Panorama Católico

Noticias sobre la Misa Tradicional

Hemos querido reproducir este artículo, buena recapitulación de status questionis de la Misa Tradicional. Aunque no incluye novedades mayores, salvo el rumor de la aparición de un documento que incluiría tanto la declaración de "libertad" de la Misa Tradicional cuanto un intento de reorganización del culto latino, mayormente dirigido a la reformas de Novus Ordo.

Hemos querido reproducir este artículo, buena recapitulación de status questionis de la Misa Tradicional. Aunque no incluye novedades mayores, salvo el rumor de la aparición de un documento que incluiría tanto la declaración de "libertad" de la Misa Tradicional cuanto un intento de reorganización del culto latino, mayormente dirigido a la reformas de Novus Ordo. La idea rectora sería hacerlo "más parecido" al rito latino tradicional. La eficacia de este intento es tan impredecible cuanto es impredecible el nivel de resistencia a esta "reforma de la reforma".

Por Ricardo Escobar Álvaro

Allá por el mes de abril, las agencias de prensa ZENIT y ACI anunciaron que Benedicto XVI concedería durante la Semana Santa un indulto universal a la celebración de la Misa Tridentina, Tradicional o de San Pío V. Según lo anunciado entonces, la decisión de “liberar” la Misa Tradicional ya había sido tomada por Su Santidad y el anuncio de su decisión sólo era cuestión de tiempo. La cercanía de ZENIT y ACI a las autoridades vaticanas dieron mucha credibilidad a la noticia, pero al final quedó en agua de borrajas. Todo parece indicar que se trató de un “globo sonda” para tantear la reacción de la jerarquía eclesiástica que, suponemos, fue hostil al indulto.

El 22 de junio pasado en una entrevista concedida a la agencia I.Media de Roma, el secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Monseñor Albert Malcolm Ranjith Patabendige Don, hizo unas declaraciones que pueden ser interpretadas como el lanzamiento de un nuevo “globo sonda”. En esta entrevista Mons. Ranjith declaró que algunos de los cambios litúrgicos decididos en el Concilio Vaticano II fueron aplicados con precipitación o no fueron suficientemente meditados. Mons. Ranjith habló concretamente del abandono de lo sacro y lo místico y de la confusión entre las funciones de laicos y sacerdotes. Mencionó igualmente la visión de la Eucaristía como un simple banquete, en lugar de acentuar el memorial del sacrificio de Cristo en el calvario y su eficacia sacramental para la salvación También hizo referencia a ciertos cambios que han “protestantizado” y vaciado las iglesias. “Para enfrentarse a la progresión del secularismo en el mundo no era necesario volvernos secularistas nosotros”, dijo. Como remedio a estos errores, Monseñor declaró que había que reforzar la experiencia del pasado “sin abandonar completamente los avances del Concilio”. El periodista de I.Media preguntó entonces a Mons. Ranjith si eso quería decir que el misal de San Pío V iba a ser reconocido de nuevo, a lo que Monseñor respondió que muchos fieles desearían recuperar ciertos aspectos de la liturgia del pasado y que esto podría hacerse mediante la aprobación del misal de Pío V o la reforma del misal de Pablo VI. “El Papa sabe todo esto, conoce estas cuestiones y es muy consciente de ellas, él reflexiona y esperamos sus indicaciones”. Para terminar, Monseñor negó que el misal de San Pío V hubiera sido invalidado por el Concilio Vaticano II y señaló que la recuperación del mismo y la reforma del misal de Pablo VI son cuestiones independientes.

El 25 de junio Monseñor Ranjith volvía a la carga en una entrevista concedida al diario francés La Croix. En ella, el secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos destacó la importancia que Benedicto XVI daba a la liturgia y volvió a mencionar los daños causados a ésta por el Concilio Vaticano. Al hablar de la tendencia en los países occidentales a desacralizar y “humanizar” la vida litúrgica, Monseñor fue preguntado si la reforma conciliar había ido demasiado lejos. “Creo que la reforma conciliar jamás despegó”, dijo, “…el decreto Sacrosantum Concilium pretendía hacer de la liturgia la vía de acceso a la fe, y los cambios debían emerger orgánicamente, teniendo en cuenta la tradición y no de manera precipitada. Existieron numerosas desviaciones que hicieron perder de vista el verdadero sentido de la liturgia”. Como ejemplo, Mons. Ranjith dijo que en el decreto conciliar no se indicaba que el sacerdote debiera ponerse cara al pueblo ni que hubiera que abandonar el uso del latín. Monseñor volvió a insistir que el misal de San Pío V no está “fuera de la ley” y que el Papa decidirá si su uso debe de ser promovido. En cualquier caso, el prelado indicó que “una nueva generación demanda una mayor orientación hacia el misterio”.

