Panorama Católico

Nacionalismos Españoles: Fuertemente Anticatólicos

Dos tercios de los curas de Guipúzcoa supera los 65 años de edad. No solo pierden feligresía sino vocaciones. Frecuente actitud partisana de los sacerdotes y su entorno laico. Como dice el autor de la carta que cierra esta nota: Y luego se sorprenden de que las iglesias estén vacías.

Dos tercios de los curas de Guipúzcoa supera los 65 años de edad. No solo pierden feligresía sino vocaciones. Frecuente actitud partisana de los sacerdotes y su entorno laico. Como dice el autor de la carta que cierra esta nota: Y luego se sorprenden de que las iglesias estén vacías.

Donde arraiga el nacionalismo, desaparece el cristianismo. Gran parte del clero vasco, navarro y catalán se convirtió en propagador del separatismo en vez de la Palabra de Dios. Las consecuencias están a la vista. En el País Vasco apenas hay vocaciones y Cataluña es la región más descristianizada de Europa occidental hasta el punto de que el culto se practica, en muchos lugares, de manera escondida y vergonzosa.

Nuevos datos muestran la desoladora situación de la Iglesia en las partes de España en las que el clero ha decidido hacer política. De acuerdo con los datos publicados por el Diario Vasco de San Sebastián, en la diócesis de la que es obispo el nacionalista Juan María Uriarte hay registrados 340 sacerdotes, de los cuales 256 están en activo. La media de edad ronda los 70 años y sólo tres de cada diez son menores de 65 años.

En los últimos diez años, en el seminario sólo se han ordenado 18 nuevos presbíteros, un número inferior, por supuesto, a los sacerdotes fallecidos. En los primeros años de funcionamiento del seminario, fundado en 1953, había 25 ó 30 seminaristas en cada curso y ordenaciones numerosas con más de 50 nuevos presbíteros. En la actualidad, sólo hay cuatro seminaristas y una única ordenación prevista para este curso.

En Vizcaya la situación es idéntica: un clero envejecido y un seminario vacío. Incluso se dan casos de seminaristas que se marchan a estudiar a otros seminarios, donde no tratan de convertirles al nacionalismo, y al regresar son castigados.

Los seminarios de Toledo, Valencia o Valladolid tienen más estudiantes que los tres vascos juntos. Si, como se dice, "el seminario es el corazón de la diócesis", tenemos que deducir que la Iglesia vasca está muy enferma.

Aunque el presidente del Gobierno autónomo vasco Juan José Ibarretxe suele acudir a actos como la misa anual en el Santuario de la Virgen de Aranzazu, el obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte, no ha criticado el apoyo de aquél y del PNV a la ley aprobada por el parlamento vasco que permite los matrimonios homosexuales, incluso con la adopción de niños, ni la elección de un militante homosexual, Iñigo Lamarka, como defensor del pueblo vasco (ararteko).

Como escribió Jon Juaristi en ‘El bucle melancólico’: "Cuando la religión de la patria entra en liza, al cristianismo no le queda otro remedio que adaptarse o morir".

Los ‘abertzales’ dominan las estructuras

Reproducimos una carta al director publicada en la edición vasca del diario ‘El País’ (30-9-2005) bajo el título ‘Por el amor de Dios’ en la que se muestra el ambiente que deben soportar los católicos vascos no nacionalistas.

El pasado 27 de septiembre acudí a la ventanilla de recepción de la catedral del Buen Pastor, en San Sebastián, con el propósito de encargar una misa para el día siguiente en recuerdo a un familiar recientemente fallecido. La desconocida señora que me atendió me recordó, afligida, que la fecha coincidía con la de la muerte de Txiki y Otaegui [dos terroristas de ETA condenados a muerte en 1975 por el asesinato de varios policías] -a manos de los franquistas-, añadió.

Alentado por el manifiesto y público desinterés mostrado históricamente por la jerarquía eclesiástica vasca hacia las víctimas del terrorismo, consideré justo recordar a esta señora que también ese día y los 364 restantes del año habían sido asesinadas en este país nada menos que casi mil personas inocentes a manos de la mafia etarra. La mayoría de ellas, como, por ejemplo, Gregorio Ordóñez [concejal del Ayuntamiento de San Sebastián y presidente del PP guipuzcoano, asesinado por un terrorista etarra en 1995], católicas. ¿Recordará esta señora las fechas del asesinato de todas ellas? Lo dudo. Éstas no figuran en orden prioritario en el almanaque eclesiástico vasco.

Al revelar mi identidad, euskaldún y con todos los apellidos vascos pero que muy vascos, la susodicha censuró mi actitud de preferir dirigirme a ella en español y, añorando tiempos que yo, ingenuo de mí, creía felizmente superados, me llamó manchurriano y que eso de que todos somos hijos de Dios, como yo le repliqué, eran afirmaciones discutibles. María San Gil y María José Usandizaga tuvieron que sufrir algo parecido cuando fueron a buscar gestos de alivio y apoyo del entonces obispo José María Setién.

Sentí una gran indignación pero sobre todo una enorme tristeza. ¡Qué lejana está la diócesis vasca del mensaje de Cristo!, pensé. Y luego se sorprenden de que las iglesias estén vacías.

No alcanzo a comprender cómo pueden poner ni más ni menos que en la ventanilla de recepción de mi diócesis a una persona de estas características para atender a una feligresía tan plural como la vasca. Desde luego no es casual. Estoy convencido. Le pedí que me devolviera el dinero de la misa, le llamé farisea y me fui en paz decidido a no volver hasta que saquen a los mercaderes del templo.

http://www.minutodigital.com/noticias/1719.htm

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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