Panorama Católico

Nuevo Primado de Bélgica:

El vaticanista Andrea Tornielli se refiere al ya próximo nombramiento del nuevo Arzobispado primado de Bélgica, adelantando el nombre de quien será sucesor del cardenal Danneels.

El vaticanista Andrea Tornielli se refiere al ya próximo nombramiento del nuevo Arzobispado primado de Bélgica, adelantando el nombre de quien será sucesor del cardenal Danneels.

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En alguno días, ya debería ser publicado el importante nombramiento del nuevo arzobispo de Malinas-Bruselas y primado de Bélgica, sucesor del cardenal Godfried Danneels. La elección del Papa habría caído sobre el actual obispo de Namur, André Mutien Léonard, que guía esta diócesis desde 1991. Es considerado el obispo más tradicional de la Iglesia de Bélgica. La revista francesa progresista “Golias”, en julio de 2007, hacía un retrato suyo mostrándose ya entonces preocupada de que él pudiera ser el sucesor de Danneels y recordando que él acogió con entusiasmo el motu proprio de Benedicto XVI que liberalizaba el antiguo misal, defendió públicamente a Pío XII de las acusaciones de haber sido insensible al drama de los judíos, e intervino varias veces sobre los valores “no negociables” defendiendo la moral natural. Léonard tiene 69 años.

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Fuente: Sacri Palazzi

Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

Comentario Druídico: Signo de los tiempos… La tendencia se acentúa.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Comentarios

Anónimo
13/01/2010 a las 1:29 pm

Deo Gratias
Quiera Dios que se vengan mas nombramientos así. También estoy a la expectativa de conocer al reemplazo del Cardenal Battista Re al frente de la Congregación para los Obispos. Creo que eso ya nos va a dar una muy buena pauta acerca del talante que tendrán los nombramientos durante el resto del pontificado de Benedicto XVI.



    Anónimo
    13/01/2010 a las 7:38 pm

    Como decía un filósofo: ¡ un tiro para el lado de la Justicia !
    Aparte es un pibe, ni setenta cumplió. ¡ Laudemus Deum !



Anónimo
04/02/2010 a las 4:26 pm

Nuevo primado en Bélgica
¿Qué hace ese ridículo con los guantes blancos?



    Anónimo
    04/02/2010 a las 9:13 pm

    ¿Que hace usted preguntando
    ¿Que hace usted preguntando semejante ridiculez?
    A veces antes de hacerse el vivo y brularse de otro hay que leer e investigar por que usa guantes blancos sino mi querido anónimo pasa esto, usted queda en rídiculo por hablar al cuete.
    «El hombre sabio, incluso cuando calla, dice más que el necio cuando habla»
    In Christo
    Darius



      Anónimo
      06/02/2010 a las 9:07 pm

      Mmmmmm…
      La costumbre de

      Mmmmmm…
      La costumbre de entregar dos pares de guantes al recién iniciado, no para sí mismo y el otro para la
      mujer que más respeta, tiene una larga tradición histórica. Posiblemente, su origen se remonta al
      siglo X. Una crónica relata que en el año 960, los monjes del Monasterio de San Alban en Maguncia
      le ofrecían un par de guantes al obispo en su investidura. En la oración que se pronunciaba en la
      ceremonia de la investidura, se imploraba a Dios que vistiera con pureza las manos de su sirviente.
      Durandus de Mende (1237-1206) interpretaba los guantes cono símbolo de modestia, ya que las
      buenas obras ejecutadas con humildad deben ser mantenidas en secreto.
      En la investidura de los reyes de Francia, éstos recibían un par de guantes, tal como los obispos. Las
      manos ungidas y consagradas del rey, así como las de un obispo, no debían tener contacto con
      cosas impuras. Después de la ceremonia, el Hospitalario quemaba los guantes, para impedir que
      pudieran ser utilizados para usos profanos.
      En el año 1322 en Ely (ciudad inglesa donde se levanta una gran catedral), el Sacristán compró
      guantes para los masones ocupados en la «nueva obra», y en 1456, en el Colegio Eton, se señala que
      cinco pares de guantes fueron entregados a los albañiles que edificaban los muros, «como es
      obligación por costumbre».
      También hay un documento que precisa que en el Colegio Canterbury en Oxford, el Mayordomo
      anotó en sus cuentas que «se dieron veinte peniques como glove money (dinero de guante) a todos
      los masones ocupados en la reconstrucción del Colegio».
      En 1423 en York (Inglaterra) diez pares de guantes fueron suministrados a los albañiles («setters»)
      con un costo total de dieciocho peniques.
      En Inglaterra, en las épocas isabelina y jacobina (1558-1625) los guantes tenían un prestigio que es
      difícil comprender en la actualidad. Se trataba de un artículo de lujo, poseedor de mucho simbolismo,
      y constituían un regalo apreciado. El guante significaba entonces un profundo y recíproco vínculo
      entre quien lo daba y quien lo recibía.



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