Esta segunda entrevista provocó perplejidad en los medios bienpensantes postconciliares y Monseñor Ranjith se vio obligado (o quizás fue obligado) a hacer algunas precisiones sobre su posición a la agencia I.Media el 13 de julio. El periodista evocó la sorpresa provocada por la afirmación de Mons. Ranjith que la reforma litúrgica conciliar “nunca despegó”, a lo que el prelado respondió que estaba sorprendido porque él no lo dijo así. “Quise decir que la reforma conciliar –con la esperada renovación espiritual, con las catequesis rigurosas que debían fortalecer a la Iglesia ante el contexto secularista- había dado resultados que no son muy satisfactorios”. Mons. Ranjith indicó que ciertos aspectos positivos como el uso de las lenguas vernáculas o el sentimiento de comunidad fueron destacados excesivamente en detrimento de los aspectos positivos de la tradición de la Iglesia. Monseñor añadió que la Encíclica Ecclesia de Eucharistia de Juan Pablo II y la Instrucción Redemptoris Sacramentum que él había pedido a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos indican a las claras que algo no iba bien. A continuación Mons. Ranjith alertó contra los dos extremos que hay que evitar: dejar a cada sacerdote y obispo hacer lo que quiera, y abandonar completamente una visión adaptada al mundo moderno y vivir en el pasado. Según él, los dos extremos no dejan de crecer y es necesario reflexionar sobre cual es el justo medio. Para terminar, el periodista preguntó a Monseñor Ranjith si los abusos litúrgicos son realmente tan numerosos como se dice, a lo que éste respondió que reciben diariamente multitud de cartas firmadas en las que los fieles se lamentan de numerosos casos. “No podemos callarnos. Es nuestra responsabilidad el ser vigilantes. Porque a la postre, los fieles asisten a las misas tridentinas y nuestras iglesias se vacían. La misa tridentina no pertenece a los Lefebvristas. Es el momento de parar los enfrentamientos y de ver si hemos sido fieles a las instrucciones de la Constitución conciliar Sacrosantum Concilium. Por ello hace falta disciplina para lo que hacemos en el altar. Las reglas son claras en el Misal romano y en los documentos de la Iglesia”.

Como sucede demasiado a menudo con las autoridades eclesiásticas postconciliares, las palabras de Monseñor Ranjith confunden en lugar de explicar. No sabemos si el Concilio Vaticano II fue bueno o malo para la liturgia, ya que Monseñor dice una cosa y la contraria en cada frase, un poco en el estilo del documento de la Conferencia Episcopal Española sobre teología y secularización. Nos atrevemos a descifrar las afirmaciones de este ex-diplomático y sacamos las siguientes conclusiones: la misa de Pablo VI ha sido un fracaso ya que abre la puerta a innumerables abusos y la asistencia a misa cae en picado, un gran número de fieles practicantes está descontento con la forma en la que se celebra la liturgia, y la misa de San Pío V da frutos allá donde es celebrada. Mons. Ranjith dijo que “los fieles asisten a las misas tridentinas y nuestras iglesias se vacían”. La conclusión lógica sería promover la Misa Tradicional, pero sabemos que existe una oposición feroz por parte de sectores muy poderosos y Mons. Ranjith (por delegación del Papa) debe andarse con pies de plomo en éste asunto. Llama la atención que Monseñor declare que la Misa Tradicional no pertenece a la FSSPX, como si ésta hubiera querido acapararla o impedir al resto de la Iglesia su celebración. Mons. Ranjith olvida que Monseñor Lefebvre y sus sucesores siempre han pedido que la Misa Tradicional sea celebrada por la Iglesia Universal y no sólo por las “reservas-museos de Tradición” que son las sociedades de Ecclesia Dei.

Lo único que parece claro es que el Papa considera que la situación litúrgica de la Iglesia es desastrosa y que está meditando posibles soluciones. Una de ellas podría ser la liberación (total o mayor que hasta ahora) de la Misa Tradicional y otra la reforma de la misa de Pablo VI. Según varios rumores esta reforma podría consistir en la obligación de cantar o recitar el ordinario de la misa siempre en latín, utilizar siempre el canon romano en latín y abandonar el resto de plegarias eucarísticas, y en que el sacerdote diga la misa “ad orientem”. Cualquiera de las dos posibilidades encontraría una resistencia cerrada por parte de muchos obispos y sacerdotes, pero abriría la puerta a un progresivo retorno a la Tradición. Una decisión firme y clara sobre la liturgia es la única posibilidad que tiene el Papa de solucionar esta situación escandalosa, ya que los documentos son ignorados olímpicamente si no son seguidos de acciones disciplinarias (como ocurrió con el Redemptionis Sacramentum de Juan Pablo II. El hecho de que Su Santidad no haya publicado ningún documento tras la larguísima lista de conclusiones contrapuestas del Sínodo sobre la Eucaristía es altamente significativo. En cualquier caso, el Papa no lo tendrá nada fácil.

Sin duda debido a la dificultad que parece tener el Papa para ejercer su autoridad, especialmente en temas litúrgicos, es por lo que la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X ha declarado su intención de ayudar a las autoridades romanas a recuperar la Tradición de la que la Iglesia no puede renegar sin perder su identidad. La forma escogida para ayudar al Sumo Pontífice fue anunciada el 16 de julio por Mons. Fellay tras ser reelegido superior de la FSSPX. La Fraternidad llama a una cruzada de oración con el objetivo de ofrecer al Papa un ramo espiritual de un millón de rosarios al final del mes de octubre, mes del Rosario. Los rosarios serán rezados con las intenciones siguientes: obtener del Cielo la fuerza necesaria para que Benedicto XVI pueda liberar totalmente la Misa Tradicional, por el retorno del Reinado social de nuestro Señor Jesucristo, y por el triunfo del Corazón Inmaculado de María. Mons. Fellay recordó que el Rosario es el arma que nos ha dado el Cielo para defenderse, para santificarse, y para vencer.

Como conclusión, mencionemos que el periodista Luigi Rodari ha sugerido en un artículo sobre la agenda veraniega de Benedicto XVI aparecido en Il Tempo, de Roma, que el Papa podría recibir a Monseñor Fellay en Castelgandolfo. Al parecer, este periodista fue el que difundió la noticia de la liberalización de la Misa de San Pío V durante la pasada Semana Santa, por lo que hay que acoger la información con mucha prudencia.

Fuente: Ediciones Católicas

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cabezadetortugamacho@gmail.com

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