UCA: jornada sobre matrimonios y santos homosexuales…

En la jornada que anunciáramos tiempo atrás realizada ayer en la UCA (Universidad Católica Argentina) cuyo nombre ya inducía a un error gravísimo, cual es la aceptación de que existe un “matrimonio homosexual” se han dicho cosas todavía más graves, si es posible.

En
la jornada que anunciáramos tiempo atrás realizada ayer en la UCA (Universidad
Católica Argentina) cuyo nombre ya inducía a un error gravísimo, cual
es la aceptación de que existe un “matrimonio homosexual” se han dicho cosas
todavía más graves, si es posible.

El
problema fundamental de estas exposiciones es el liberalismo adoptado como
doctrina oficial. Estos “católicos”, laicos o sacerdotes creen que se puede ser
católico y a la vez adherir al ideario liberal sin que sufra para nada la
primera condición.

Con
frecuencia se ve como un grave problema, en ciertos ambientes católicos, la
presencia de ideologías marxistas. No se repara en que es consecuencia natural
del liberalismo doctrinal previo, según el cual las verdades pierden su
objetividad y se convierten en “parámetros evolutivos”.

Así,
la Fe, el dogma, la moral, se deben adaptar a las épocas. No solo la práctica
“pastoral” sino la doctrina misma. Claro, no todos admiten esto que en la
realidad practican, y si son indagados directamente sobre el punto
–máxime bajo el reinado de Benedicto XVI, cuya insistencia contra el
relativismo ha puesto un cierto coto a las expresiones públicas- estos
catedráticos universitarios retacean decir exactamente lo que piensan. Pero
basta escucharlos hablar para darse cuenta de que son víctimas de un profundo
engaño ideológico o bien nos están engañando a nosotros.

Jornadas sobre “matrimonio homosexual”

Así,
pero sin comillas. Matrimonio homosexual a secas, como si no fuese una
entelequia no solo doctrinal sino también jurídica. Los liberales han quedado
fuera de juego, porque la tosudez del gobierno no ha permitido que la “ley” les
diera margen de maniobra a sus ambigüedades. Todos pedían las “uniones civiles”
entre homosexuales, que no los exponían a definiciones tan categóricas como las
que implica esto del “matrimonio”.

Se
jugaron a una nueva pirueta dialéctica para no quedar descolocados con Dios ni
con el Diablo, y les salió mal. Entonces, sentados sobre este incómodo
almohadón de la “ley” se mueven todo el tiempo para encontrar una posición
tolerable para todos, para los católicos y para ellos mismos. Y naturalmente,
para los homosexuales. Por cierto,  tampoco quieren dejar en mala posición a la desganada jerarquía católica
que intervino tarde y mal a la hora de evitar semejante horror.

Así
pues, la cobertura ideal es la “ecuménica”. Traigamos a miembros de otros
cultos que manifiesten su tolerancia más o menos fervorosa a los nuevos
“desafíos culturales” y ello ayuda a licuar nuestra postura.  Los judíos dirán que la Biblia condena
el homosexualismo, pero que las comunidades judías tienen el tema bajo
discusión. (Sin duda la elección del representante judío ha sido cuidadosa: han
llamado al sector más liberal). De hecho el rabino manifestó que el problema
fue anticiparse a la “evolución” de la sociedad. Esto, dentro de algunos años
ya no será problema…

Es
la táctica de aceptar “matrimonio homosexual” como hecho jurídico. Partiendo
del más rabioso positivismo jurídico, se dá por sentado que existiendo la ley,
solo se puede pensar en una “adaptación” a ella. Nadie señala que la ley es
inválida –porque no hay materia sobre la que se pueda legislar, se trata
de una irrealidad, una fantasía de un grupo de ideólogos y depravados- sino que
el punto de partida es una aceptación de hecho de las cosas. De allí el nombre
de la jornada, sin comillas siquiera.

El
conocido militante en favor de la destitución de la Iglesia como religión
protegida por el Estado argentino, Juan Navarro Floria, se aplicó a establecer
formas para hacer efectiva la “objeción de conciencia” (zafemos de las
consecuencias indecorosas de lo que no rechazamos). Así ha propuesto que los
jueces de paz deberían ser eximidos si no tienen sentimientos de adhesión al
homosexualismo institucionalizado, porque alguien obligado contra su voluntad a
realizar esta “ceremonia” privaría a los “contrayentes” de los consejos
adecuados sobre el amor y la felicidad… que por el contrario, ¡proporcionaría
con gran gusto un juez o jueza que simpatice con ellos!

