Panorama Católico

Patrick O’Brien: La Fragata Surprise y otras.

Parte de una serie de 20 novelas que el autor británico Patrick O’Brien escribió basándose en la copiosa documentación del Almirantazgo británico y en las memorias de un médico naval, podemos afirmar llevando ya cuatro leídas, que son una interesante fuente de diversión, cultura y hasta conocimiento profundo de la psicología inglesa, forjada en el anglicanismo.

 

Parte de una serie de 20 novelas que el autor británico Patrick O’Brien escribió basándose en la copiosa documentación del Almirantazgo británico y en las memorias de un médico naval, podemos afirmar llevando ya cuatro leídas, que son una interesante fuente de diversión, cultura y hasta conocimiento profundo de la psicología inglesa, forjada en el anglicanismo.

 

Patrick O’Brian
Capitán de Mar y Guerra
Capitán de Navío

La Fragata Surprise
Operación Mauricio
Ediciones Edhasa, Colección Narrativas Históricas
Buenos Aires 2004

El autor se hizo conocido entre un público amplio –más allá de los amantes de los temas náuticos- cuando sobre estas historias se filmó la película Capitán de Mar y Guerra, La Costa más lejana del Mundo”.

 

Llevando leídos ya los primeros cuatro títulos, que rondan y superan sus buenas 500 páginas, comprobamos que los guionistas han logrado un producto extraordinario tomando datos dispersos en las novelas, reuniéndolos en torno de los dos personajes centrales, el capitán Jack Aubrey (Jack el Afortunado) y el Dr. Stephen Maturin, un irlandés anarquista una historia hecha con retazos de todas las historias.

 

Estos son los dos protagonistas de toda la serie: los une el amor por la música y por los viajes. Los separan el temperamento, la cultura, las aspiraciones. Uno es guerrero nato. El otro enemigo teórico de todo poder. Allí y tras algunas aventuras bien encastradas se resuelve el filme.

 

Pero resulta que el Dr. Maturín, medio español, (catalán para más datos), naturalista notorio, es además, políglota, agente secreto británico ad honorem y luchador por la independencia de Irlanda ¡y de Cataluña!

 

Aubrey ha navegado desde niño y solo se siente a gusto cuando el piso da rolidos bajo sus pies. Ha estado en batalla con Lord Nelson siendo un joven teniente. Lucha por ascender en una marina sobrepoblada de capitanes, manejada por una oligarquía política y financiera que se entrelaza con los intereses de la Compañía de Indias, en plena guerra napoleónica. Malversado por su agente de botines de guerra pasó de rico a pobre en un abrir y cerrar de ojos, perdiendo –al menos temporalmente- la posibilidad de casarse con la única mujer que ha amado.

 

Victima de los desbordes oratorios de su padre, el General Aubrey, retirado y miembro de los Comunes (puesto logrado una elección comprada, como era habitual) Jack, marino apolítico gana fama de “tory” bajo un almirantazgo “whig”. Sumando a estas circunstancias el hecho de que suele ser llevado como caña por el viento por sus pasiones irascibles y concupiscibles… suele perder en tierra lo que gana en el mar.

 

Algo idealizada en el filme, la vida marinera británica tiene la impronta del anglicanismo: religión e Inglaterra indisolublemente unidas. Fe vaga, deísmo sin contenidos. Moral de apariencias: lo que se ve debe ser conforme a lo establecido. El mayor pecado: romper las convenciones.

 

Aubrey es bastante pecador en todos los sentidos, y también en este: va con frecuencia contra lo establecido, lo cual es un duro lastre para su carrera, que debería haber alcanzado velocidades meteóricas por sus logros militares.

 

El autor navega por muchos terrenos: la psicología, la historia, la náutica (con una erudición abrumadora y sin embargo sobrellevable). La Fe, la política, el amor. Nos muestra con claridad los móviles de aquellos hombres que forjaron un imperio a partir de una isla, su coraje, sus debilidades y lo endeble de los fundamentos espirituales que sostuvieron para apropiarse de medio mundo. Con todo, ningún imperio se levanta sobre un pueblo de cobardes.

 

Un ítem curioso: el honor militar. Todavía vivo en aquellos soldados que hora se masacraban en un abordaje, y dos horas después confraternizaban en la mesa, dispensándose elogios mutuos, unos sobre la valentía de los vencidos, otros sobre la destreza de los vencedores.

 

Para un lector maduro, crítico, observador, amante de las aventuras pero a ritmo marino de velas, la lectura es más que agradable, muy placentera.

 

Podemos observar que –aún con un muy delicado recato- la narración no omite alusiones a la costumbres marineras menos recomendables. En este punto, leer antes de poner en las manos de adolescentes o lectores precoces.

Autor

cabezadetortugamacho@gmail.com

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