Panorama Católico

Papá Noel no existe

         Esta es la verdad de la milanesa: “Papa Noel” no existe ni existió. En su difundido diseño actual es tan sólo el esperpéntico producto publicitario de la “Coca-Cola” norteamericana allá por la década del ´30 en el pasado siglo XX.

         Tanto éxito alcanzó el modelo que se lo eternizó como emblema definitivo de una Navidad filantrópica, despojada de toda significación cristiana, aunque no religiosa, reducido este estadio como lo fue a un mero sentimentalismo inmanente tan propio de una civilización horizontalista, relativista y sincretista esto es, en lenguaje paladino, un mundo que ha dado las espaldas a Dios para colocar al hombre.

         Y es inútil intentar “bautizar” a semejante bodrio: “Papa Noel” ha venido para desplazar el Misterio trascendente y sublime de la Natividad del Verbo Encarnado, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que se hace Verdadero Hombre para rescatar y redimir a los hombres mediante el Misterio inaudito de su Pasión, Muerte y Resurrección.

         Esta es la verdad de la milanesa: “Papa Noel” no existe ni existió. En su difundido diseño actual es tan sólo el esperpéntico producto publicitario de la “Coca-Cola” norteamericana allá por la década del ´30 en el pasado siglo XX.

         Tanto éxito alcanzó el modelo que se lo eternizó como emblema definitivo de una Navidad filantrópica, despojada de toda significación cristiana, aunque no religiosa, reducido este estadio como lo fue a un mero sentimentalismo inmanente tan propio de una civilización horizontalista, relativista y sincretista esto es, en lenguaje paladino, un mundo que ha dado las espaldas a Dios para colocar al hombre.

         Y es inútil intentar “bautizar” a semejante bodrio: “Papa Noel” ha venido para desplazar el Misterio trascendente y sublime de la Natividad del Verbo Encarnado, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que se hace Verdadero Hombre para rescatar y redimir a los hombres mediante el Misterio inaudito de su Pasión, Muerte y Resurrección.

        Desde allí brotaban como de cristalina fuente los antiguos gozos navideños (belenes, villancicos, misachicos, etc.) y los niños, entonces, NO recibían regalos sino que los ofrecían al Niño pobre pero infinitamente rico que yacía en un austero pesebre, amamantado por una Virgen, sostenido por un viril Patriarca bíblico, adorado por Magos sabios y misérrimos pastores y glorificado por una multitud de Ángeles celestiales que entonaban las divinas alabanzas y no la pagana exaltación del hombre mundano: “¡Gloria a Dios en las Alturas y paz a los hombres en quienes Él se complace!” (Lc. 2,14).

         No, no se recibían regalos, ya que todos y todo se ofrecía para ese Niño misterioso que “hoy nace y eterno es ya”: “Todos le llevan al Niño / yo no tengo qué llevarle / le llevo mi corazón / que le sirva de pañales!”.

         Así cantaban nuestras preciosas coplas españolas y, por lo mismo, americanas y argentinas. Pero así, o en tono parecido, cantaban también los infinitos villancicos de la extinguida Cristiandad: “¡Noche de paz, noche de amor / todo duerme en derredor / entre los astros que esparcen su luz / bella anunciando al Niñito Jesús!”.

         No había ningún “Papa Noel” disfrazado de mamarracho, con este dudoso nombre de notoria filiación galicana. Y no me vengan con que este desagradable personaje que habita ¡en el Polo norte! tiene, ni remotamente algo que ver, con el “Santa Claus” de los países nórdicos o alemanes (cuando todavía éstos eran cristianos) ya que este “Claus” no es sino el apócope de “Nicolás”, vale decir, del que la liturgia romana llama “san Nicolás de Bari”, aunque no fue de Bari (Italia) sino de Patras (Grecia), bien que en la bella ciudad suditaliana se guarden sus sagradas reliquias.