Navarro
Floria, es sin duda un hombre práctico. Tanto como su ex jefe y habitual
compañero de ruta en esto de la “igualdad relilgiosa”, Norberto Padilla, de
infeliz memoria en el ámbito de la Secretaría de Culto, y jefe inspirador del
CALIR o Consejo Argentino para la Libertad Religiosa, criatura de sus desvelos
nacida bajo el amparo del gobierno de la Alianza.

Muy
al caso viene recorrer los archivos y leer los elogios que le triburara la
revista Símbolo, de la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de la Argentina
tanto a Padilla como a Navarro Floria por su acción en favor de la laicización
de las estructuras del Estado Argentino
, un ideal masónico de los más caros a
los los hermanos tres puntos.

Aunque
quizás lo más sorprendente de esta jornada ha sido la afirmación del P. Busso
respecto a la condición de homosexuales de muchos santos y héroes. En diálogo
con el Dr. Padilla, el P. Busso, canonista, produce estas
sugerentes -desde todo punto de vista- declaraciones :

Dr.
Padilla:
¿Como va a ser la atención
pastoral… la Iglesia ¿no tendrá que ir presentando el rostro misericordioso
de Dios sin  caer en el
relativismo, es  decir, acá no pasa
nada…? Tener la doctrina en claro pero poner la misericordia y el amor de
Dios para las personas que atraviesan dificultades y problemas.

P.
Busso: Te  contesto un poco lo
dicho por el rabino antes: donde hay dos curas hay tres pensamientos, más o
menos igual…


El principio es
el principo agustiniano, amar al que yerra, odiar el error. Creo que ese es el
principio general. Desde el punto de vista católico las normas son bastante
claras, sobre todo en los últimos tiempos se han dado muchos documentos…
especialmente en la formación en el seminario … después del concilio para
acá hay doscientos y tantos documentos de los cuales más o menos unos quince
tratan sobre este tema concreto.


El
tema es la recepción de toda esta gente, que evidentemente muchos son católicos
y viven un verdadero drama.


Tenemos
que hacer una analogía desde el punto de vista del derecho comparado y ver como
la Iglesia trata ciertos temas desde el punto de vista de la caridad y allí
como recibe dentro de la Iglesia, sin importar, con tal de que se desparrame la
caridad… sobre todo la recepción de ciertas personas en Cáritas…



Debe
quedar en claro que hay ciertos requisitos para la recepción de los
sacramentos, y entre esos requisitos están los de derecho natural y los de
derecho divino positivo, digamos. En ese caso se debe responder.
Corresponderá a la prudencia del pastor, que en el fondo es la norma más grande
subordinada a la caridad, que es la norma más grande de la vivencia humana, la
prudencia de darse cuenta en cada momento donde debe aplicar la misericordia y
donde debe aplicar la norma de la Iglesia…

Si
la relación (sexual) de un hombre y una mujer puede ser ilícita, fuera del
matrimonio, más claro aún que lo es entre dos varones, estén casados o no
estén casados.


La práctica
homosexual de por sí es un pecado. La práctica, no la condición. Con la
condición se debe ser misericordiosos. Tal vez muchos santos han sido
homosexuales, muchos héroes lo han sido también y han sido tal vez personas
prudentes y piadosas dentro de su vida…



Eso
no es lo condenable. Lo condenable son los actos, peor todavía cuando se quiere
hacer gala de una situación que habrá que tenerla en cuenta…

He
salteado pedazos breves de esta exposición un poco confusa para señalar con los
subrayados el esfuerzo realizado a fin de no establecer una posición clara y
definitiva sobre el tema. Porque se busca decir una cosa y lo contrario a la
vez. Resumo:

1
No hay pensamiento definitivo (aunque la Iglesia ha emitido tantos documentos).

2
Con tal de que se “desparrame la caridad” sin importar… habrá que recibir a
estas personas (los homosexuales, no solo los “teóricos” obviamente”.

3
La prudencia del pastor está por encima de las normas de derecho natural y de
derecho divino positivo… a decisión del pastor…

4
Los actos homosexuales son pecado, estén casados o no estén casados entre
sí….(?????)

5
Los actos son condenables (nunca las personas) pero igualmente “habrá que tener
en cuenta la situación”.

En
fin, sí pero no. Más vale no.  Como si los pastores estuviesen por
encima de la Ley de Dios, y para “desparramar caridad” se haya de olvidar la
verdad y la prudencia moral integrando a estas personas a la vida eclesiástica
sin que den claras muestras de arrepentimiento y reforma de vida.

Finalmente, muchos santos y héroes han sido homosexuales… sin nombres por las dudas.

Esto
es lo que se difunde desde la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires.
Dios nos asista.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com