Panorama Católico

Nombramientos de obispos

El segundo nombramiento es la promoción a arzobispo titular de Tiburnia – una diócesis inexistente, desaparecida hace siglos – de Víctor Manuel Fernández, de 51 años de edad, rector de la Universidad Católica de Buenos Aires y su estrechísimo colaborador en la redacción del documento final de la Conferencia de obispos latinoamericanos de Aparecida, en el año 2007.

Y A PROPÓSITO DE LOS NOMBRAMIENTOS A OBISPO…

Hasta ahora han sido dos los nombramientos episcopales más “personales” del papa Francisco.

El primero es el de su sucesor en Buenos Aires, en la persona de Mario Aurelio Poli.

Un nombramiento que de hecho responde fielmente a la imagen de pastor delineada por Bergoglio en su discurso a los nuncios.

El segundo nombramiento es la promoción a arzobispo titular de Tiburnia – una diócesis inexistente, desaparecida hace siglos – de Víctor Manuel Fernández, de 51 años de edad, rector de la Universidad Católica de Buenos Aires y su estrechísimo colaborador en la redacción del documento final de la Conferencia de obispos latinoamericanos de Aparecida, en el año 2007.

Éste ha sido un nombramiento que más bien parece asemejarse a la concesión de un título honorífico, en este sentido contrario a la visión eclesiológica del obispo promovida por el Concilio Vaticano II.

En nombre de esta visión, en el transcurso de los últimos pontificados se han levantado críticas más o menos larvadas hacia algunos nombramientos episcopales efectuados por Juan Pablo II y por Benedicto XVI.

Por ejemplo, Alberto Melloni, un historiador de la Iglesia, en la edición del 12 de febrero pasado del “Corriere della Sera” definió como una “enormidad eclesiológica” la decisión de Benedicto XVI de nombrar obispo a su secretario Georg Gänswein, que sin embargo fue promovido a un cargo curial que prevé el episcopado, el de prefecto de la Casa Pontificia.

Pero de Melloni y de otros paladines del Vaticano II no han llegado hasta ahora comentarios críticos a este nombramiento efectuado por Bergoglio.

Quizás también porque ser amplio en la concesión de anillos episcopales fue justamente su querido Juan XXIII, convocante del Concilio, el Papa que el papa Francisco ha señalado como ejemplo en su discurso a los nuncios.

Fuente: Chiesa

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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