         Este santo obispo del s. IV y cuya festividad litúrgica cae en los albores del Adviento (6 de diciembre) ha quedado vinculado en la tradición de algunos países a los obsequios de la Navidad en razón de un curioso episodio de su vida, en general bastante legendaria: un habitante de Patras había perdido toda su fortuna y sus hijas quedaron sin dote corriendo el riesgo de prostituirse. Enterado Nicolás tomó unas monedas de oro y en la oscuridad de la noche las arrojó por la ventana de la casa del hombre desafortunado, relato que recoge el Breviario romano en el II nocturno de su fiesta (cfte. también Buteler, Tº IV) y que ha dado origen al mito de la chimenea.

         San Nicolás, al menos en la iconografía latina es representado con mitra (fue, como dije, un obispo) y cualquier otro agregado en el atavío, si se conserva su significación soteriológica, puede admitirse como un aporte de carácter folclórico, inocuo en sí mismo y simpático incluso para los pueblos así representados.

         Pero, de ninguna manera es posible identificar al obispo de Mira con esa monstruosa invención de la propaganda yanki que, se lo haya querido o no, ha logrado suplantar definitivamente el sentido salvífico de la Navidad por una francachela (no de alcohol, que al fin de cuentas sería lo de menos) sino de refinada soberbia del “amor del hombre en favor del hombre sin Dios”: ateísmo idolátrico en frontal violación al primer precepto del decálogo: “Yo Yavé soy tu Dios… no habrá para ti otros dioses delante de mí” (Ex. 20,1) y “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente” (Dt. 6,5, cit. por Lc. 10,27).

         Así, pues, mis queridos lectores: Nada de sustitutos camuflados ni de dejarse engañar por la “labia” de los pseudo sapientes multimediáticos.

         Que en esta nueva Natividad del Verbo según la Carne Él, y sólo Él, colme de alegría y paz nuestros corazones.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

Comentarios

Anónimo
07/12/2009 a las 4:49 pm

Tremenda verdad.-
Un muy lúcido artículo el presente: uno de los síntomas más terribles de la descristianización de nuestra sociedad lo vemos en la manera de celebrar la Navidad.-

Mi madre cuenta que en sus tiempos esa noche, a las 12, concurrían a Misa de Gallo (esto en La Pampa, en los años 40 y en el contexto de una educación saleciana) y el clima que imperaba era de serena alegría familiar en un marco de profunda fé; no el aire viciado – dicho esto joseantonianamente – de una bacanal.-

De hecho las celebraciones en mi casa jamás tuvieron a Papá Noel ni como personaje secundario, ni tampoco se construía el arbolito, el cual tambien genera sus reservas a mi progenitora. – Solo el cristianísimo e hispanísimo Pesebre.- Los regalos para los niños se reservaban para el Día de los Reyes, en el marco de una tradición acorde a los días que se festejaban y anclada a la historia de la Encarnación.-

Hoy, sin Dios en la vida de Familia, ésta fiesta es para algunos un motivo de desenfreno, para otros un verdadero calvario (reunirse por reunirse con gente que me cae bien o no).-

Perdido el sentido de lo sobrenatural ni la vida de familia queda en pie.-

En cuanto al personaje de marras, lo cierto es que en la sociedad moderna desplaza por completo en importancia al Nacimiento del Salvador, el cual ni siquiera se menciona en la enorme mayoría de los casos.-

No es difícil además que este personaje consumista que arriba cargado de regalos (si la Krisis no lo impide) reciba la atención de los más pequeños, por razones obvias de la edad: la pérdida de una inmejorable oportunidad de catequesis familiar es obvia.-

Es más, desafío a la totalidad de los lectores de “Panorama” a encontrar una sola película referida al tema navideño -no las históricas o supuestas tal, por supuesto, sino las comedias tan de la época, las de Disney y similares – que contenga UNA MENCIÓN al Nacimiento de Nuestro Señor.-

La verdad, de una de los legítimos motivos de alegría para la mayoría de nuestra gente, hemos hecho una fecha consumista, vacía, sin Fe, ni Esperanza, ni Caridad.-

