Panorama Católico

Mons. Malcom Ranjith: “Para el Papa, la liturgia es una prioridad“

El recientemente nombrado Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Mons. Malcom Ranjith, ha hablado en menos de un mes, en tres entrevistas a la prensa, sobre una inminente intervención papal en materia litúrgica.

 

Escribe Agustín Moreno Wester


El recientemente nombrado Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Mons. Malcom Ranjith, ha hablado en menos de un mes, en tres entrevistas a la prensa, sobre una inminente intervención papal en materia litúrgica.

 

Escribe Agustín Moreno Wester

Los medios hispanos son ciegos y sordos cuando se habla del asunto. Descubrimos, por providencial previsión, las declaraciones de Mons. Ranjith en el ABC de Asunción, Paraguay. Y por cierto en diversos periódicos y sitios web europeos y norteamericanos. ¿Qué pasa? ¿Tanto se le teme al asunto litúrgico?

Definitivamente SI.

Parafraseando la formulación dogmática (Extra Ecclesiam nulla salus) hoy creo que podríamos decir, fuera de la liturgia no hay salvación…

Somos conscientes de que el dogma sustenta el culto, lo precede en el orden del ser y que, aún mejorados o resueltos algunos o quizás todos los problemas litúrgicos… aún subsistirían enredadas cuestiones doctrinales que emprolijar en los documentos y la praxis eclesial de estos tiempos. Pero con instinto seguro, el Santo Padre ha decidido poner manos a la obra en la limpieza de la casa, que ha quedado anegada por el marasmo posconciliar, empezando por desembarrar el culto.

¿Qué se viene?

No lo sabemos, quizás ni siquiera el Papa lo sepa. Quizás su amigo, el prelado de Sri Lanka, Mons. Malcom Ranjith suelte globos de ensayo para tantear la resistencia preservando del desgaste la figura pontificia. Porque, amenguado como está el ejercicio de la autoridad del Vicario de Cristo, la prudencia parece indicar que una patrulla tantee el terreno donde el Papa decide pisar. Veamos pues, donde podría pisar el Papa en materia litúrgica.

Algunos dichos recientes de Mons. Ranjith:

"La fe no es solamente intelectual, ella se vuelve algo del corazón e implica un compromiso. Es en la experiencia litúrgica que este encuentro con el Señor, la fe, se refuerza y se transforma en vida. Por esto la liturgia es tan importante".

(entrevista a I.Media, Roma 22 de junio de 2006)

El texto no parece novedoso ni el lenguaje recuerda la más clásica terminología católica, pero vale en el contexto…

"Vemos que la liturgia ha tomado caminos erróneos, como el abandono de lo sacro y de lo místico, la confusión entre el sacerdocio común y el consagrado mediante un llamado específico [el sacerdocio ministerial, nota nuestra]. En otras palabras, la confusión de roles entre los laicos y los sacerdotes. Y así también la visión del concepto de Eucaristía como un simple banquete, en desmedro del énfasis debido al memorial del sacrificio de Cristo en el calvario y su eficacia sacramental para la salvación, o también ciertos cambios, que han vaciado las iglesias "protestantizándolas"… Para enfrentar la secularización que avanza en el mundo no es necesario volvernos secularistas nosotros…" (idem).

Son ecos de las ideas que el Card. Ratzinger fue sembrando en muchos de sus libros y entrevistas: la reforma litúrgica posconciliar no estuvo bien encaminada, tendió a romper con la tradición, fue apresurada, no respondió al mandato conciliar (o sea, la Constitución Sacrosanctum Concilium).

Cuando se le pregunta si se va a volver el Rito Tridentino, no niega ni afirma. "Eso lo dirá el Papa". Parece obvio que no se podría volver de un plumazo al Rito Tridentino, pero, si alguna duda quedaba, Mons. Ranjith la aventa: "jamás ha sido abolido ni prohibido, más a causa de lo sucedido con Mons. Lefebvre esta misa ha tomado una cierta identidad que no es correcta". Habrá que recuperar la Misa Tridentina para la Iglesia… "el Papa decidirá". Curioso, si en algo puso énfasis Mons. Lefebvre siempre fue en recuperar la Misa Tridentina para la Iglesia, cuando la Iglesia parecía haberla puesto en el canasto de los papeles viejos… De donde devolverle la justa "identidad" quitándole el mote lefebrista, sería darle la razón a Mons. Lefebvre.

Tampoco es que se vaya a abolir el Nuevo Ordenamiento… obviamente. "Habrá que profundizarlo, para que se vuelva más bello, más trascendente". (ibidem) O sea, es feo e inmanente, al menos en un grado tal que necesita ser retocado… Esto es lo que surge, no se puede entender de otro modo.

Mons. Ranjith nos sorprende… gratamente.

