Panorama Católico

Modernismo, inmoralidad, crueldad… una anticipación profética de Belloc.

Después de las consecuencias sociales que el ataque actual sobre la Iglesia ha dejado, vienen las consecuencias morales, que se extienden obviamente
sobre toda la naturaleza moral del hombre. Hasta aquí, este ataque ha consistido en socavar toda clase de barrera moral impuesta por la experiencia humana a través de la tradición.

 

Después de las consecuencias sociales que el ataque actual sobre la Iglesia ha dejado, vienen las consecuencias morales, que se extienden obviamente
sobre toda la naturaleza moral del hombre. Hasta aquí, este ataque ha consistido en socavar toda clase de barrera moral impuesta por la experiencia humana a través de la tradición.

 

Digo "hasta aquí" porque en muchas partes de la moral esta disolución de los límites debe conducir necesariamente a una reacción: la sociedad humana no puede coexistir con la anarquía… nuevas barreras sociales y nuevas costumbres necesariamente surgirán. Por eso, todos los que piensan  que el colapso actual de la moral sexual es el efecto principal  del Modernismo sobre la Iglesia Católica están posiblemente equivocados… porque este desbande no puede tomar un carácter definitivo. Algún nuevo código, una nueva moral, debe aparecer, aún en el caso que esta nueva moral destruya totalmente la antigua.


Hay, sin embargo, peores consecuencias que bien pueden ser más permanentes. Para elucidar que clase de consecuencias pueden ser tenemos una pista. Podemos considerar cómo vivía la gente de nuestra raza  antes de que la Iglesia formara la Cristiandad. Inmediatamente una cosa salta a la vista: en el campo de la moral, un incuestionable predominio de la crueldad entre el mundo no bautizado.

Esto es, la crueldad será el fruto principal del Modernismo en el campo de la moral, así como el resurgimiento de la esclavitud lo será en lo social. Aquí algún crítico podría preguntarse si la crueldad no ha sido la nota característica de los cristianos tanto en el pasado como hoy. ¿No son estos dos mil años si no una continua sucesión de conflictos armados, masacres, torturas y ejecuciones espantosas, saqueo de pueblos, y demás?

 

La respuesta a esta objeción es que existe una diferencia fundamental entre la crueldad como excepción y la crueldad como regla. Cuando los hombres aplican  castigos violentos, usan la fuerza para obtener lo que desean, o se exceden en las pasiones de la guerra, si todo esto se hace en contra de sus propias convicciones morales, es una cosa. Pero si todo eso se hace como parte de una actitud mental totalmente aceptada, eso es otro cantar.

 

Y aquí reside la distinción radical entre esta nueva forma de crueldad y la crueldad esporádica de los antiguos siglos cristianos. Ni cruel venganza, ni crueldad a causa de la excitación, ni crueldad en el castigo del mal reconocido, ni crueldad en la represión de lo que abiertamente se admite debe ser reprendido, son frutos de una mala filosofía. A pesar de que estos son abusos o pecados, ellos no emanan de una falsa doctrina. Pero la crueldad inherente al abandono contemporáneo de nuestra ancestral religión es una característica innata del Modernismo, una crueldad que es parte misma de su filosofía.


Y la prueba de esto es que la humanidad no se espanta ante la crueldad, por el contrario permanece indiferente… No existe un clamor universal de indignación, no hay suficiente queja ante la crueldad, porque no existe ya más la concepción de que el hombre como tal es algo sagrado. La misma fuerza que ignora la dignidad humana también ignora el sufrimiento humano. Lo repito, este moderno ataque sobre la Fe tendrá miles de consecuencias devastadoras en lo que respecta a la moral, y muchas de las cuales ya son evidentes. Pero la característica principal, quizás la más permanente, será la institución generalizada de la crueldad acompañada por el desprecio de la justicia.

 

Hillaire Belloc
Las Grandes Herejías 

(El libro puede conseguirse en libros@panodigital.com

 

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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