Misa Tradicional: negativa y silencio

Nuestros lectores conocen ampliamente los episodios de la Capilla del Sagrado Corazón, de la Parroquia Santa Francisca Javier Cabrini de la Arquidiócesis de Buenos Aires. La feligresía de la capilla clausurada, ajustándose a sus derechos y conforme a lo expresado por el Motu Proprio Summorum Pontificum, han solicitado al Párroco la instauración de la Misa Tridentina, hoy también conocida como Forma Extraordinaria del Rito Romano, avalado por más de 100 firmas. Ante la negativa verbal del Párroco, P. Antonio Panaro, la siguiente carta fue elevada al Cardenal Arzobispo de Buenos Aires.

El padre Panaro se niega a aplicar el Motu Proprio
en la Capilla Sagrado Corazón

No
era de extrañar, pero aún así entristece saber que la Ley de la
Iglesia, y la voluntad del Sumo Pontífice en ella expresada, son
afrentadas impunemente en la Arquidiócesis de Buenos Aires.
¡El
padre Panaro ha respondido con una negativa a la Carta de sus
feligreses, oportunamente publicada en este blog! Por lo tanto: ¡No hará
lugar a la aplicación del Motu Proprio en su Parroquia!
Respaldó
su decisión en una disposición por la cual el Sr. Cardenal habría
establecido exclusivamente dos lugares para la celebración del Modo
Extraordinario: las Iglesias de Ntra. Sra. del Carmen y de San Miguel
Arcángel.
Aún
cuando tal orden no ha sido publicada en el Boletín Eclesiástico, no
es la primera vez que se oye hablar de ella. En cada oportunidad que un
grupo de fieles presentó un pedido similar, se les mentó el
escurridizo “decreto” que, aún siendo inexistente en los papeles, tiene
terrible efectividad: ¡En tres años de Motu Proprio, ningún
requerimiento de este tipo ha sido satisfecho!
Milagros de la viveza criolla, que un decreto en el aire tenga más valor que la Ley Universal de la lglesia.
En el prólogo del libro Päpstliche Weichenstellungen, Mons. Raymond Burke, Prefecto de la Signatura Apostólica (Supremo Tribunal de la Iglesia), ha escrito recientemente que “la
decisión con la que Benedicto XVI autorizó la celebración de la
antigua Misa, debe ser comprendida como un acto de legislación universal
que interesa a toda la Iglesia en todo el mundo, y no como un favor
hecho a un individuo o a un grupo; porque se trata de una ley cuya
finalidad es la salvaguardia y promoción de la vida de todo el cuerpo
místico de Cristo, y de la máxima expresión de esta vida, es decir la
liturgia Sacra”
. Esperemos que estas palabras sean comprendidas acabadamente.
Los
fieles, considerando que la situación se encuadra en lo establecido
por el Artículo 7 del Motu Proprio, le han escrito al Sr. Arzobispo de
Buenos Aires en los términos que más abajo se publican; sin haber
obtenido respuesta hasta el momento.
Buenos Aires, 6 de Agosto de 2010

Su Eminencia Reverendísima

Cardenal Jorge Mario Bergoglio s.j.
Avda. Rivadavia 415
Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Querido Padre en Jesucristo, Nuestro Señor:

El
pasado 10 de Julio le fue enviada al párroco de Santa Francisca Javier
Cabrini, presbítero Antonio Panaro, una carta documento solicitando
instaure, en la Capilla Sagrado Corazón de Jesús perteneciente a su
jurisdicción, una celebración dominical según el Modo Extraordinario del
Rito Romano, de acuerdo a lo establecido por su Santidad el Papa
Benedicto XVI en la Carta Apostólica de Motu Proprio Summorum
Pontificum.
La mencionada carta
ha sido firmada por más de cien feligreses que asistían a la santa Misa
dominical celebrada en la pequeña Capilla desde hace cuatro años,
conformando un grupo estable y preparado para la liturgia
Extraordinaria, en virtud de que, aún cuando allí se celebraba el Modo
Ordinario, como le hemos escrito al padre Panaro: “a lo largo de ese
tiempo los fieles fuimos perfeccionando nuestra aptitud para el canto
gregoriano de modo que llegamos a cantar el ordinario de la Misa con
competencia. Se recitaba habitualmente el Canon Romano (Plegaria
Eucarística I) en Latín y casi todos los asistentes comulgaban de
rodillas. Se trata de una comunidad estable y perfectamente preparada
para los modos más tradicionales de la Sagrada Liturgia, hacia cuyas
formas se orienta netamente la sensibilidad de todos los participantes y
aquí peticionantes”.
El pasado
dos de Agosto, una de las firmantes de la carta llamó al Párroco quien
le contestó que la respuesta era negativa (no daría lugar a la
aplicación del Motu Proprio), porque Su Eminencia ya había designado
dos lugares donde, en forma exclusiva, se celebraría el Modo
Extraordinario en la Arquidiócesis; no cabiendo, por lo tanto, la
apertura de otro. Enterado de lo cual, ayer lo llamé telefónicamente
para pedirle atienda a un pequeño número de feligreses peticionantes que
deseaban escuchar su respuesta. Me contesto que nos dirigiéramos a Su
Eminencia que ya estaba enterado del pedido, y con quien debíamos
hablar del asunto. Es decir, el párroco contesta que no, no quiere
darnos esta respuesta ni por escrito ni personalmente, y nos remite a
su despacho.
Por lo tanto, nos
parece Eminencia que estamos en la situación prevista en el Artículo 7
de Summorum Pontificum, el cual manda a los feligreses que han recibido
una respuesta negativa de su párroco, lo hagan saber al Obispo; e
invita vivamente al Ordinario a satisfacer su deseo.

Por ello, con todo el respeto debido a su investidura y paternidad, humildemente le rogamos:

  • Instaure
    una celebración del Modo Extraordinario del Rito Romano en la Capilla
    Sagrado Corazón de Jesús, todos los Domingos, Solemnidades y Fiestas de
    Precepto, preferentemente a las 11 de la mañana, hora en que durante
    estos últimos cuatro años hemos asistido a la Santa Misa hasta el 6 de
    Junio pasado.
  • Provea este pedido lo antes posible, en virtud de
    que desde hace dos meses, los feligreses de la Capilla se ven privados
    de asistir a la santa Misa Dominical en el lugar que les era habitual.

Como
ya le dijimos al padre Panaro, en la carta antes mencionada, los
feligreses estamos en condiciones tanto de proveer todos los elementos
necesarios para la celebración, como de sugerir él o los celebrantes
que tuvieran mayor afinidad afectiva y pastoral con nosotros mismos.

Sin
más, y prometiéndole nuestras oraciones por el bienestar de Su
Eminencia, firmo esta carta en nombre de los más de cien feligreses
peticionantes, cuya lista de nombres pongo a vuestra disposición.
Dios guarde a Su Eminencia muchos años.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com