Asunto Yulán–Mercau et al: ¿estalla San Isidro?

Recordarán los memoriosos seguidores de estos temas que en la Diocesis de San Isidro, al norte de la Arquidiócesis de Buenos Aires, cuyo titular es el influyente obispo Jorge Cassaretto, han ocurrido innumerables hechos de triste índole: párrocos suicidas, evanescentes fondos solicitados a entidades bancarias, grande acopio de clero sospechado de malas costumbres y finalmente, el escándalo, tampoco debidamente reflejado por la prensa local, de abusos de menores en el hogar “San Juan Diego”.

Recordarán los memoriosos seguidores de estos temas que en
la Diocesis de San Isidro, al norte de la Arquidiócesis de Buenos Aires, cuyo
titular es el influyente obispo Jorge Cassaretto, han ocurrido innumerables
hechos de triste índole: párrocos suicidas, evanescentes fondos solicitados a
entidades bancarias, grande acopio de clero sospechado de malas costumbres y
finalmente, el escándalo, tampoco debidamente reflejado por la prensa local, de
abusos de menores en el hogar “San Juan Diego”.

El otrora todopoderoso presidente del “Club de San Isidro”,
sociedad informal de obispos entre cuyos personajes más célebres figuraban los
hoy eméritos obispos de Morón, Mons. Justo Laguna y de Azul, Mons. Bianchi di
Carcano, plus
otros, tenía como figura
central, y titular del paquete accionario y de la acción de oro, a Mons.
Cassaretto, quien sigue en funciones, aunque a punto de retirarse por motivos
de edad y con obispo auxiliar ya designado, Mons. Oscar V. Ojea.

La irrupción de Mons. Bergoglio como gran figura del
episcopado argentino detuvo las posibilidades de Cassaretto de llegar a Buenos
Aires: todo se arregló con un pacto conveniente y el reparto de cajas. El
interés del obispo Cassaretto por los bienes de este mundo no ha parado
meramente en su propia diócesis, sino que en una suerte de joint venture
clerical junto con Justo Laguna (el famoso “prelado” que imitaban en los
medios) inició una adquisición hostil de la Fundación Felices los Niños, del P.
Grassi, la cual al fracasar en su primer intento volvió a la carga por medio de
una investigación televisiva del Canal 13 (Grupo Clarín). El resultado es por
todos conocido: condena y muerte civil del P. Grassi y deriva de la institución
hacia una probable ruina económica, o entrega a algún organismo de “derechos
humanos”. En fin.

La corrupción en todos los órdenes que se percibe en la
Diócesis de San Isidro ha conducido al abandono del sacerdocio de muchos
presbíteros allí destinados, en tanto otros han tomado – sin duda bajo la
tremenda presión de los hechos en los que se vieron involucrados por sus
superiores- la decisión de quitarse la vida. ¡Increíble y trágica en un
sacerdote!

Estas realidades sanisidrenses fueron motivo del seguimiento
de la web Surge Propera,
inactiva desde hace algún tiempo, en donde los lectores ávidos podrán encontrar
detalles de algunos de estos casos. En lo referente a los sacerdotes Yulán y Mercau,
procesados por abuso de menores, podrán inquirir más detalles aquíaquí y también aquí.

Lo que no sabemos con certeza aun, pero circula como rumor
insistente, es si  la Diócesis está
condenada ya en firme al pago de una suma millonaria para indemnizar a las
víctimas de los abusos antes referidos y de otros que no han salido a la luz
pública

(sospechosa piedad de los medios
tan anticlericales habitualmente). Habría una cantidad de procesados que no
alcanzan los dedos de una mano para contar, y tal vez tampoco de dos, entre
clero y laicos.

De todos modos, los abogados patrocinadores
de las víctimas han tenido la fortuna de ser muy
cercanos colaboradores o familiares de las más altas autoridades de ambos
obispos, el residencial y el auxiliar… convenientemente, sin que esto parezca
extraño a nadie.

Bueno, la factura queda, Cassaretto se va, tal vez
anticipadamente por razones de “salud” y alguien deberá levantar el muerto. Lo
que sin duda una buen colecta de Cáritas ayudará a subvenir.

Pero las almas dañadas, las vidas destrozadas, las
vocaciones abandonadas (¡y los suicidios!) ¿quién los podrá reparar?

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com