aporte de decenas de mendigos neoyorquinos que alientan su mí­sera existencia poniendo su ébolo para que una de entre ellos llegue a ser "princesa".

La joven vuelve a Nueva York acompañada de su prometido y de su futuro suegro, un conde español. El reto de inventarle a la mendiga una vida acorde al nivel de los visitantes supera todo lo imaginable en ingenio, gracia y comicidad.

Capra toca dos registros: la comedia y el drama sentimental. Bordea el grotesco, pero no lo pisa nunca. Sobrevuela la caricatura, aunque nos convence a todos de que la historia es tan real como cualquiera. Y le da finos toques católicos, señales sutiles pero inconfundibles de que hay una Providencia que vela por todos y obra milagros todos los dí­as.

Capra se mete en el mundo de la mendicidad, la farándula y el hampa. En todos estos lugares encuentra bondad… Algo que solo puede hacerse desde un punto de vista católico. El protestante luterano o calvinista aceptará la corrupción como algo inevitable y lo cubrirá con un mascarón hipócrita. El católico, en cambio, ve al hombre pecador como un accidente, fruto de la debilidad de la carne, sujeto a la renovación por el lavado penitencial y sacramental.

Para Capra nada es esencialmente malo y nadie es irrecuperable. Hay mal donde el bien está ausente. Todos tienen al alcance de su mano la salvación.

Las generaciones de las décadas de gloria de Capra tení­an todaví­a incorporado el valor de la esperanza, que fue destruido por la revolución cultural de los años ’60. Por eso, para disfrutar de sus filmes hay que tener un alma limpia y creer en la misericordia. Y también hay que tener un espí­ritu libre de pacaterí­a, porque los personajes que conforman su elenco de héroes no son santos, sino pecadores, algunos de los cuales son tocados por la chispa de la gracia.

Moralmente hablando, el filme presenta situaciones repetidas con varios mandamientos. Hay mentirosos, criminales, alcohólicos, mujeres de vida alegre y estafadores, todo ellos llenos de encanto y simpatí­a. Pero Capra no simpatiza con los pecados, sino con lo que de bueno halla en los pecadores. Por eso los redime. De modo que no debe sorprenderse el espectador de un ambiente poco monacal (si bien presentado con recato y discreción, por cierto).

Siempre es bueno el discernimiento de los padres para determinar qué niños o adolescentes pueden entender las situaciones moralmente ambiguas sin entrar en confusión con su catecismo. Aunque sospechamos que, si dicho catecismo ha sido bien enseñado, en este filme no habrá muchos problemas en dar las explicaciones del caso.

Año de estreno: 1961
Guión cinematográfico de
Robert Riskin y Damon Runyon

Elenco:
Glenn Ford …. Dave 'el Dude' Conway
Bette Davis …. Apple Annie
Hope Lange …. Elizabeth "Queenie" Martin
Arthur O'Connell …. Conde Alfonso Romero
Peter Falk …. Joy Boy
Thomas Mitchell …. Judge Henry G. Blake
Edward Everett Horton …. Hutchins
Mickey Shaughnessy …. Junior
David Brian …. Gobernador
Sheldon Leonard …. Steve Darcey
Peter Mann …. Carlos Romero
Ann-Margret …. Louise
Barton MacLane …. Jefe de Policí­a
John Litel …. Inspector de la Policí­a McCrary
Jerome Cowan …. Alcalde de Nueva York

Duración: 136 min
Paí­s: USA
Idioma: Inglés
Color: Color

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Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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