Los voy a sorprender, nos dice Mons. Ranjith. "La Iglesia de hoy es consciente de que su vida litúrgica debe ser orientada hacia Dios y desarrollarse en una atmósfera profundamente mística". ¿Es una metáfora o van a volver el altar coram Deo, es decir, a oriente, hacia Cristo en el Sagrario, Sol que ilumina desde el oriente? Y el pueblo fiel encolumnado detrás del sacerdote, que ofrece el sacrificio in persona Christi, como alter Christus.

Parece que sí, se volvería al altar con sagrario y el celebrante cara a Dios. Esto es lo que el Card. Ratzinger y sus discípulos vienen proclamando desde hace más de una década en sus libros.

Por otra parte, ¿dónde dice en el nuevo rito, que el sacerdote debe estar mirando a los fieles? "Se puede decir que la orientación de la oración litúrgica en la reforma posconciliar no ha reflejado los textos del Vaticano II", afirma Mons. Ranjith (entrevista a La Croix, 25 de junio de 2006) "Los voy a sorprender: en ninguna parte del decreto conciliar se indica que el sacerdote deba volverse hacia los fieles, ni que el latín esté prohibido. Si bien se consiente el uso de las lenguas vernáculas, particularmente para la liturgia de la palabra, el decreto precisa claramente que se conserva el uso de la lengua latina en el rito latino. Sobre estos asuntos esperamos que el Papa nos de sus directivas". (idem) O sea, parece que también se viene el latín, ¿para el canon? Muy probablemente, de modo que se resuelven varios problemas de una vez. El famoso "pro multis", el "mysterium fidei", (traducido "este es el sacramento de nuestra Fe"!!!) y que Santo Tomás afirma es de "tradición divina". El paternoster, para acabar con la confusión entre deudas y ofensas, etc.

Se han engañado pues los reformadores posconciliares y quienes han seguido la reforma…, pregunta La Croix.

Mons. Ranjith ha sido diplomático de carrera. "No hagamos de esto un problema ideológico. Quiero destacar que los sacerdotes jóvenes están ansiosos por celebrar el rito tridentino. Debe destacarse que este rito no está fuera de la ley". (ibidem). Bien pero, ¿se han engañado o no? A falta de un "no" parece que sí. El que calla, otorga.

Pero, lo más escandaloso, si se me permite hiperbolizar, ha sido esa confesión que aparece como escurrida subrepticiamente entre el fino lenguaje diplomático del arzobispo de Sri Lanka. "La reforma litúrgica jamás ha comenzado." ("Jamais décollé", jamás levantó vuelo, sigue sin realizarse, en fin, uds. interpreten como mejor les parezca).

La contraofensiva se manifiesta.

Recordemos que lo dicho hasta aquí por Mons. Ranjith a La Croix data del 25 de junio. El "jamais décollé" encendió las alarmas de los bugninianos, discípulos del fabricante de la misa nueva. ¿Cómo que jamais décollé? 13 de julio, nuevas declaraciones de Ranjith a I-Media.

Jamás dije eso… La reforma "a bien décollé". Es más, "la lengua vernácula es algo positivo, la gente entiende lo que se dice… pero son elementos un poco exagerados… Hay que tomar medidas para que quede bien en claro cuán seriamente se debe celebrar la liturgia… Tenemos la responsabilidad de que la liturgia sea un signo de edificación y no un signo de escándalo. Porque si la liturgia no es capaz de cambiar a los cristianos y de convertirlos en testigos heroicos del Evangelio, entonces ella no se realiza de un modo verdadero". (Entrevista a la Agencia I-Media, del 13 de julio).

Dicho a la antigua, si no santifica… mala señal. Vemos que buscando suavizar el picor causado por sus declaraciones anteriores, Mons. Ranjith friega con un hisopo de hortigas. Porque esto que destaca es la más clara señal de los "defectos" de la nueva misa: la ausencia de santidad, tanto en el clero como en los fieles. Si una liturgia no santifica, es como la sal que ha perdido su sabor, solo sirve para… en fin.

El párrafo final que citaremos merece el espacio. Le preguntan a Mons. Ranjith si los abusos litúrgicos son tan numerosos.

Responde: "Cada día recibimos muchísimas cartas, firmadas, en las que la gente se lamenta de los numerosos abusos: los sacerdotes que hacen lo que quieren, los obispos que cierran los ojos o, peor, justifican lo que hacen sus sacerdotes en nombre de la "renovación"… No nos podemos callar. Es nuestra responsabilidad permanecer vigilantes. Porque, finalmente, la gente querrá asistir a las misas tridentinas y nuestras iglesias se vaciarán. La misa no pertenece a los lefebristas. Es el momento de cesar las confrontaciones y ver si hemos sido fieles a las instrucciones de la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium… Las reglas están bien indicadas en el Misal Romano y en los documentos de la Iglesia". (idem)

Mons. Ranjith parece decir: se nos va la gente a la Misa Tridentina porque ella santifica y la nueva no. Pero la misa Tridentina no es de los lefebristas, es de la Iglesia.

Dos afirmaciones con las cuales Mons. Lefebvre estaría completamente de acuerdo.

Notable.

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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