«Yo no fui, fue Aguer…» dice Bergoglio…

El cardenal Jorge Bergoglio quería que el Episcopado acompañara discretamente la oposición al proyecto que los laicos, es justo decirlo, asumieron con decisión desde las bases. Proponía, además, apoyar la unión civil en base al principio moral del “mal menor” si la posibilidad de que se sancionara el matrimonio gay fuera alta. Era, además, una forma de evitar quedar atrapados en el juego que proponía Kirchner: su clásica apuesta al todo o nada.
La Iglesia puso todo en juego

14/07/10

El cardenal Jorge Bergoglio quería que el Episcopado acompañara discretamente la oposición al proyecto que los laicos, es justo decirlo, asumieron con decisión desde las bases. Proponía, además, apoyar la unión civil en base al principio moral del “mal menor” si la posibilidad de que se sancionara el matrimonio gay fuera alta. Era, además, una forma de evitar quedar atrapados en el juego que proponía Kirchner: su clásica apuesta al todo o nada.
La Iglesia puso todo en juego

14/07/10

PorSERGIO RUBÍN 

Si se considera que no es fácil en la actualidad convocar gente en las calles, puede concluirse que la manifestación de anoche contra el matrimonio gay frente al Congreso tuvo una importante concurrencia. Si se piensa en la cantidad de personas que se declaran católicos y evangélicos, la ponderación es menos halagüeña. La euforia que exhibían anoche los organizadores deberá dar paso al análisis sereno.

Es cierto que el intenso frío no ayudó a los organizadores. También es verdad que se percibía mucho Barrio Norte y Palermo y poca presencia de los sectores populares. Y que debe tomarse en cuenta que la bronca hacia el matrimonio presidencial hizo su aporte. En cualquier caso, la concurrencia a la convocatoria no acabará con el debate dentro de la Iglesia sobre la estrategia que se decidió seguir de jugar a fondo.

El cardenal Jorge Bergoglio quería que el Episcopado acompañara discretamente la oposición al proyecto que los laicos, es justo decirlo, asumieron con decisión desde las bases. Proponía, además, apoyar la unión civil en base al principio moral del “mal menor” si la posibilidad de que se sancionara el matrimonio gay fuera alta. Era, además, una forma de evitar quedar atrapados en el juego que proponía Kirchner: su clásica apuesta al todo o nada.

Pero a la hora de la votación de los cien obispos, realizada en el plenario de mayo, ganó la posición del arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, de fuerte involucramiento de los obispos y de rechazo a la alternativa de la unión civil. Disciplinados, todos los obispos acataron la decisión. Bergoglio, incluso, sobreactuó su papel en un mensaje a los monasterios porteños con términos inusuales para él. De todas maneras, lo que ahora interesa a la Iglesia es cómo votarán hoy los senadores. Porque la apuesta fue a todo o nada.

Fuente: Clarín

Observación: El vocero y biógrafo autorizado del Card. Bergoglio, Segio Rubín, anticipó en esta breve nota del día mismo de la elección el deslinde de responsabilidades del Primado Argentino. «Fue Aguer, yo quería el mal menor»… se lee expresamente en la nota, breve pero trascendente como mensaje a los sectores progresistas a los que el Cardenal corteja.

Dolió, evindentemente el éxito de la convocatoria:  «se percibía mucho Barrio Norte y Palermo y poca presencia de los sectores populares» (como si Barrio Norte estuviera exento de liberales y gente pro homosexual, cuando todo el mundo sabe que las clases más tolerantes con estas desviaciones son las medias, en tanto que las populares resultan mucho más conservadoras y hostiles).

La imposición -con malas artes- de una votación favorable al engendro jurídico podría dejar, si se lo ve políticamente, malparados a los que pusieron empeño en la marcha y en la presión a los legisladores. Sin embargo, Roma aprecia el esfuerzo, quizás el primero serio en décadas en favor del sostenimiento de un orden jurídico acorde a la Ley de Dios. 

Es de esperar, también, que el casi seguro sucesor de Bergoglio, Mons. Aguer, haya sumado algunos puntos en la estima de quienes deben decidir quien será el futuro jefe de la Iglesia Argentina.

Aunque quedan en Roma algunas cuentas por saldar: la tramposa aprobación del nuevo misal tramada por el Primado saliente en breve… y el silencio ¿cómplice? de su presunto sucesor en la maniobra, han dejado un regusto amargo. 

 

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cabezadetortugamacho@gmail.com