Tal vez, nos quede como desafío tratar de vivir la fiesta como se debe a los que todavía nos dice la Navidad algo más que Papá Noel o los renos … Así sea.-

El Payador Mazorquero.-



    Anónimo
    07/12/2009 a las 8:17 pm

    Para el Payador
    Película de dibujos animados, creo que es la única aunque ultimamente brilla por su ausencia. Lo que ocurre es que el cristianismo (verdadero) ya no está de moda…

    http://micineonline.blogspot.com/2009/07/un-borrico-en-navidad-small-one.html

    http://mm-romanistas.blogspot.com/2009/04/pelicula-small-one-1978.html

    http://991.com/newGallery/Disney-All-The-Small-One—S-360518.jpg

    http://www.moviegoods.com/Assets/product_images/1020/209228.1020.A.jpg

    Saludos
    Matías



      Anónimo
      08/12/2009 a las 7:19 pm

      Lo Felicito.-
      Lo felicito, Matías, encontró la excepción.- Honestamente, no creí que existiese una producción así y – menos que menos – realizada por Disney.- Saludos, el Payador.-



        Anónimo
        09/12/2009 a las 2:10 am

        Panoramix es Papá Noel
        Hoy (8-12, impar fiesta de la Purísima) tuve el honor de almorzar con Panoramix, en su guarida. Eramos varios, por cierto. Y mucha juventud, que los galos sí cumplimos el mandato de crecer y multiplicarnos, esperando la invasión musulmana que, cuentan, se viene con todo.

        Entre varios brebajes emergentes de las inacabables marmitas (¿De ahí vino el mito de San Marmicoc?) me pareció ver algo semejante a la vilipendiada Coca-Kola. La misma de Santa Claus, ¿no? También hubo quien libó el amargo y gasificado líquido proveniente de la lejana India, al que llaman tónico.

        Y, hablando de tónicos, uno (sin gas, éste) elaborado con jugo de uva morocha de la tierras occidentales del mundo aún no descubierto se llevó las palmas, en medio de una generosa picada de pierna de jabalí, muslo de reno y queso de oveja silvestre. Y antes del aromático arroz mesopotámico mechado con trozos de pavo y faisán de collar áureo.

        Para mí que ese jugo fue provisto por los escribas y sacerdotes fraternitales, esos que, como se anda diciendo por ahí, sustentan con suculentos óbolos la pagana prosa y aguda prédica del celebérrimo druida que, a esta altura, mucho me temo sea la vera encarnación de… Papá Noel.

        Veré de tratar la situación enológica, económica y ecológica de Panoramix en la inminente reunión mensual del Consejo de Ancianos, antes de esperar el arribo de Santa Claus con su trineo repleto de Coca-Kolas, estrellitas y cassettes con risotadas de molde.

        Por ahora, reitero, me quedo con la sensación de que a este druida lo están “bancando” de bien arriba, de modo que si no no sería posible tanto boato en su morada, que ni yo mismo tuve tanto en mis mejores épocas de guerra contra esos taimados latinos y su imperiucho decadente.

        Adventistas saludos,
        Asterix.



          Anónimo
          09/12/2009 a las 11:20 am

          Cierto!
          Mejor ser galicano, es decir, un franchute resentido porque Roma queda en Italia y no en Ecône. Dan asco.

          Jorge Castañeda



          Anónimo
          09/12/2009 a las 2:39 pm

          No me digas…

          No me digas, Cacho.

          Su asco es nuestra gloria. Y su queja, el resentimiento por los progresos de la Tradición, que son notables. 

          Si se rectifica, lo invito a mi próximo banquete.

          Atte. 

          Panorámix

           



          Anónimo
          09/12/2009 a las 2:53 pm

          Todo bien con la Tradición
          El problema es con la soberbia celta. Si no fuera por los latinos, todavía estaban adorando a tutatis. Almenos deberían hacer como los ingleses, que en el “cantar del rey arturo” se enorgullecían de ser parte del Romano Imperio.

