Panorama Católico

Oración a la Omnipotencia suplicante

Acuérdate, Virgen dulcísima, de que Tú eres mi Madre y yo soy tu hijo; de que Tú eres poderosa y yo soy una miserable y débil criatura. Te suplico me guardes y defiendas en todos mis caminos y acciones. No digas que no debes, pues eres la Madre común de todo pobre mortal y particularmente mía.

Acuérdate, Virgen dulcísima, de que Tú eres mi Madre y yo soy tu hijo; de que Tú eres poderosa y yo soy una miserable y débil criatura. Te suplico me guardes y defiendas en todos mis caminos y acciones. No digas que no debes, pues eres la Madre común de todo pobre mortal y particularmente mía.

Si Tú no pudieras, yo te excusaría diciendo: “Es verdad que Ella es mi Madre y que me ama como hijo suyo, pero la pobrecita ni tiene ni puede”. Si Tú no fueras mi Madre, con razón lo llevaria con paciencia, diciendo: “Es Ella muy rica para poderme asistir, pero ¡ay!, no siendo mi Madre, no me ama”. Pero puesto que Tú, dulcísima Virgen, eres mi Madre omnipotente, ¿como podré yo excusarte si no me prestas tu socorro y asistencia?

Por tanto, Madre mía, estás obligada a acoger todas mis súplicas. Por la gloria y el honor de tu Hijo, recíbeme como a hijo tuyo sin atender a mis miserias y pecados. Líbrame de todo mal y dadme tus virtudes, sobre todo la humildad. En fin, dame todos aquellos dones, bienes y gracias que son del agrado de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Amén.

Atribuida a San Francisco de Sales

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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