          Me interesa la invitación, pero le insisto que soy bien Romano, y me siento muy orgulloso de serlo.

          J.C.



          Anónimo
          09/12/2009 a las 3:23 pm

          Entonces, no entiendo su asco

          ¿Acaso nos ha visto promover las liturgias galicanas? 

           



          Anónimo
          09/12/2009 a las 6:16 pm

          El galicanismo no es solo liturgia
          Sino una actitud permanente contestataria contra Roma. Sea por un buen motivo, ó sea al pedo, siempre tener a Roma como la gran ramera. Total, Francia y su pequeño vástago suizo son irreprochables.

          Hablen más de lo que es el tradicionalismo latino, y van a ver lo que es gente que lucha sin escándalo por la Tradición.

          Al principio le respondía a Asterix, pero recién caí que era una cargada, pasa que con gente tan humilde… uno se confunde, vio?

          En cuanto a la morfi, siempre viene bien, mientras que no sea en algún lugar inaccesible!

          J.C.



          Anónimo
          09/12/2009 a las 8:19 pm

          Lucha sin escándalo

          Desde mi humilde puesto de druída pagano, estimado J.C., le puedo decir sin jactancia que no encontrará ningún menosprecio hacia la gente que lucha por la Tradición. Le diría que somos hermanos espirituales.

          A decir verdad, no entiendo muy bien de qué está quejándose Ud. Estábamos hablando de un almuerzo y Ud. cayó del cielo con lo del galicanismo. Pues los franceses podrán pecar de galicanismo o no, pero la Tradición es una cuestión que supera ampliamente a Francia. Y yo en todo esto de galicanismo no encuentro nada. Es tan absurdo como decir que en la Argentina los militantes tradicionalistas son todos “nacionalistas”.

          Actualice la pantalla, amigo, que se ha quedado con una imagen muy vieja…

          Lo del almuerzo lo tengo que pensar. No sea cosa que después se me queje del vino…



          Anónimo
          09/12/2009 a las 2:34 pm

          Estimado (hasta ayer) Asterix

          Lamento que se haya plegado a la causa puntana (¿puttana?) después de haber recibido mi hospitalidad. 

          No soy Papa Noel. Yo vivo de gorra, y este año tope almas generosas, pero ya estoy seco de nuevo y no hay asomos de que me vuelva a poner un cobre en la marmita.

          La opulencia que Ud. describe es exagerada y en lo que no tiene de tal, circunstancial, porque había restos de un banquete previo, ya que Ud. cayó de paracaidista y ligó de pura casualidad.

          El faisán y el pavo, eran gallinas robadas al vecino, que hoy he visto a hurtadillas recontando con aire dubitativo. El tintillo, un rezago de la generosidad familiar, y si abundó fue porque se utilizó el viejo método celta de comer “alla canasta”.

          Me parece que Ud. no está acostumbrado a los tintos y los sobrevalora, aunque el que bebimos era respetable. (Largá el tetra).

          En fin, le prometo que la próxima visita comerá frijoles.

          Atte.

          Panoramix



Anónimo
24/12/2009 a las 10:42 pm

Del cielo caen trozos de carne asada para el 25 al mediodía
Muy cierto, muy verdad de la milanesa: “Papa Noel” no existe ni existió. Eso se fundamenta así:

Suponiendo que cada niño bueno del planeta recibiese un regalo de unos ochocientos gramos, el trineo mágico debería remolcar toneladas de peso, y eso sin contar que la figura del conductor no aporta mucho al vuelo. Se ha calculado que todo ese material viajando a la velocidad requerida para completar la distribución originaría tanta fricción con el aire que el vehículo y sus tripulantes entrarían en combustión casi instantáneamente, haciendo que del cielo caigan trozos de carne asada que bien podrían utilizarse para el 25 al mediodía.

El interrogatorio de Papa Noel, no obstante, pede presenciarse aquí (niño sensibles abstenerse):

http://www.youtube.com/watch?v=n6EfJqEisfI



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